<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492</id><updated>2011-11-28T00:26:09.654+01:00</updated><title type='text'>Noches de insomnio</title><subtitle type='html'>Una novela de Ángel J. Blanco</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>44</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-9058564802991710448</id><published>2009-12-23T14:21:00.006+01:00</published><updated>2011-04-03T20:55:22.701+02:00</updated><title type='text'>NOCHES DE INSOMNIO</title><content type='html'>"Noches de insomnio" es una novela de misterio e intriga escrita por Ángel J. Blanco y publicada originariamente en papel. En ella se narran cinco historias diferentes que se desarrollan en distintos emplazamientos temporales, con una diferencia de más de veinte años entre la primera y la última narración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los protagonistas se relacionan entre sí, y sus historias se entremezclan en los distintos relatos, para forma una intrigante trama, bien construida, y con un final sorprendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de dos años, y con periodicidad semanal, el autor ha ido exponiendo su obra a lectura pública a través de este blog (blognovela), hasta que la historia quedó completada en diciembre de 2009.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que son historias diferenciadas, y se podrían leer por separado sin problema alguno, lo más adecuado es leerlas en su sucesivo orden, para de esa manera comprender perfectamente el contexto de la historia general, y no revelar detalles claves en el desarrollo de la novela. A los nuevos lectores se les recomienda encarecidamente comenzar la lectura desde la entrada 1, con la primera historia: "Dani".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONFIO EN QUE DISFRUTEN DE LA LECTURA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-9058564802991710448?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/9058564802991710448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=9058564802991710448&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/9058564802991710448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/9058564802991710448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/12/noches-de-insomnio.html' title='NOCHES DE INSOMNIO'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8868369363401318433</id><published>2009-12-11T00:00:00.002+01:00</published><updated>2011-01-31T19:01:13.058+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XVIII)</title><content type='html'>Dicen que las circunstancias de extrema adversidad, unen más que las situaciones de absoluta felicidad, e Ismael así lo creía. Si no, no era comprensible que tras las condiciones vividas aquella noche en la que se conocieron, hubiera nacido una historia de amor con los sentimientos y emociones tan fuertes como la que ahora vivían.&lt;br /&gt;Ismael Torres y Marilia Campos se unieron en sagrado matrimonio el 19 de noviembre de 2005, un año y cuatro meses después del extraño suceso acaecido en el Museo de Arte Contemporáneo de Pincia, en el que un agente de seguridad fue asesinado sin motivo aparente, y sin ninguna pista que diera con la detención del asesino.&lt;br /&gt;El jefe de Marilia Campos, recibió una corta y concisa llamada de ella informándole del cese de su actividad en la empresa por motivos personales. No le dio tiempo ni a tentarla con una mejora salarial. Con lo bien que había desarrollado su labor durante los últimos tres años resultaría difícil sustituirla. &lt;br /&gt;Ismael Torres, telefoneó a su novia de toda la vida y la comunicó el fin de su relación con ella  y su trabajo en la oficina de publicidad que regentaba su padre. Ante la pregunta de “¿Por qué?”, él respondió que se había enamorado.&lt;br /&gt;Vendió su piso situado en la calle Princesa Nº 34 de Madrid. Los compradores encontraron un chollo a muy bajo precio, y los agentes de la gestoría que llevaron la compra-venta  no llegaron a comprender por qué declaró un 75% más del dinero que realmente había percibido.  ¡Con el palo que le iba a meter hacienda! Pero la política a de la empresa era no hacer preguntas.&lt;br /&gt;Se casaron en Santo Domingo. En un hotel de lujo que habían comprado en Punta Cana al poco de llegar a la Isla. Jamás imaginarían los agentes inmobiliarios  que el dinero del piso le iba a cundir tanto.&lt;br /&gt;Dos meses después de la boda, Ismael se encontraba tumbado en una hamaca al borde de la piscina principal de su propio hotel. Era su sitio favorito, frente al mar.&lt;br /&gt;Marta le vio desde la puerta del hotel, tomándose una copa (podría apostar a que era Caipiriña). Al acercarse un poco más, se percató de que se encontraba acompañado de un hombrecillo bajito y extremadamente delgado que rondaría los cuarenta años. Vestía  tan solo unas bermudas de color verde chillón, mostrando una piel blancuzca que no había visto el sol en mucho tiempo. Su ralo pelo engominado se distribuía hacia atrás en perfecto orden, dejando al descubierto una inmensa frente que penetraba mas allá del cuero cabelludo formando dos bahías a ambos lados de la coronilla. Encima de su labio superior meneaba una fina línea de pelos (a la que Marta no se atrevía a llamar bigote) al igual que un ratoncillo menea su hocico cuando olfatea.&lt;br /&gt;–¡Hola cariño! –anunció Marta su llegada.&lt;br /&gt;–¡Ah! Hola mi amor –la recibió Ismael con un beso–. Fernando, te presento a mi esposa, Marilia.&lt;br /&gt;Marta le tendió la mano. El tal Fernando se la tomó e iba a saludarla con dos besos, pero se detuvo al ver la mano de cuatro dedos que le alargaba. Tuvo mucha suerte de poder salvar el otro dedo tras el disparo recibido. Pero el dinero puede hacer casi milagros cuando se tiene en abundancia, tales como contratar un buen cirujano y cerrarle el pico para que no avisara a la policía.&lt;br /&gt;–¡Encantado! –saludó el tal Fernando agitando la mano en exceso visiblemente azorado.&lt;br /&gt;–El placer es mío –respondió ella sin tenerlo en cuenta.&lt;br /&gt;–Fernando está aquí de luna de miel. Era un compañero de trabajo.&lt;br /&gt;–¿De la empresa de publicidad? –curioseó Marta.&lt;br /&gt;–Sí.&lt;br /&gt;–¡Interesante! –apuntó Marta, aunque lo que realmente le resultaba interesante era que esa persona tuviese contacto directo con la ex novia de su marido&lt;br /&gt;Marta contoneó su esplendido palmito por delante de ambos hombres y se sentó al lado de Ismael, el cual, la siguió con la vista sin perder ni un detalle del insinuante bamboleo de sus caderas. Cuando volvió el rostro hacia su amigo Fernando comprobó que el “desfile de modelos” no le había pasado desapercibido, dado que aún se mantenía observando a su esposa con la boca abierta.&lt;br /&gt;–No me extraña que dejases a Irene –comentó a Ismael en voz baja.&lt;br /&gt;–Bueno, ¿Y qué tal por allí? –inquirió Marta&lt;br /&gt;–Bien. Muy bien –contestó Fernando regresando de allá donde estuviese. Y tras una breve pausa en silencio en la que permanecía mirándola con deleite dijo:&lt;br /&gt;–Me ha dicho “Isma” que este hotel es vuestro.&lt;br /&gt;–Sí –afirmó Marta–. Así es. Dime tu número de habitación y os mandaré una botella de champán.&lt;br /&gt;–Llegas tarde, cariño –intervino Ismael–. Ya se la he mandado yo.&lt;br /&gt;–¡Ah! Bueno, pues una caja de bombones.&lt;br /&gt;–Muchas gracias pero no es necesario –denegó Fernando de forma cordial.&lt;br /&gt;En ese instante Ismael sintió como un líquido helado le empapaba la cabeza. Se levantó de inmediato y presenció atónito como una mujer de pelo violeta recogido con una pinza y unos ojos marrones llenos de veneno le regaba con una botella de champán.&lt;br /&gt;–¡Métete tu cortesía por donde te quepa! –gritó la mujer.&lt;br /&gt;Fernando se levantó al instante e intentó detenerla tomando su brazo, pero la mujer se deshizo de él con un tirón, y tras arrojar la botella a un lado continuó:&lt;br /&gt;–Y que sepas, que nunca me han humillado tanto como cuando me dejaste plantada con una miserable llamada.&lt;br /&gt;–Mi amor, por favor –intentaba mediar Fernando sin mucho éxito.&lt;br /&gt;La mujer, que parecía amenazar a Ismael con sus ingentes pechos alojados  como con calzador en un bikini rosa mucho más pequeño del que realmente necesitaba, levantó su dedo índice y arremetió unos fuertes golpes en el pecho mientras decía:&lt;br /&gt;–¡Cobarde! Ni tan siquiera tuviste cojones a decírmelo a la cara. Cabronazo.&lt;br /&gt;Y con estas palabras se alejó con rapidez por donde había venido.&lt;br /&gt;–Creo… creo que será mejor que vaya con ella –se justificó Fernando saliendo en pos de ella sin esperar respuesta.&lt;br /&gt;Marta, que había contemplado la escena con desconcierto, miraba ahora a Ismael con rostro inquisitivo.&lt;br /&gt;–Marilia, te presento a Irene –explicó él tomando una toalla para secarse la cabeza.&lt;br /&gt;–Y tú, no se cómo te has atrevido –reprochaba Irene a Fernando–. ¿Cómo se te ocurre ponerte a hablar con ese...? –y gritando con las manos en la boca a modo de megáfono–, ¡Hijo de puta!&lt;br /&gt;–¡Trataba de ser amable! –contestó Fernando procurando seguirla el paso.&lt;br /&gt;–¿Esa era tu ex? –preguntó Marta comenzando a reír a carcajadas.&lt;br /&gt;–¡Ahá! –asintió Ismael arrojando la toalla a la butaca que había dejado libre Fernando–. De todos los millones de hoteles de los millones de distintos destinos que hay en el mundo ha tenido que elegir el nuestro para pasar la luna de miel. ¡Manda huevos! &lt;br /&gt;Habían llegado esta mañana, pero ya sabía que por la noche dormirían en otro hotel. Ismael se sentó junto a Marta, que le recibió con un abrazo, pero sin parar de reír.&lt;br /&gt;–Sí, eso. Tú ríete.&lt;br /&gt;–¡Es que es gracioso! &lt;br /&gt;–Pues yo no lo veo tan gracioso.&lt;br /&gt;Marta por fin paro de reír, y se besaron.&lt;br /&gt;El beso fue interrumpido por un chico de tez oscura, que no tendría ni veinte años, ataviado con el uniforme color verde pistacho del hotel.&lt;br /&gt;–Señora. El “conserhe” me a pedido que le comunique que la carta ya ha sido enviada por correo tal y como “usté” indicó. &lt;br /&gt;–¡Ah! Muy bien. Muchas gracias Roberto.&lt;br /&gt;Marta miró a Ismael. Estaba con la mente perdida. Inmóvil. Como ligeramente ausente. Pero ella ya sabía a que era debido. Algún espíritu quería contactar con él. Ya le había pasado muchas veces desde aquella noche en que se conocieron. E Ismael, como de costumbre le diría que no. Y así fue. A los pocos segundos Ismael ya estaba con ella por entero. Y la preguntó:&lt;br /&gt;–¿De qué carta hablaba Roberto?&lt;br /&gt;–Ah. Nada. Un pequeño regalo para un viejo amigo.&lt;br /&gt;–¿Un regalo? ¿Y para mí no hay nada?&lt;br /&gt;–Quizá. ¿Quién sabe?... –dijo Marta intencionadamente–. Papá. &lt;br /&gt;Antes de que Ismael pudiera reaccionar, Marta lo estrechó entre sus brazos y lo besó apasionadamente. Cuando terminó los ojos de Ismael todavía mostraban sorpresa.&lt;br /&gt;–¿Quieres decir que…? ¿Vamos a ser padres?&lt;br /&gt;Marta cubrió sus ojos con las gafas de sol y contestó afirmativamente con la cabeza, acompañada de un sonido gutural:&lt;br /&gt;–¡Ahá!&lt;br /&gt;Ismael la miró durante unos segundos. Se tumbó en la hamaca. Bajó sus gafas de sol y dijo simplemente:&lt;br /&gt;–Bien.&lt;br /&gt;–¿Marta? –llamó Ismael tras unos minutos de silencio.&lt;br /&gt;–¿Sí?&lt;br /&gt;–Has picado.&lt;br /&gt;–¿Qué?&lt;br /&gt;–Has respondido al nombre de Marta.&lt;br /&gt;–Lo sé. Pero tenía ganas de escuchar mi verdadero nombre de tus labios.&lt;br /&gt;–Ahora tendrás que ser buena.&lt;br /&gt;–¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;–Que tendrás que dejar de hacer maldades.&lt;br /&gt;–Sí. Por supuesto.&lt;br /&gt;Y marta pensó:&lt;br /&gt;“Sólo una más”&lt;br /&gt;La carta cruzaría el Atlántico desde Santo Domingo hasta España, donde desembarcaría para viajar hasta la oficina de correos de Burgos y desde allí, hasta el centro penitenciario femenino que se encuentra en esa provincia, donde aguardaría hasta que el director de dicha prisión abriera el sobre activando el mecanismo de detonación, haciendo volar el despacho por los aires y mandando a ese hijo de puta al infierno al mismo tiempo. Otro de los truquitos que le enseño Carlos. ¡Lástima no estar allí para presenciarlo!&lt;br /&gt;–¿Marta? –interrumpió Ismael sus pensamientos.&lt;br /&gt;–¿Sí? &lt;br /&gt;E inmediatamente se dio cuenta. Había vuelto a picar. Pero Ismael la sorprendió:&lt;br /&gt;–¡Te quiero!&lt;br /&gt;Marta apartó sus gafas de sol y le miró. Ismael estaba tumbado en la hamaca a su lado, mirando al cielo a través de sus gafas de sol, con las manos en la nuca disfrutando del sol, del rumor de las olas del mar, del ruido de la gente bañándose en la piscina de su hotel. Una sonrisa de felicidad y satisfacción dibujaba su rostro. &lt;br /&gt;–¡Te quiero! –le dijo a su marido con total sinceridad.&lt;br /&gt;Se colocó de nuevo sus gafas de sol, puso sus manos detrás de la nuca y miró al cielo disfrutando de su propia felicidad. Disfrutando de la oportunidad que les había brindado la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;FIN&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8868369363401318433?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8868369363401318433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8868369363401318433&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8868369363401318433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8868369363401318433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/12/insomnio-xviii.html' title='Insomnio (XVIII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-2344216397725308535</id><published>2009-12-04T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-12-04T00:00:00.758+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XVII)</title><content type='html'>–¿Qué haces? &lt;br /&gt;Marta negaba con la cabeza y movía los pies sin parar. Se notaba que los nervios la habían vencido.&lt;br /&gt;–¡Esto es una mierda!  No merece la pena seguir adelante. No tengo fuerzas. He matado a mi hermana y me he convertido en un ser miserable. No merezco vivir.&lt;br /&gt;–Tu hermana no te ha salvado para que ahora te acabes suicidando. Vamos dame el arma –solicitó Ismael tendiendo la mano mientras se acercó lentamente. &lt;br /&gt;Ella negó con la cabeza. &lt;br /&gt;–¡No! !No te acerques!&lt;br /&gt;“¡Necesito tu ayuda!” –lanzó Ismael una petición mental dirigida a Marilia y notó la presencia de Carlos intentando gobernar su cuerpo. “¡Déjala que se mate!” le decía. Por suerte ahora Ismael sabía cómo hacerlo. No se lo permitió.  &lt;br /&gt;–¿No comprendes que he jodido mi vida? –decía Marta con sus mejillas empapadas en lágrimas.&lt;br /&gt;“¡Déjame a mi!” –se ofreció una voz en la mente de Ismael.&lt;br /&gt;El Sargento Torrescárcela, un agente de la guardia civil que murió en acto de servicio en 1975, y que gracias a Ismael había conseguido contactar con su esposa para despedirse de ella al poco de morir. Ismael le dio paso. Sus ojos cambiaron y también su actitud. El sargento, bien adiestrado para estas situaciones, sabía perfectamente lo que debía hacer. &lt;br /&gt;Marta en ningún momento se percató de la metamorfosis, y cuando menos se lo esperaba, Ismael se abalanzó contra ella y con ambas manos, atrapó la muñeca donde llevaba el revolver y lo elevó sobre su cabeza. El arma se disparó y la bala surcó el cielo hasta que la gravedad la hizo caer en algún remoto paraje. Después cruzó las manos sobre la de ella y con un rápido movimiento el arma acabó en su poder. Abrió el tambor y extrajo las balas que se alojaban en su interior para luego arrojarlas junto al revolver al agujero donde había estado enterrado el dinero. Ismael tomó de nuevo el control de su cuerpo y lanzó una mirada a Marta, la cual una vez desarmada se dejó caer al suelo mirándole. &lt;br /&gt;–¡Quédate conmigo! –imploró con una tierna mirada azul bañada en lágrimas.&lt;br /&gt;Ismael se acuclilló a su lado y tomó tiernamente su barbilla con la mano para después acercar sus labios a los de ella y besarla con dulzura. La abrazo y permaneció en esa posición hasta que Marta dejó de gimotear. Después la tomó nuevamente de la barbilla y la miró a los ojos.&lt;br /&gt;–¡Así me gustas más! –halagó Ismael consiguiendo una sonrisa de Marta. Luego la besó de nuevo. Fue un beso largo, profundo, suave… de esos besos que cuando terminan, siempre saben a poco. Y el sentimiento fue para ambos igual de intenso.&lt;br /&gt; –¡Venga, vamos! –sugirió Ismael ayudando a Marta a levantarse–. ¡No podemos quedarnos aquí para siempre!&lt;br /&gt;Cogieron las sacas del dinero y taparon de nuevo el agujero. Marta recogió las armas y las balas. “No debían dejar huellas” –señaló. Más tarde se encargó de arrojarlas al río Esgueva desde lo alto de un puente.&lt;br /&gt;Según se encaminaban  hacia la salida, Ismael se detuvo frente al cadáver del agente de seguridad. A pesar de que él no había apretado el gatillo (o al menos su conciencia) se sentía responsable de esa muerte. Oscar no se lo recriminó.&lt;br /&gt;–¡Vamos! –instó Marta tirando de su mano suavemente.&lt;br /&gt;–Se llamaba Oscar. Hoy era su primer día en este oficio. Está casado y adora a su esposa. Y le hubiese encantado tomar en sus brazos al hijo que esperan.&lt;br /&gt;Marta le observó con una mezcla de asombro y compasión, y a pesar de que sentía curiosidad, no le preguntó como lo sabía.&lt;br /&gt;–¡Tengo que hacer algo por él! &lt;br /&gt;–¿Y qué puedes hacer? –inquirió ella sin imaginar que hubiera algo que pudiera hacer.&lt;br /&gt;–Lo que él quiere que haga. Asegurarme de que su familia esté bien.&lt;br /&gt;Esta vez no saltaron la verja. Tomaron las llaves que colgaban del cinturón del guarda y abrieron la puerta pequeña. Ismael sabía perfectamente que llave era. Una vez fuera metieron las sacas del dinero en el coche.&lt;br /&gt;En ese momento, el horizonte se teñía del anaranjado tono del amanecer, y hacia esa dirección condujo Ismael el vehículo al alejarse del museo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-2344216397725308535?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/2344216397725308535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=2344216397725308535&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2344216397725308535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2344216397725308535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/12/insomnio-xvii.html' title='Insomnio (XVII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-2156838233433190423</id><published>2009-11-27T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-11-27T00:00:00.898+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XVI)</title><content type='html'>Dicen que los ojos son el espejo del alma, y Marta empezaba a creérselo porque, los ojos marrones de Ismael mostraban a un individuo amable, comprensivo y de buen corazón, al que Marta en ningún momento tuvo intenciones reales de matar. Pero los ojos que exhibía ahora, esos ojos negros y enfermos que conocía tan bien, revelaban a una persona fría, distante, llena de rencor y de malas intenciones. Esos ojos que ahora la miraban sin remordimiento alguno mientras ella le miraba con lágrimas en los ojos, sangrando copiosamente por la nariz, y retorciéndose del dolor. Sus dedos ausentes ahora le dolían más que nunca. Y no aguantaba el dolor. Lo único que deseaba era que todo acabara cuanto antes.&lt;br /&gt;–¡Venga! ¡Quiero oírte suplicar por tu vida! –gritó amenazante la voz de Carlos–. ¡Que me supliques! &lt;br /&gt;Marta desde el suelo, se obligó a suprimir el llanto y lanzó una desafiante mirada directamente a esos ojos ausentes de humanidad.&lt;br /&gt;–Vamos. Termina de una vez. ¡Hijo de puta! – instó.&lt;br /&gt;–Sí. Eso es lo que voy a hacer.&lt;br /&gt;Ismael apuntaba a Marta a la cabeza. Los ojos negros de Carlos en su rostro mostraban ira. Pero Marta percibió un cambio en su estado. Un cambio muy sutil, pero perceptible. Sus ojos comenzaron a mostrar miedo.&lt;br /&gt;–¿A qué estás esperando? –gritó Marta–. ¡Vamos! ¡Dispara! Mátame de una puta vez y coge tu jodido dinero. &lt;br /&gt;Al contrario de lo que Marta esperaba, los ojos de Carlos en el rostro de Ismael se vieron inundados de pánico. El brazo con el que Carlos sujetaba el arma comenzó a temblar, y la respiración de Carlos fue haciéndose cada vez más y más agitada.&lt;br /&gt;–¿Quién, quién eres? –exclamaba Carlos confundido.&lt;br /&gt;Marta le observó interesada. No sabía lo que era pero algo estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;Ismael soltó el revolver, se llevó las manos a la cabeza y comenzó a masajearse las sienes. Sus ojos empezaron a moverse de un lado a otro rápidamente y dio varios pasos hacia atrás. La voz de Carlos se dejó oír por última vez mostrando autentico terror.&lt;br /&gt;–¡No! ¡Por favor!¡NOOOOOO!&lt;br /&gt;Y de pronto, se hizo el silencio. El cuerpo de Ismael quedó inmóvil, como petrificado; y sus ojos fueron cambiando, primero el izquierdo y luego el derecho. Del negro de Carlos, pasaron por el marrón característico de Ismael y acabaron en un color azul brillante. El mismo azul de los propios ojos de Marta.&lt;br /&gt;–No podía permitirlo.&lt;br /&gt;Marta escuchó con asombro cómo su hermana Marilia hablaba a través de Ismael.&lt;br /&gt;–Marta. Lo siento. Lamento mucho lo que hice con Pablo. Ojalá pudiera rectificarlo. Necesitaba reconocer mi culpabilidad y pedirte perdón. Esa es mi tarea pendiente en esta vida. Sólo así podré avanzar hacia el sitio que ahora me corresponde.&lt;br /&gt;Los ojos de Marta se inundaron de lágrimas, aunque esta vez no eran provocadas por el dolor. Esta vez provenían de lo más hondo de su corazón.&lt;br /&gt;–¡Yo también lo siento! Lamento tanto lo que te hice –dijo Marta rompiendo a llorar.&lt;br /&gt;Marta y Marilia, las dos hermanas, se fundieron en un abrazo por primera vez desde hacía diez años. Pero a diferencia de ese otro abrazo, en esta ocasión la sonrisa y el sentimiento de ambas mujeres era real.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos se separaron. La sonrisa de Marta se apagó al comprobar que los ojos de Ismael volvían a ser los de él, y se tapó el rostro con ambas manos sin poder contener el llanto.&lt;br /&gt;Todo el mundo piensa que sería maravilloso un último contacto con un ser querido que ha muerto. Pero para Marta no fue suficiente. Tantos años de desconfianza y de rencor y con unas pocas palabras se había ido todo. Ahora que por fin se habían reconciliado ya era demasiado tarde. ¡Hubiese deseado que su hermana volviera! Sentía que tenía tanto de que hablar con ella… Si esas palabras hubiesen llegado hace mucho tiempo que distintas serían ahora sus vidas.&lt;br /&gt;Ismael se levantó y la miró con tristeza. Era la primera vez que era consciente de lo que había ocurrido a su alrededor mientras su cuerpo era accionado por un espíritu. Era la primera vez que notaba la presencia de otro ente en su mismo cuerpo. Era la primera vez que había controlado la situación. Marilia le había enseñado a hacerlo. Y ahora ya no notaba su presencia. Se había ido. Y él, notaba que también se tenía que ir. &lt;br /&gt;En cuanto dio la espalda a  Marta, escuchó a su espalada el sonido del tambor del revolver al girar tras ser accionado el martillo. Se detuvo, y lentamente se situó de nuevo frente a ella que de pié, sostenía el arma con el cañón apuntando a su propia sien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-2156838233433190423?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/2156838233433190423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=2156838233433190423&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2156838233433190423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2156838233433190423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/11/insomnio-xvi.html' title='Insomnio (XVI)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3531421413481909536</id><published>2009-11-20T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-11-20T00:00:00.210+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XV)</title><content type='html'>Lo que Marta y su padre presenciaron cuando aparecieron en el umbral del salón fue la imagen dantesca de una maltratada y desnuda Marilia, con su camiseta  echa guiñapos y que suplicaba entre gritos y llantos:&lt;br /&gt;–¡No, por favor!&lt;br /&gt;Y a un Pablo que permanecía impertérrito ante los suplicantes gritos de la muchacha a la que violaba y golpeaba sin piedad gritando:&lt;br /&gt;–¿Te gusta zorra? ¡Dime que te gusta!&lt;br /&gt;Pablo únicamente detuvo su acción cuando oyó detrás de él el desgarrador grito de Marta, que cayó al suelo de rodillas sin poder contener el llanto, mientras su padre irrumpía en el salón preso de la ira.&lt;br /&gt;–¡Hijo de puta! ¿Qué estás haciendo hijo de la gran puta? –gritó.&lt;br /&gt;Era una pregunta retórica, pero Pablo intentó buscar una respuesta en su aturdida mente. El instinto de supervivencia le dio la respuesta más rápida. Se incorporó y esquivando con agilidad las envestidas del padre de su prometida, se subió los pantalones y emprendió la huida. Se detuvo un instante delante de Marta y alargó su mano como para acariciarla, pero sus gritos le frenaron.&lt;br /&gt;–¡No! ¡No me toques!&lt;br /&gt;Marta se incorporo llorando desconsoladamente y salió corriendo hacia su habitación. Marilia, magullada y sangrando se encontraba tumbada sobre la alfombra en posición fetal, sin poder contener el llanto. Y su padre encolerizado, se dirigía hacia él con amenazas de muerte que, si le alcanzaba, Pablo no dudaba que se realizarían. Entonces comprendió que se había metido en un buen lío. Sin pensarlo más emprendió la huida, y abandonó la vivienda de su ex novia. &lt;br /&gt;Escaleras abajo y sin detenerse un instante, todavía oía los gritos de su padre:&lt;br /&gt;–¡Te matare, hijo de puta! Corre cuanto quieras que no tendrás donde esconderte. Te matare.&lt;br /&gt;Su padre entró consternado al salón y abrazó a la maltrecha Marilia y la consolaba mientras ella lloraba en su hombro y decía:&lt;br /&gt;–¡Me ha violado, papá! ¡Me ha violado!&lt;br /&gt;–¡Tranquila, hija mía! Ya pasó.&lt;br /&gt;–¿Por qué lo ha hecho?&lt;br /&gt;Luego su padre descolgó el auricular del teléfono y llamo a una ambulancia y a la policía. Marta apareció en el salón, se arrodilló frente a su hermana y la abrazó llorando.&lt;br /&gt;–¡Lo siento! –decía Marta– ¡Lo siento mucho!&lt;br /&gt;Marilia lloraba sobre el hombro de su hermana, pero sonreía. Sonreía orgullosa porque había conseguido hacer daño, mucho daño, a su perfecta hermana.&lt;br /&gt;Inmediatamente después la imagen se disolvió en millones de fragmentos luminosos, que se unificaron al instante formando de nuevo la imagen ya conocida de Marilia con su aureola de luz.&lt;br /&gt;Ismael ya conocía el desenlace de la historia. En el juicio Marilia había subido al estrado y declaró entre lágrimas un dramático y desgarrador testimonio de cómo Pablo le insinuó que quería probar si era mejor o peor en la cama que su hermana Marta, y que tras la negación de ella y una lucha desigual, por la que tuvo varias contusiones que necesitaron atención médica, la forzó a mantener relaciones sexuales con él. Como testigos de la brutal agresión su padre y su hermana.&lt;br /&gt;Pablo fue condenado, y tras una breve temporada en prisión en la que fue violado y apaleado repetidas veces (así reciben a los violadores en la cárcel), decidió poner fin a su vida ahorcándose con una sábana. En la celda dejó una carta para Marta que le llegó a los pocos días. En ella decía:&lt;br /&gt;“Querida Marta:&lt;br /&gt;Sé que no me crees. Pero digo la verdad. Tu hermana me sedujo y mi único delito fue dejarme seducir. Tu hermana me obligó a golpearla y fue seguirla el juego lo que me condeno. Pero yo soy inocente. Yo no violé a Marilia. Pero por el delito de haberte sido infiel, me declaro culpable. Y mi condena fue perderte. Y como no puedo vivir sin ti, y no me atrevo a enfrentarme a mi futuro aquí dentro, mi condena es la muerte, y mi ejecución inminente.&lt;br /&gt; Me despido de ti para siempre, no sin antes hacerte una recomendación:&lt;br /&gt;TEN MUCHO CUIDADO CON TU HERMANA.&lt;br /&gt;Te amo y siempre te amare.”&lt;br /&gt;Cuando Marta leyó la carta las dudas sobre su hermana comenzaron a inquietarla, y por eso decidió que no podía seguir en esa casa. &lt;br /&gt;Marilia había triunfado. Se había desecho de su hermana. &lt;br /&gt;–¿Comprendes ahora? –decía Marilia sin mover los labios.&lt;br /&gt;–Sí –afirmó Ismael.&lt;br /&gt;–Por eso necesito tu ayuda. Tengo una deuda que saldar con Marta y hora es ya de pagarla. Pero necesito de tu fuerza. Carlos tiene demasiada energía. Yo sola no puedo echarle. Pero tú si.&lt;br /&gt;También esto lo comprendió. Carlos estaba dentro de su cuerpo. Ismael abrió de pronto un rincón que tenía olvidado en su mente. Un recuerdo vivo de su infancia que se había mantenido oculto, pero latente. Ismael recordó lo que le pasaba de niño, con apenas cinco años, cuando su cuerpo era receptor de unos espíritus que hacían cosas. Cosas que él no recordaba, y que hasta ese día había olvidado. ¿Cómo le dijo aquella bruja? Que era como una radio, pero receptora de espíritus y que tenía que aprender a manejar el dial para que no entraran cuando ellos quisieran, si no cuando él les dejara.&lt;br /&gt;Por eso no lo había recordado hasta ahora. La puerta por la que esos entes entraban en él, había sido cerrada por la bruja en una sesión de hipnosis, y sus recuerdos borrados, aunque por lo que parecía, no de forma permanente.&lt;br /&gt;–Tienes que volver –le decía Marilia dentro de su cabeza–. ¡Tienes que volver!&lt;br /&gt;–¿Pero cómo?&lt;br /&gt;–Tan solo, tienes que querer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3531421413481909536?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3531421413481909536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3531421413481909536&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3531421413481909536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3531421413481909536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/11/insomnio-xv.html' title='Insomnio (XV)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4980794323476739777</id><published>2009-11-13T00:00:00.001+01:00</published><updated>2011-01-31T19:06:43.244+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XIV)</title><content type='html'>–¿Te gusta lo que ves? –preguntó Marilia con malicia.&lt;br /&gt;Pablo desvió la mirada de un lado a otro con nerviosismo y sin encontrar ningún punto de referencia en el que posarla.&lt;br /&gt;Marilia se incorporó, se dirigió hacia Ismael, el cual, no temió ser visto. Sabía de sobra que tan invisible era para los demás como para él mismo. Pero Ismael pudo ver tanto en la sonrisa de la chica como en su azul mirada, una profunda y maléfica frialdad.&lt;br /&gt;La joven se detuvo en el mueble bar bajo la atenta mirada de Pablo. Abrió una puerta, tomó una botella y vertió de ella licor en los vasos.&lt;br /&gt;–No te preocupes hombre –apuntó Marilia mientras retornaba la botella a su sitio y cerraba la puerta del mueble bar–. Al fin y al cabo, ya casi somos familia. ¿No?&lt;br /&gt;–Sí… –afirmó Pablo no muy convencido.&lt;br /&gt;Marilia se sentó a su lado y le brindó un vaso que Pablo tomó. Luego, mirando fijamente a los ojos de Pablo, se llevó el suyo a los labios y probó un sorbo con el que humedeció sus labios para lamerlos a continuación con la lengua de manera seductora. Pablo en respuesta bebió un gran trago del licor dejando el vaso por la mitad, con lo que consiguió añusgarse.&lt;br /&gt;–Bueno, ¿eh?&lt;br /&gt;Pablo asintió con grandes movimientos de cabeza, y cuando consiguió tragar el último líquido que le quedaba en la boca preguntó:&lt;br /&gt;–¿Qué es?&lt;br /&gt;–Pacharán –ratificó Marilia tomando otro sorbo, más largo esta vez.&lt;br /&gt;Pablo apuró el contenido del vaso y dijo:&lt;br /&gt;–Pacharán. Pues esta bueno. Un poco fuerte pero tiene un sabor riquísimo.&lt;br /&gt;Se notaba que la cada vez mayor aproximación de Marilia, que prácticamente se había pegado a él en los últimos segundos, le intimidaba.&lt;br /&gt;–Es casero. Se lo regaló a mi padre un cliente. ¿Quieres más? &lt;br /&gt;–Bueno –secundó Pablo tendiéndola el vaso.&lt;br /&gt;Marilia lo tomó y lo posó sobre la mesa de cristal, luego metió un dedo en su vaso, dio un par de vueltas al licor y se lo llevo a la abierta boca de Pablo, el cual, succionó el dedo notando el agradable sabor amargo del licor, y la irrefrenable subida de su miembro.&lt;br /&gt;Marilia, no ajena a lo se acontecía en su entrepierna (el bulto era visible), deslizó su dedo por los labios de Pablo hasta que lo sacó de su boca, luego acarició su cara, subió la mano por detrás de la oreja, acarició su nuca (el bulto se hizo aun más visible) y acabó su recorrido en su pecho rodeándole con el brazo por completo. Luego llevó sus labios hasta su oreja y le susurró al oído:&lt;br /&gt;–¿Más?&lt;br /&gt;Y luego le dio un mordisquito en el lóbulo de la oreja, tomó un sorbo del vaso y lo posó sobre la mesa de cristal junto al que ya estaba vacío.&lt;br /&gt;–Oye Marilia, creo que esto no esta bien. Creo que no deberíamos…&lt;br /&gt;Marilia le selló los labios con los suyos y le introdujo en la boca un sorbo de pacharán. Luego se retiró y le fue dando besos lentamente por el rostro hasta que alcanzó de nuevo a su oreja.&lt;br /&gt;–¿Nunca has sentido curiosidad por saber como follaría la hermana gemela de tu novia?&lt;br /&gt;Marilia se sentó sobre los muslos de Pablo. Sentía su pene erecto que parecía apunto de estallar. E Ismael lo sentía también. Y sentía el deseo que aumentaba en Pablo. Sentía lo que sentían ambos, pero lo diferenciaba claramente.&lt;br /&gt;–¿Nunca has tenido la fantasía de hacerlo con las dos a la vez?&lt;br /&gt;–La verdad es que sí –corroboró Pablo.&lt;br /&gt;–Yo siempre he querido sentir, lo que siente mi her-mana.&lt;br /&gt;Sus labios se juntaron, y sus lenguas mantuvieron durante unos minutos una batalla feroz.&lt;br /&gt;–Con las dos a la vez quizá no pueda ser, pero… –dijo Marilia insinuante–. ¿Quieres saber cómo es con la hermana? ¿Tienes curiosidad por ver si es distinto que con Marta?&lt;br /&gt;Pablo la miró dubitativo. Ismael notó que, al oír el nombre de su novia, empezó a tener remordimientos. Y Marilia debió notarlo también porque comenzó a mover sus caderas frotando sexo con sexo y dijo:&lt;br /&gt;–¡Mírame! Estoy muy excitada. Quiero tenerte dentro de mí. ¿Y tú? ¿Quieres ver si soy distinta? ¡Di! ¿Quieres?&lt;br /&gt;Marilia se desgarró el top de un fuerte tirón dejando sus pechos al aire. Luego tomó las manos de Pablo y se las guió hasta ellos. Pablo los acarició cada vez más animado.&lt;br /&gt;–¿Quieres follarme?&lt;br /&gt;Pablo finalmente lanzó su boca contra la de Marilia. Sus lenguas volvieron a jugar durante breves segundos y luego bajó su boca por el cuello hasta llegar a sus pechos y comenzó a lamerlos y a morderla los pezones mientras sus manos apretaban los desnudos glúteos de ella. Marilia por su parte le deshizo el nudo de la corbata y la lanzó al otro sillón. Luego desabrochó los botones de la camisa y se la quitó para continuar aflojándole el cinto y desabrochando el pantalón. Luego se dejó caer al suelo arrastrando la mesa de cristal con brusquedad hasta que pudo quedar tendida sobre la alfombra.&lt;br /&gt;Pablo se incorporó y con ello sus pantalones se bajaron hasta los tobillos. Luego se tumbó sobre ella y agarró los finos bordes de su tanga con la intención de bajarlo, pero el liguero se lo impedía.&lt;br /&gt;–¡Arráncalo! –ordenó Marilia.&lt;br /&gt;Pablo obedeció y de un tirón seco el tanga quedó convertido en un hilo con una trocito de tela azul en un extremo.&lt;br /&gt;A continuación se bajó el slip y la penetró con violencia. Un grito de placer salió de la garganta de Marilia.&lt;br /&gt;–¡Así! ¡Fuerte! ¡Así me gusta! –gritó Marilia.&lt;br /&gt;Pablo continuó las embestidas cada vez con mayor intensidad hasta que las uñas de Marilia se clavaron en su espalda desnuda, marcándole con ocho sangrantes surcos. Un grito, este de dolor, brotó de la garganta de Pablo.&lt;br /&gt;–¿Estás loca?&lt;br /&gt;–¡Pégame! Me gusta que me peguen.&lt;br /&gt;–¡Tú estás como una cabra! –censuró Pablo mientras apoyaba las manos en el suelo para intentar levantarse, pero Marilia se lo impidió. Entrelazó sus piernas impidiendo que Pablo saliera de ella, y luego le rodeó el cuello por los brazos y le dijo:&lt;br /&gt;–¡Castígame! ¡Abofetéame! Eso me gusta. Hazme daño, eso me da placer. &lt;br /&gt;–¡Que me sueltes!&lt;br /&gt;Marilia le mordió la oreja hasta que notó que la tibia sangre le mojaba los labios y le soltó.&lt;br /&gt;Pablo lanzó un grito de dolor y como respuesta la arreó un fuerte bofetón con el dorso de la mano que la rompió el labio inferior.&lt;br /&gt;–¡Sí! ¡Así me gusta! ¡Fóllame! ¡Golpéame! Hazme feliz.&lt;br /&gt;Pablo estaba rabioso. Rabioso y excitado de una manera increíble. De modo que continuó.&lt;br /&gt;–¿Es esto lo que quieres? ¡Di! ¿Es esto lo que quieres?&lt;br /&gt;–¡Sí! –gritó Marilia.&lt;br /&gt;–¡Pues toma, zorra de mierda!&lt;br /&gt;Y una nueva bofetada dejó marcados los dedos de Pablo en el rostro de Marilia. Las uñas de Marilia se clavaron en el rostro de Pablo hasta hacerle sangrar y le respuesta de Pablo esta vez vino en forma de puño cerrado contra el ojo de Marilia, que quedó amoratado al instante.&lt;br /&gt;En un momento, sin que Pablo se diera cuenta, se pasó de los alaridos de goce a los gritos de dolor, de los besos y las caricias placenteras a los arañazos y golpes, y de las palabras de lujuria a los insultos. Del “si, sigue así” de Marilia al “No, por favor”. Ella sí que supo perfectamente cuando empezó ese momento. Fue cuando escuchó que alguien entraba por la puerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4980794323476739777?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4980794323476739777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4980794323476739777&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4980794323476739777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4980794323476739777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/11/insomnio-xiv.html' title='Insomnio (XIV)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4706177168572149454</id><published>2009-11-06T00:00:00.001+01:00</published><updated>2011-01-31T19:11:24.364+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XIII)</title><content type='html'>Ismael no sabía donde estaba. O para ser más exactos, no estaba en ningún sitio hasta que comenzó a escuchar la voz.&lt;br /&gt;–¡Ismael!&lt;br /&gt;Era una voz femenina, suave y agradable.&lt;br /&gt;–¡Ismael!&lt;br /&gt;La voz le resultaba familiar, y sintió como un escalofrío le recorría la columna vertebral de abajo hacia arriba, y al terminar en la nuca se extendió por sus brazos hasta terminar en la punta de sus dedos erizándole todos los vellos que encontró a su paso. &lt;br /&gt;A pesar de que Ismael creía tener los ojos abiertos, no veía absolutamente nada. La oscuridad le envolvía.&lt;br /&gt;–¡Ismael!&lt;br /&gt;De pronto comenzó a ver un punto de luz. Un punto que iba creciendo cada vez más deprisa, como si se estuviera acercando a él, o él al punto, a una velocidad vertiginosa, hasta que esa extraña luminosidad abarcó por completo todo su campo visual. Luego la luz se fue recomponiendo en un punto formando una silueta, y poco más tarde la silueta generó un cuerpo humano, y un rostro. El rostro de Marta…. No. Era Marilia.&lt;br /&gt;Ismael lo supo al instante, antes incluso de que la figura se recompusiera por completo formando sus manos, sus piernas, su rostro, y todo su cuerpo vestido con el traje que Ismael recordaba. Ese que llevaba la primera vez que se encontró con ella en el ascensor. Hasta pudo oler su embria-gador perfume. &lt;br /&gt;Toda ella seguía iluminada por esa deslumbrante luz, pero que ahora, la rodeaba como una aureola. &lt;br /&gt;–Ismael. Necesito tu ayuda –solicitó Marilia sin mover los labios, aunque él la escuchó perfectamente, como si le hubiese hablado directamente al cerebro.&lt;br /&gt;–¿Qué quieres? –preguntó él.&lt;br /&gt;–Sígueme.&lt;br /&gt;Marilia se giró lentamente y comenzó a andar. Todos sus movimientos eran lentos, más que lentos, como ralentizados artificialmente. Le recordaba a esas imágenes que llegaban a la tierra de la estación espacial. Él la siguió. Sólo entonces se dio cuenta de que él también estaba como flotando. Como si estuviese andando por un espacio sin gravedad. Y que además, no veía sus pies, ni sus manos. Su cuerpo no estaba ahí. Tan solo era su conciencia. Era él en estado puro.&lt;br /&gt;En apenas dos segundos Ismael se vio detrás de Marilia, pero su aureola se había evaporado. La veía de carne y hueso. La veía mucho mas joven, como cuando tenía veintiún años. Vestía una minifalda de cuero roja lo suficientemente larga como para que tapara su ropa interior. Unos botines también rojos que le llegaban hasta los tobillos y unas medias color canela que se perdían por debajo de la faldita. Su pecho lo cubría un top negro muy ajustado sin mangas, que dejaba al descubierto su ombligo. El conjunto resultaba muy sexy y atrevido, que contrastaba radicalmente con la elegancia con la que vestía cuando Ismael la conoció diez u once años más tarde.&lt;br /&gt;Andaba por un pasillo largo y distinguido, decorado con elegantes muebles, hermosas esculturas de mármol y cuadros muy lujosos. &lt;br /&gt;Marilia giró y se quedó en el umbral de un gran salón, tan exquisitamente decorado como el pasillo. Un noble mueble bar de madera de nogal en el que destacaba una televisión de grandes proporciones que en ese momento se encontraba encendida. Justo en la pared de enfrene colgaba un extenso y laborioso tapiz que representaba una cacería, una enorme alfombra en el suelo, y sobre ella una mesa de cristal y dos confortables sofás de cuero. En la esquina que formaban los dos sofás, una lámpara de pie iluminaba la estancia, y en uno de los sofá, justo enfrente del televisor, se encontraba sentado un joven de unos veintitrés años vestido con un traje gris claro, camisa blanca y una muy poco discreta corbata amarilla.&lt;br /&gt;–Hola Pablo –saludo Marilia.&lt;br /&gt;–¡Coño, qué susto me has dado! –dijo el aludido dando un bote sobre su asiento–. Estaba tan enfrascado en la televisión que ni te he oído entrar.&lt;br /&gt;Marilia sonrió, pero Ismael notó que era una sonrisa forzada. Ismael entró en el salón y se situó en la esquina opuesta a la puerta, al lado de la ventana. No lo hizo por propia iniciativa, fue como si algo le hubiese atraído a ese punto, e Ismael, sin oponer resistencia fue guiado como el que es guiado por el acomodador a su butaca en un espec-táculo teatral.&lt;br /&gt;–¿Estás solo? –preguntó Marilia desde la puerta.&lt;br /&gt;–Sí. Había venido a buscar a tu hermana, pero todavía no ha llegado. Tu padre está en una reunión de trabajo en el banco y tu madre se ha tenido que ir a no se que rollo de la boda. Parece que hay un problema con las invitaciones. Así que aquí me ha dejado hasta que llegue Marta.&lt;br /&gt;Marilia abandonó su posición en la puerta y se perdió por el pasillo. Al cabo de unos minutos regresó con dos vasos con varios cubitos de hielo en su interior. Se paseó insinuante por el salón y delante de Pablo dejó caer uno de los vasos sobre la alfombra, lo que evitó que el vaso se rompiera.&lt;br /&gt;–¡Huy! –dijo Marilia con falsa sorpresa–. ¡Qué torpe soy!&lt;br /&gt;Para entonces Ismael ya estaba enterado de toda la situación general. Pablo era el novio de Marta. Iban a casarse en cuatro meses. Y Marilia por su parte se encontraba celosa de su hermana. No por Pablo. Pablo le importa un comino. Era de su hermana en general, y desde hacía mucho tiempo. La que destacaba en todos sus estudios. La que todo lo hacía bien. La que nunca daba habladurías para los demás. El ojito derecho de Papá y Mamá. La que no salía con chicos, y que el único novio que tuvo era una persona responsable, trabajadora y de una familia de buen renombre y reconocida notoriedad social. Y encima se iba a casar con él. En definitiva, de la buena de Marta. De la que, según decían sus padres, Marilia debía tomar ejemplo. Eso a Marilia le repateaba el higadillo como si le pusieran descargas de corriente eléctrica en los pezones, y tenía tanto odio dentro, que no sabía cómo sacarlo. A pesar de que Marta por si misma nunca le hubiese hecho nada malo, deseaba todo el mal posible para ella. Deseaba que desapareciera de su vida para siempre.&lt;br /&gt;Marilia se agachó a recoger el vaso y el hielo de la alfombra, pero de una manera absolutamente descarada. Justo enfrente de Pablo, le dio la espalda y giró su cintura sin flexionar las rodillas, permitiendo a Pablo ver el panorama sin ningún inconveniente. &lt;br /&gt;Sus medias color canela, estaban sujetas por las pinzas de un ligero color negro. Y a este erótico conjunto le acompañaba un tanga azul celeste, con lo que Pablo pudo recrearse, no sin sorpresa, con la desnuda imagen de la terminación de los muslos y sus redondos glúteos por compañeros.&lt;br /&gt;Marilia recogió el vaso, y depositó los cubitos esparcidos por la alfombra uno a uno de nuevo al vaso, y una vez hecho, giro la cabeza para observar a Pablo, que la miraba el culo con la boca tan abierta como los ojos. Al verle esa cara de tonto, Marilia sonrió satisfecha.&lt;br /&gt;–¿Te gusta lo que ves? –preguntó con malicia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4706177168572149454?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4706177168572149454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4706177168572149454&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4706177168572149454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4706177168572149454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/11/insomnio-xiii.html' title='Insomnio (XIII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-6082659511299235653</id><published>2009-10-30T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-10-30T00:00:05.541+01:00</updated><title type='text'>Insomnio (XII)</title><content type='html'>Marta le guió durante unos ciento cincuenta metros hasta los pies de la chimenea. A continuación observó la vista. Carlos apremió:&lt;br /&gt;–¡Vamos! No te andes por las ramas.&lt;br /&gt;–Espera un momento. Esto está cambiado. Tengo que situarme. &lt;br /&gt;Continuó observando y luego se dirigió hacia un árbol situado a cincuenta pasos de la chimenea. Y se detuvo a los pies del árbol.&lt;br /&gt;–Aquí es. Si es que sigue aquí el dinero, por que esto lo habrán removido.&lt;br /&gt;–Por tu bien que siga ahí –y le arrojó la pala a los pies–. ¡A trabajar!&lt;br /&gt;Marta comenzó a cavar. La mano la dolía terriblemente y la sangre no paraba de manar. El mango de la pala se le hizo resbaladizo y a cada palada el dolor aumentaba hasta que casi no tuvo fuerzas para cavar más.&lt;br /&gt;–¡No puedo seguir! ¡La mano me duele demasiado!&lt;br /&gt;–¿Quieres que te deje de doler? –gritó Carlos apuntando con el arma a la cabeza de Marta–. ¡Contesta! ¿Quieres que te deje de doler?&lt;br /&gt;Marta continuó. Cuando ya llevaba un hueco lo suficientemente hondo como para que el nivel del suelo le llegara hasta las rodillas, estaba ya al borde de la extenuación; y Carlos de la exasperación.&lt;br /&gt;–Me da la sensación de que te piensas que soy gilipollas –decía Carlos–, y que estás haciendo toda esta comedia para ganar tiempo. Pero te juro por lo más sagrado, que aunque me quede sin el dinero ese agujero te va a servir de tumba.&lt;br /&gt;–¡Espera! ¡Está aquí! No debe faltar mucho.&lt;br /&gt;–Más te vale, porque o aparece en cinco minutos o…&lt;br /&gt;El golpe seco de la pala al tocar un objeto sólido hizo callar a Carlos. Marta soltó la pala y con su mano buena apartó la tierra con presteza y sacó una bolsa de Nylon en la que se podía leer “Seguridad Halcón” con el holograma de la empresa inscrito a un lado. Carlos se apresuró en abrirla. Y allí se encontraban, como si no llevaran cinco años enterrados, un montón de fajos de billetes de distinto tamaño y valor. Carlos extrajo un par de ellos, los pasó por delante de su cara abanicándose, olió su perfume; ese inconfundible aroma que tienen los billetes sin uso, y luego rió. Rió como un niño con un regalo nuevo. Más que como un niño, rió como un loco. Como el loco que era. Como el loco que siempre había sido Carlos.&lt;br /&gt;Marta desenterró las otras dos sacas de dinero y se quedó mirando el cuerpo de Ismael que reía con la risa de Carlos. Y deseó que volviera Ismael de allá de donde estuviera.&lt;br /&gt;Entonces se le ocurrió que podría aprovechar esa oportunidad. Asió la pala con ambas manos. La levantó, y con gran rapidez soltó un golpe sobre las manos de Ismael con lo que consiguió que el revolver saliera proyectado unos cinco metros hacia un lado, no sin antes haber descargado un disparo que se perdió entre la hierba. Después se abalanzó contra las piernas de Ismael-Carlos cazándole los pies con los brazos y consiguiendo que cayera al suelo. Luego reptó por su cuerpo mientras él trataba de zafarse sin éxito.&lt;br /&gt;Marta propinó dos puñetazos con su mano sana en los riñones de Ismael que causaron su efecto, Carlos se quejó con cada uno de ellos, pero su respuesta fue tan rápida como contundente. Recibió dos codazos en la nariz que le hicieron sangrar y provocaron un profundo dolor tan fuerte, que los ojos se le llenaron de lágrimas nublando su vista. Esa fue la ventaja que aprovechó Carlos para escapar de la presa de Marta. &lt;br /&gt;Antes de que Carlos se incorporara por completo, Marta, haciendo caso omiso al dolor que le palpitaba en la mano y en la cara, se arrastró desesperadamente con la intención de recuperar el revolver. Lo asió con ambas manos y girándose en el suelo dirigió el cañón hacia el cuerpo de Ismael y apretó el gatillo una, dos y hasta tres veces.&lt;br /&gt;Las esperadas detonaciones no se produjeron. Tan solo se escuchó el metálico sonido del martillo golpeando una y otra vez sobre el casquillo vacío de pólvora.&lt;br /&gt;–Te has quedado sin balas, mi amor –comunicó un Carlos que de pie frente a ella dibujaba una sonrisa triunfal en el rostro de Ismael. &lt;br /&gt;Marta liberó toda su rabia y su frustración arrojando contra él el arma descargada, que voló e impactó de forma certera contra un lateral de su cabeza. Inmediatamente, un surco de sangre comenzó a descender por su frente. El golpe consiguió borrar la sonrisa de Carlos del rostro de Ismael, reemplazándola por otra mueca mucho más inquietante y furibunda. Se precipitó contra ella y asentó un puntapié en pleno rostro de Marta que le abrió el pómulo y la dejó aturdida en el suelo. &lt;br /&gt;Carlos introdujo su mano en el bolsillo de la bermuda, extrajo el revolver del vigilante de seguridad y apuntó a la derrotada Marta, que yacía en el suelo sangrando por la nariz, el carrillo y la mano; con los ojos llenos de lágrimas y una mueca de dolor, tanto físico como psíquico, marcado en su rostro. Ni pizca de su belleza característica se asomaba en ese momento.&lt;br /&gt;–¡Venga! ¡Suplícame que no te mate! –exigió Carlos a los restos de mujer a los que miraba inmisericorde–. ¡Quiero escuchar cómo me suplicas por tu vida!&lt;br /&gt;Pero Marta ya no tenia fuerzas ni para suplicar por su vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-6082659511299235653?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/6082659511299235653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=6082659511299235653&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6082659511299235653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6082659511299235653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/10/insomnio-xii.html' title='Insomnio (XII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8706376995462154118</id><published>2009-10-23T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-10-23T00:00:01.931+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (XI)</title><content type='html'>Era Carlos. No sabía cómo podía ser pero lo era. &lt;br /&gt;Marta había apretado el gatillo en el mismo instante en que el cuerpo de Ismael se había abalanzado sobre ella, desviando la trayectoria del proyectil. Luego recibió un certero golpe en la boca procedente del puño cerrado de Ismael que le partió el labio y la dejó aturdida y dolorida. Quitarla el arma en ese momento no fue ya complicado.&lt;br /&gt;Ismael, o Carlos o ambos, no lo sabía bien, le apuntaron con el revolver.&lt;br /&gt; –¡Y ahora vamos a por mi dinero! –dijeron recargando su voz en el “mi”.&lt;br /&gt;Marta condujo durante veinte minutos visiblemente nerviosa pero sin pronunciar ni una sola palabra. Estudiando la situación e intentando buscar una explicación a lo inexplicable. &lt;br /&gt;Mientras tanto Carlos no paraba de hablar, gesticulando con los brazos de Ismael de un lado a otro y sin dejar de apuntar a Marta con el arma.&lt;br /&gt;–¿Te pensabas que te ibas a librar de mi? Pues aquí me tienes de nuevo, ja, ja, ja, y esta vez no me la vas a jugar. Esta vez no, muñeca… a lo mejor, hasta te echo un polvo de despedida antes de matarte. Y yo disfrutaré de mi dinero en este cuerpo. &lt;br /&gt;Mientras Carlos continuaba su verborrea Marta detuvo el coche frente a la verja de entrada a un antiguo edificio de ladrillo rojo iluminado con unos grandes focos alógenos. En el centro del edificio se erguía una alta chimenea del mismo material rojizo.  Todo el edificio estaba cercado con una valla de forja y piedra, y una inscripción al lado de la verja de entrada avisaba de que ese lugar era el Museo de Arte Contemporáneo de Pincia.&lt;br /&gt;–¡Oh, mierda! –exclamó Marta. &lt;br /&gt;–¡Qué! ¿Qué pasa? –preguntó Carlos con incertidum-bre.&lt;br /&gt;–El dinero. Está ahí dentro.&lt;br /&gt;–¿Qué? ¡Mira, no me jodas! –bramó Carlos agarrando del cabello a Marta y amenazándola con el cañón del revolver en la sien– ¡No trates de joderme otra vez!&lt;br /&gt;–¡Es verdad! Cuando traje el dinero aquí, esto era un edificio en ruinas.&lt;br /&gt;–¡Bien! Pues venga. Muévete.&lt;br /&gt;–Pero...&lt;br /&gt;–¡Que te muevas, coño!&lt;br /&gt;Carlos abrió la puerta y la empujó del coche. Marta cayó sobre el asfalto con todo su peso sobre una pierna y lanzó un grito de dolor.&lt;br /&gt;–¡Me has hecho daño! –se quejó.&lt;br /&gt;–¡Eso no es nada comparado con el daño que te puedo hacer! –señaló Carlos mientras salía del coche, para después agarrarla de nuevo por el pelo y tirar de ella para levantar-la–. ¡Arriba Zorra!&lt;br /&gt;–Creo que se me ha roto la pierna &lt;br /&gt;–¡Levanta te he dicho! –urgió Carlos arrastrándola del cabello.&lt;br /&gt;Marta se levantó a duras penas y camino cojeando mientras era obligada por Carlos a acelerar el paso.&lt;br /&gt;En la verja de entrada un guardia de seguridad, que había salido al escuchar los gritos, exclamó:&lt;br /&gt;–¡Qué pasa ahí! ¿Qué está haciendo usted?&lt;br /&gt;Por respuesta recibió tres tiros en el pecho provenientes del arma de Carlos.&lt;br /&gt;–¡Salta! –ordenó Carlos a Marta.&lt;br /&gt;–No creo que pueda. La pierna. &lt;br /&gt;–Que saltes  te digo o ahora mismo te reúnes con tu hermanita.&lt;br /&gt;Marta comenzó a escalar por la verja, la rebasó y llego al otro lado. Miró el cuerpo del agente que yacía en el suelo encharcado en sangre. Todavía vivía, aunque no por mucho tiempo. Buscó con la mirada en el cinto del agente. Allí se encontraba la cartuchera de su arma reglamentaria. Miró a Ismael-Carlos. El estaba en la parte trasera del vehículo sacando una pala del maletero. Tenía tiempo. Se lanzó contra la cartuchera y sus dedos buscaron desesperadamente el cierre de esta, soltó el corchete con el que se sujetaba el revolver del agente y lo extrajo. En ese momento el incon-fundible sonido de un disparo retumbó en el ambiente y sintió un fuerte golpe en la mano. El arma voló por los aires y aterrizó fuera de su alcance levantando una pequeña nube de polvo en medio del camino.&lt;br /&gt;Su mano derecha escupía sangre como si de una espeluznante fuente se tratase. El dedo medio había desaparecido y su dedo anular colgaba de manera grotesca unido tan solo por un fino hilo de carne. Marta se tapó la hemorragia con su otra mano y comenzó a chillar.&lt;br /&gt;La pala saltó por encima de la verja y cayó junto al cuerpo del agente, que ya había dejado de respirar. A continuación las piernas de Ismael manejadas por Carlos tomaron tierra tras saltar la verja. Se dirigió hacia el revolver del agente, lo recogió, y se lo introdujo en un bolsillo de las bermudas, que descendieron en ese lateral considerablemente debido al peso. Luego se volvió hacia Marta.&lt;br /&gt;–¡Deja de gritar, histérica, que tú te lo has buscado!&lt;br /&gt;Marta hizo caso. Carlos se dirigió hacia el agente, le desgarró un trozo de camisa y con ella improvisó un vendaje con el que tapó la herida de la mano de Marta.&lt;br /&gt;–¡Y ahora, andando! Llévame junto al dinero.&lt;br /&gt;Agarró del brazo y tiró de ella hasta que se puso en pié. Luego cogió la pala y la siguió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8706376995462154118?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8706376995462154118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8706376995462154118&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8706376995462154118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8706376995462154118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/10/insomnio-xi.html' title='Insomnio (XI)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3585280728938756144</id><published>2009-10-16T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-10-16T00:00:03.037+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (X)</title><content type='html'>Parecía que Marta por fin se abría un poco. Quizá si consiguiera que se sincerase con él tendría alguna oportunidad. Ismael se atrevió a preguntar:&lt;br /&gt;–¿Cómo has llegado hasta aquí?&lt;br /&gt;–Me has traído tú –masculló Marta con sorna.&lt;br /&gt;“¡Qué chasco! Se cerró de nuevo” Aun así lo intentó una vez más:&lt;br /&gt;–Me refiero a esta situación.&lt;br /&gt;–Lo sé –respondió Marta tras una pausa en la que lanzó un largo suspiro–. Cómo empezar. Bueno. Mi padre era banquero. Teníamos una situación muy cómoda en casa, pero una serie de problemas muy graves invadieron nuestro hogar... y yo decidí desaparecer. Y bueno... como te he dicho antes no fue fácil. Cuando tienes una vida cómoda en la que tienes sirvientes, pasar a servir... no se lleva muy bien. Lloré mucho. Y creí que eso era lo peor que me podía pasar en la vida.&lt;br /&gt;Marta giró la vista hacia el cielo e Ismael percibió como sus ojos se llenaban de lágrimas.&lt;br /&gt; –¡Qué equivocada estaba! –continuó–. Decidí buscarme la vida. Me metí en un curso para agente de seguridad y allí conocí a Carlos. Juntos sacamos las plazas. Llevábamos un furgón blindado, pero el sueldo era escaso y el dinero que pasaba por nuestras manos mucho. Carlos siempre había soñado con tener dinero, y yo con volverlo a tener. Así que decidimos atracar el furgón. Un viernes tras la recogida de las sacas de los bancos, y antes de llegar a la sede, cogimos todo el dinero, inmovilizamos al conductor y nos largamos lejos. Pero algo salió mal. Bueno, todo. El conductor murió. Carlos le tuvo que matar en defensa propia, o eso me dijo él. La verdad es que lo dudo. En esa época era cuando se empezaba a repartir el Euro. Así que llevábamos sacas de Euros y de pesetas. El caso es que él se fue con las pesetas a por unos billetes de avión para Brasil. Teníamos que salir del país cuanto antes. Y le cogieron. Yo escondí las sacas con los Euros. En ese momento todavía no tenían validez, pero para el futuro pensamos que sería buena idea tenerlo asegurado. Y después me atraparon. Carlos me delato. Debió de hacer un trato. ¡Y pensar que yo no les creí cuando me dijeron que lo había hecho! Yo no dije ni una palabra. ¡Mira que fui gilipollas! Y yo cargue con las culpas de todo. Del atraco, del asesinato... Me pasé cinco años en la cárcel sometida a las más horribles humillaciones que nunca hubiese creído ser capaz de aguantar. Insultos, palizas,... violaciones... ¿Tú sabes lo que es tener que comerle el coño a una tía guarra mientras otras cinco te agarran? Creí que no lo aguantaría. Me tuve que follar al director de la prisión durante dos años  para que me protegiera. Un gordo seboso de mierda, casado y con tres hijos, que era el que ordenaba todas esas degradaciones para conseguir los favores sexuales de las reclusas. Bueno, internas, como le gustaba a él llamarnos.&lt;br /&gt;–¡Dios santo! ¿Y por qué no lo denunciaste?&lt;br /&gt;–¿Te crees que era posible? ¿Te crees que no controlaban toda la información que salía y entraba en la prisión? El lo tenía todo bajo control. Tenia que largarme de allí, y de pronto apareció Carlos de nuevo. Le habían soltado y ahora pretendía hacerme creer que él no tuvo nada que ver con que yo me comiera el marrón de todo. Y planeó mi fuga. ¡Es para lo único bueno que me ha servido el hijo de puta ese! El plan era que aprovechando una salida de fin de semana cuando consiguiera el tercer grado, iríamos a por mi hermana, la matábamos y yo suplantaría su personalidad, luego arrojaríamos su cadáver en un coche alquilado a mi nombre con mi documentación y demás, y no creíamos que se hiciesen muchas preguntas. ¿Quién iba a interesarse por una reclusa que se mata en accidente de tráfico? Luego Carlos y yo nos iríamos lejos de aquí. Yo le seguí el juego. El plan era bueno, pero yo no quería que Carlos tocase ni un solo céntimo del dinero que a tan alto precio he tenido que pagar. Por eso le mate.&lt;br /&gt;–Pero... ¿y tu hermana? Entiendo que para que tu plan funcionase, tenia que morir, pero... ¿Cómo pudiste? ¡A tu propia hermana!&lt;br /&gt;–¿Quién eres tú para juzgarme? –increpó Marta en un tono furioso.&lt;br /&gt;Ismael la miró durante largo rato a los ojos, esos ojos azules que ahora se encontraban humedecidos y brillantes revelando una mirada llena de rabia al borde del llanto. Marta no le mantuvo la mirada por más tiempo. Giró la vista al frente y a continuación sus ojos se abrieron desmesuradamente.&lt;br /&gt;–¡Cuidado! –gritó llamando de nuevo la atención de Ismael sobre el asfalto.&lt;br /&gt;La distracción de la conducción había durado el tiempo suficiente como para que el coche se fuera al arcén de la carretera, Ismael intentó tomar las riendas del vehículo cuando una sombra se precipitó contra ellos y con un fuerte golpe desapareció. El vehículo dio bandazos por ambos lados de la vía hasta que Ismael consiguió detenerlo por completo. &lt;br /&gt;–¿Qué diablos a sido eso? –preguntó Ismael una vez recuperado el aliento.&lt;br /&gt;–Creo que era un hombre.&lt;br /&gt;–¡Dios santo, no! ¡Dios santo que no lo sea! –se lamentó Ismael mientras abandonaba el automóvil. Marta salió tras él.&lt;br /&gt;En efecto, lo que Ismael había atropellado era un hombre. Se acercó al cuerpo que yacía inerte sobre el asfalto y se llevó las manos a la cabeza.&lt;br /&gt;–¡Dios mío, por favor, no! ¡Dime que no está muerto, por favor!&lt;br /&gt;Marta, sin soltar el arma de su mano, se aproximó al hombre tendido y busco el pulso en su cuello. Miró a Ismael y negó con la cabeza. El hombre estaba muerto.&lt;br /&gt;A Ismael se le llenaron los ojos de lágrimas y se llevó las manos a la cabeza amasándose  el cabello.&lt;br /&gt;–¡Lo he matado! ¡Lo he matado! –decía entre sollozos.&lt;br /&gt;De pronto su vista reparó en la bolsa de viaje que el hombre había llevado con él hasta su fatal encuentro y que ahora permanecía tirada sobre el asfalto a unos metros de su dueño. Y se fijó, por que le pareció ver algo raro en su interior. &lt;br /&gt;Se acercó a ella y cuando estuvo a una distancia suficiente pude ver horrorizado su contenido. Por la abertu-ra de la bolsa se asomaba el pelo rubio de una mujer, cuya cabeza descompuesta se encontraba en el interior, quién sabe por qué motivo.&lt;br /&gt;Ismael gritó. Lanzó el alarido más escalofriante que Marta había oído en su vida. Ella se incorporó y se dirigió sin demora hasta donde se encontraba la bolsa para presenciar la macabra imagen.&lt;br /&gt;–¡Santo Dios! –exclamó apartando la vista.&lt;br /&gt;Ismael se arrodilló sobre el asfalto. Se encontraba fuera de si. No hacía más que emitir alaridos y gritar al cielo frases como “¿Qué demonios está pasando esta noche?” Y de pronto enmudeció. Su mandíbula se encontraba desenca-jada mostrando todos sus dientes, formando una grotesca mueca que asustó a Marta hasta tal punto que levantó el arma apuntándole. ¡Parecía que en cualquier momento iba a saltar sobre ella! Pero Marta no sabía hasta que punto estaba en lo cierto.&lt;br /&gt;Los ojos de Ismael estaban fijos en ella, pero no la veían. Estaban perdidos en el horizonte, atravesándola con la mirada. Entonces Marta pudo observar con incredulidad cómo el color marrón de los ojos de Ismael se fue transformando en un tono más oscuro. Cambió hasta que se volvieron de un color negro. Un negro profundo y frío que a Marta le resultó muy familiar.&lt;br /&gt;Los nuevos ojos de Ismael enfocaron, y en esta ocasión la miraron directamente a ella.&lt;br /&gt;–¡Hola cielito! –saludó un Ismael en un tono de voz distinto al suyo, pero que Marta pudo reconocer perfectamente. &lt;br /&gt;Ella lanzó un grito y dio un respingo hacia atrás, tropezando con la bolsa que contenía la nauseabunda cabeza, sus posaderas probaron el rudo asfalto y el revolver resbaló por él como en una pista de patinaje sobre hielo.&lt;br /&gt;Ismael se levantó y se dirigió hacia ella con paso firme. Marta gateó presa de un ataque de nervios al encuentro del revolver. Ismael avanzaba deprisa y ella se apresuró más. Alcanzó el revolver y se giró con presteza apuntándole.&lt;br /&gt;–¡Quieto! –amenazó Marta–. ¡No des un paso más!&lt;br /&gt;–¿O qué? –interrumpió Ismael con la voz de Carlos–. ¿Vas a matarme? ¿Otra vez?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3585280728938756144?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3585280728938756144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3585280728938756144&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3585280728938756144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3585280728938756144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/10/insomnio-x.html' title='Insomnio (X)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3158595622802729309</id><published>2009-10-09T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-10-09T00:00:03.433+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (IX)</title><content type='html'>Ismael condujo durante cerca de cuarenta minutos en el más absoluto de los silencios. A Marta se le empezaron a caer los párpados en varias ocasiones. Ismael notaba el metal del destornillador clavándose en su vientre. Y en una ocasión en que los ojos de Marta se cerraron un poco más de la cuenta Ismael pensó que seria un buen momento. Bajó su mano lentamente hasta su vientre y agarró el destornillador por el mango. La voz de Marta le paralizó.&lt;br /&gt;–¿Qué es eso?&lt;br /&gt;Ismael fingió rascarse, se tapó el mango del destornillador y puso de nuevo la mano en el volante.&lt;br /&gt;–¿Cuál? – preguntó Ismael en un vano intento de disimulo.&lt;br /&gt;–Eso que tienes ahí.&lt;br /&gt;–Nada. Es que me picaba.&lt;br /&gt;–Te picaba porque tienes algo.&lt;br /&gt;Marta le retiró la camiseta y sacó el destornillador.&lt;br /&gt;–¿Qué pretendías hacer con esto? ¿Se te ha aflojado algún tornillo?&lt;br /&gt;Ismael no respondió.&lt;br /&gt;–Mejor será que esto lo dejemos aquí, no sea que te hagas daño. &lt;br /&gt;Marta bajó la ventanilla y arrojó el destornillador al asfalto. Luego continuaron el camino unos minutos en silencio hasta que Marta, víctima del tedio y el cansancio, se decidió a entablar una conversación.&lt;br /&gt;–Dime. ¿Quién eres?&lt;br /&gt;Ismael la miró de reojo con sorpresa y finalmente contestó con indiferencia:&lt;br /&gt;–¿Tiene mucha importancia?&lt;br /&gt;–No. En realidad no. Tan solo intentaba amenizar un poco el viaje.&lt;br /&gt;–Pues por mi no lo hagas.&lt;br /&gt;–¡Hijo! ¡Que arisco eres cuando te secuestran! –y en ese instante rompió a reír como si hubiese dicho la cosa más graciosa del mundo–. ¿Has visto? ¡Me ha salido un chiste!&lt;br /&gt;–¡Pues yo no le veo la gracia! –arguyó Ismael claramente enojado–. ¿Cómo demonios puedes ser tan frívola? Liquidas a tu hermana, a un tío al que te acabas de tirar, pretendes matarme, y ¡encima bromeas! ¿No te parece ya suficiente tortura?&lt;br /&gt;–Está bien. Lo siento. No volverá a pasar.&lt;br /&gt;Permanecieron en silencio unos segundos hasta que finalmente, el que rompió el silencio esta vez fue Ismael.&lt;br /&gt;–¿Por qué?&lt;br /&gt;–¿Por qué, qué?&lt;br /&gt;–¿Por qué es todo esto? ¿Por qué has matado a Carlos y a tu hermana?&lt;br /&gt;–Mira tío. No sigas por ahí. &lt;br /&gt;–¿Por qué? Si tengo que morir al menos prefiero hacerlo sabiendo por qué.&lt;br /&gt;–¿Qué te crees? ¿Que esto es una película en la que tú eres el “prota”  y yo la mala, y que al final revelaré mis oscuros propósitos para que tú escapes y me los desbarajustes? No tío. Esto es la vida real, y aquí no pasan esas cosas.&lt;br /&gt;En está ocasión el que rompió en una carcajada fue Ismael, lo cual consiguió una mirada de sorpresa por parte de Marta.&lt;br /&gt;–¿De qué coño te ríes tú ahora? –preguntó molesta. Sin embargo lo único que obtuvo por respuesta fueron más carcajadas. &lt;br /&gt;Marta alzó el arma apuntándole a la cabeza y con voz amenazadora dijo:&lt;br /&gt;–O me dices ahora mismo de qué te ríes o te pego un tiro.&lt;br /&gt;–¿Conduciendo yo? Lo dudo –rebatió Ismael sin parar de reír.&lt;br /&gt;–¡Joder, Vale! –admitió Marta bajando el arma–. ¿Me vas a decir de qué te ríes?&lt;br /&gt;A Ismael se le pasó el ataque de risa y entonces contestó:&lt;br /&gt;–¿No te das cuenta que de todas las excusas que podías utilizar has puesto la más ridícula?&lt;br /&gt;A Marta se le iluminó el rostro con una sonrisa y finalmente rompió de nuevo a reír.&lt;br /&gt;–¡Tienes toda la razón! –consiguió decir Marta entre risas–. Pero compréndelo. No quiero hablar de ello.&lt;br /&gt;Ambos pararon de reír se hizo de nuevo el silencio. A Ismael le parecía una situación completamente absurda, pero quizá fuera la única manera de salir con vida de ese embrollo. De modo que prosiguió la charla:&lt;br /&gt;–Me llamo Ismael. Soy Creador publicitario. Me pasé cinco años de mi vida estudiando esa carrera con la esperanza de crear algún día mi propia agencia de publicidad, pero desgraciadamente sin dinero no puedes montar ningún negocio. Y los bancos no te facilitan las cosas  cuando eres joven, emprendedor y sin experiencia. De modo que intenté empezar desde abajo, buscando trabajo en alguna agencia publicitaria, pero tampoco tuve suerte. En la universidad conocí a una chica. Se llama Irene. Es inteligente, luchadora y desde entonces no se ha separado de mi. La verdad es que no sé muy bien como empezó todo. Supongo que yo representaba aquello que su padre no aprobaba, y su espíritu rebelde la hizo fijarse en mí. De modo que aquí me tienes. Con muchos sueños inalcanzables, preparando mi boda con Irene y llevo tres años trabajando en la agencia publicitaria de mi futuro suegro. El cual, que todo hay que decirlo, piensa que salgo con su hija por mero interés.&lt;br /&gt;–¿Y qué hay de cierto en eso? –se interesó Marta.&lt;br /&gt;–¡Nada! Bueno. Debo decir que al principio con Irene todo era maravilloso. Nos compenetrábamos muy bien, y siempre teníamos cosas que hacer juntos. Cuando empecé a trabajar para su padre todo se enfrió. Reñíamos a menudo. Yo me siento como si estuviese siempre en deuda con ella y con su padre, y ella muchas veces me lo echa en cara. Decidimos tomar una decisión muy inteligente para intentar arreglar el deterioro en nuestra relación. Vivir juntos. Así que compré un pisito que será mío después de pagar treinta años de hipoteca, y nos fuimos a vivir juntos. Pero por supuesto la cosa no mejoró. Es más, empeoró. Y después de dos años, decidimos que lo mejor para arreglar nuestras diferencias era casarnos. Y ahora es cuando empiezan los problemas realmente. Su padre no me aguanta, quiere que firme un precontrato de matrimonio que indique que nunca habrá ningún bien de la familia a nombre mío pero que los bienes que consigamos juntos serán de los dos. Es decir. Lo suyo, suyo. Y lo único que tengo yo, mi piso, a medias.&lt;br /&gt;–¿Y cómo aguantas esa relación?&lt;br /&gt;–Me siento atrapado en esta vida. Y no tengo otra alternativa que seguir por este camino. Es como... ahora mismo. Estoy atrapado en un coche que se donde se detendrá y no me gusta el destino, pero que no puedo apearme.&lt;br /&gt;–¡Hombre! No es lo mismo. En ese coche nadie te retiene contra tu voluntad. Tú puedes decidir cuando apearte. Lo único que necesitas es el valor suficiente como para enfrentarte a ti mismo. Puede que no sepas lo que quieres, pero sí sabes lo que no quieres. De modo que no hagas lo que no quieres.&lt;br /&gt;–Eso es muy fácil de decir desde fuera.&lt;br /&gt;–Nadie ha dicho que sea fácil hacerlo. Pero no es imposible. ¿Qué te crees? ¿Que yo no he tenido que tomar decisiones así en la vida? Yo tenía una vida muy fácil y cómoda. Pero sabía que vida iba a tener. Yo elegí otro camino. Y sí, de acuerdo. Ha sido un caminó difícil y en el que he cometido grandes errores. Algunos de esos errores ojalá los pudiese borrar. Pero ante todo, y de lo que realmente estoy orgullosa es de llevar la vida que yo he querido llevar. Y nadie me ha dicho nunca lo que he tenido que hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3158595622802729309?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3158595622802729309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3158595622802729309&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3158595622802729309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3158595622802729309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/10/insomnio-ix.html' title='Insomnio (IX)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8915412529366306718</id><published>2009-10-02T00:00:00.001+02:00</published><updated>2009-10-02T00:00:01.470+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (VIII)</title><content type='html'>– Matarte –comunicó Carlos con total indiferencia mientras dejaba ver su revolver asomando por el maletero–. Pero no ahora. Venga sal de ahí.&lt;br /&gt;Ismael dubitativo empezó a salir de su pequeña prisión.&lt;br /&gt;–¡Pero deprisa, que no tenemos toda la noche! –apre-mió Carlos gritando, con lo que consiguió que Ismael saliera más deprisa de lo que él mismo hubiese pensado–. Y no te olvides de tu compañera.&lt;br /&gt;Ismael miró el cadáver de Marilia sin saber muy bien cómo debía agarrarle. Lo único que le vino a la mente era que el pantalón vaquero ajustado y la blusa floreada que se ceñía en torno a sus pechos sin sostén, dando la sensación de que en cualquier momento saltarían los tres botones que servían de cierre, no era en absoluto el estilo de moda que hubiese usado ella. &lt;br /&gt;–¡Vamos, cógela! –apresuró Carlos.&lt;br /&gt;Ismael la tomó por las axilas y la sacó del habitáculo arrastrándola, y una vez fuera, la posó en el suelo con toda la delicadeza que pudo.&lt;br /&gt;–No te canses tan pronto, venga. Llévala al coche –ins-tó Carlos señalando hacia un automóvil que se encontraba justo enfrente del vehículo en el que habían viajado.&lt;br /&gt;Marta se encontraba levantando la parte trasera de éste último coche con un gato elevador que apoyaba deficiente-mente sobre una roca muy irregular. &lt;br /&gt;Ismael arrastró por los brazos el cuerpo hasta la posición que le había señalado Carlos, y este, sin soltar el revolver de su mano, levantó las piernas de Marilia facilitándole el trabajo.&lt;br /&gt;–¡Para que luego digas que me porto mal contigo! –co-mentó sarcástico.&lt;br /&gt;Cuando llegaron a la altura del vehículo, Marta abrió la puerta del conductor y tomó el revolver de las manos de Carlos diciendo:&lt;br /&gt;–¡Trae anda, a ver si vamos a tener un disgusto!&lt;br /&gt;El coche estaba situado justo delante de un precipicio de considerable altura, con lo que no fue muy difícil para Ismael imaginarse lo que pretendían sus captores. Lo que escapaba aun de su comprensión era el por qué de semejante comportamiento.&lt;br /&gt;Entre Carlos e Ismael situaron a Marilia al frente del volante. Carlos la abrochó el cinturón de seguridad y a continuación, cerrando esta puerta se dirigió hacia la puerta del lado contrario.&lt;br /&gt;Marta apuntando con el revolver a Ismael le llevó hacia la parte trasera del vehículo, en donde el gato hacía equilibrios para continuar sujetando el coche.&lt;br /&gt;Carlos mientras tanto entró al vehículo, puso el motor en marcha apretó con una mano el embrague y con la otra metió la primera velocidad. Seguidamente pulsó el pedal del acelerador mientras fue soltando paulatinamente el pedal del embrague hasta que lo hubo soltado del todo. Después, y con un palo que tenía para tal efecto, intentó colocar el pedal del acelerador de manera que quedara aprisionado.&lt;br /&gt;En cuanto soltó el pedal del embrague, las ruedas motrices, que no por casualidad eran las que estaban en el aire, comenzaron a girar. &lt;br /&gt;–¡Dale una patada al gato! –ordenó Marta a Ismael, el cual sólo pudo decir con turbación:&lt;br /&gt;–¿Qué?&lt;br /&gt;–¡Que le des una patada al gato o te pego un tiro! –contestó enfurecida Marta asiendo el revolver con ambas manos contra él.&lt;br /&gt;No parecía que lo dijera en bromas, pero Ismael no pudo moverse.&lt;br /&gt;Marta vio como la cabeza de Carlos se alzaba del regazo de su hermana, señal de que había conseguido fijar el palo en el acelerador, con lo que su tiempo se agotaba. &lt;br /&gt;–¡Gilipollas! –maldijo Marta con un odio visceral mientras se acercaba al gato sin dejar de apuntar a Ismael.&lt;br /&gt;De un certero puntapié la poca estabilidad que el gato poseía se fue al garete. La piedra voló hacia un lado, el gato hacia otro, la parte trasera del coche cayó de golpe, las ruedas tocaron suelo y el coche se aceleró precipicio abajo dejando unos surcos en la arena.&lt;br /&gt;A Carlos no le dio tiempo a reaccionar. El coche voló durante unos metros para a continuación estrellarse de morro contra la pared del barranco. Dio una vuelta sobre si mismo y el techo del vehículo se hizo añicos. Descendió aún más dando vueltas de campana, y en una de ellas medio cuerpo de Carlos que se asomaba por la ventana quedó aplastado entre el suelo y el amasijo de hierros en los que se estaba convirtiendo el vehículo. En la siguiente vuelta el cuerpo de Carlos salió despedido como un muñeco de trapo y quedó tendido en el suelo pocos metros antes de donde quedaron por fin parados los restos del automóvil.&lt;br /&gt;Ismael quedó anonadado. Miraba con estupor a Marta, la cual respondía a su mirada con un gesto de total insensibilidad.&lt;br /&gt;–Nunca mandes a un hombre el trabajo que pueda hacer una mujer –sentenció Marta mirando con una sonrisa cómplice a Ismael–.  ¡Vamos hombre! ¡No te pondrás a llorar ahora! ¡Era un hijo de perra! Por su culpa me he tirado los últimos cinco años en chirona. ¡Ha matado a mi hermana! Y además, ¡Te quería matar a ti!&lt;br /&gt;Por fin Ismael logró pronunciar una frase.&lt;br /&gt;–¿Y tú, que vas a hacer?&lt;br /&gt;–Matarte. Pero no ahora. ¡Venga, andando! Conduces tú.&lt;br /&gt;–Y si me vas a matar, ¿Por qué te voy a hacer caso? –se le vio nervioso, pero decidido en lo que decía–. ¿Qué voy a ganar con hacerte caso?&lt;br /&gt;–¡Vivir más, imbécil!&lt;br /&gt;–No quiero.&lt;br /&gt;–¿No quieres vivir?&lt;br /&gt;–¡No quiero seguir obedeciendo!&lt;br /&gt;–¿No te parece que ya has hecho bastante el tonto? &lt;br /&gt;–Pero si me vas a matar de todas formas, qué más da que te haga caso. Si me vas a matar de todas las maneras a mí qué me importa que sea ahora o más tarde. ¡Acabemos ya!&lt;br /&gt;–Escúchame, y escúchame bien porque sólo te lo diré una vez –explicó Marta amenazadora–. Tú solito te has metido en este lío. Si te hubieses quedado en tu casita, dentro de tu camita a estas horas no estarías aquí. ¿Quién te mandó colarte en la casa de mi hermana? ¿Yo? No, fuiste tú. Así que ahora no me vengas con estas estupideces porque tú te lo has buscado. A mi ya no me eres necesario. Es más, nunca me has sido necesario. Tres cojones me importa matarte aquí y ahora que más tarde. De modo que piénsate bien la respuesta antes de contestarme. ¿Quieres conducir?&lt;br /&gt;Ismael lo medito unos segundos, hasta que vio a Marta que retrasaba el percutor del revolver, entonces se puso en movimiento.&lt;br /&gt;–¡Buen chico! –animó Marta retornando el percutor del revolver a la posición de reposo–. Míralo por el lado bueno. Así quizá me convenzas para que no te mate. O quizá tengas alguna posibilidad de escapar.&lt;br /&gt;Ismael se sentó al volante y arrancó el motor. Marta a su lado siguió apuntándole con el revolver.&lt;br /&gt;–¿Dónde vamos? –quiso saber Ismael.&lt;br /&gt;–Tira por esa carretera –decretó Marta señalando al frente con su mano desocupada–. Ya te iré yo indicando.&lt;br /&gt;Ismael puso el coche en movimiento y el vehículo se encaminó por la carretera alejándose del barranco y de lo que en él aconteció.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8915412529366306718?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8915412529366306718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8915412529366306718&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8915412529366306718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8915412529366306718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/10/insomnio-viii.html' title='Insomnio (VIII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-1334071184552451530</id><published>2009-09-25T00:00:00.001+02:00</published><updated>2009-09-25T00:00:02.259+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (VII)</title><content type='html'>Ismael se encontraba ante el altar vestido con un confortable frac negro. Irene estaba a su lado, radiante con su vestido de novia blanco, cuya gran cola se extendía sobre una larga alfombra roja que recorría todo el pasillo central de la iglesia. Los bancos a ambos lados del corredor estaban llenos de gente que, en su mayoría no le resultaban conocidos.&lt;br /&gt;El párroco ante el altar, y con las manos extendidas hacia el techo, decía: &lt;br /&gt;¬–Si alguien tiene una razón por la que este matrimonio no pueda celebrarse, que hable ahora o calle para siempre.&lt;br /&gt;–Yo –declaró una voz.&lt;br /&gt;Ismael al volverse vio a Don Manuel, su suegro, de pie en medio del pasillo. Su ceño fruncido, y una mueca de odio dibujada en su boca. Tan solo le faltaba ponerse a babear para parecer un perro rabioso.&lt;br /&gt;–No permitiré jamás que un muerto de hambre se case con mi hija y se quede con el dinero que tanto me ha costado ganar. Un muerto de hambre, sí, que no tiene en propiedad ni tan siquiera la ropa que lleva puesta.&lt;br /&gt;Ismael se miró. Su frac había desaparecido, y en su lugar se vio vestido con sus ridículas bermudas y su camiseta “why work?”. Al volver la vista al frente, en medio del pasillo tan solo estaban Irene y su padre. El resto de la gente había desaparecido como por arte de magia. &lt;br /&gt;¬–Sólo me quieres por el dinero –reprochaba Irene tirando el ramo al suelo. &lt;br /&gt;Un repentino dolor de cabeza comenzó a molestarle espantosamente.&lt;br /&gt;¬–Es lo único que te importa el dinero –seguía recriminando Irene, pero ahora su voz sonaba extraña. &lt;br /&gt;Lo que ocurría es que no era la voz de Irene, si no otra voz femenina que no lograba identificar. En ese momento apareció un tercero en discordia. Se trataba de Carlos, el asesino.&lt;br /&gt;¬–A mí no me importa el dinero –decía mientras agarraba a su novia para seguidamente besarla en los labios, la cual, ante la incredulidad de Ismael, devolvió el beso sin oponer resistencia alguna.&lt;br /&gt;El dolor de cabeza se le hizo tan insoportable que se llevo las manos a las sienes y comenzó a masajearse cerrando los ojos con fuerza, y agachándose en posición fetal. Cuando abrió los ojos de nuevo la imagen había desaparecido. La oscuridad le rodeaba. Pero el dolor de cabeza y las voces permanecían. Ahora si reconoció esa voz femenina que en su pesadilla asociaba a la imagen de Irene.&lt;br /&gt;–Es que parece que es por lo único que me has estado esperando durante todo este tiempo –decía Marta en tono enojado.&lt;br /&gt;–Sabes que no es cierto –se defendía Carlos–. Te esperaba a ti. Te quiero.&lt;br /&gt;El sonido del motor de un vehículo acompañaba sus palabras. Ismael, entumecido de permanecer en esa posición fetal durante largo tiempo, dedujo fácilmente que se encontraba en el maletero del coche.&lt;br /&gt;–¿Entonces por qué te empeñas en ir ahora a por el jodido dinero? ¿Por qué no seguimos con el plan que tenía pensado? –interrogó irritada Marta–. Primero nos cubrimos las espaldas y después vamos a por el dinero. &lt;br /&gt;–Bien, vale, como quieras.&lt;br /&gt;–Pues se acabó la discusión –sentenció Marta.&lt;br /&gt;Ismael palpó el habitáculo donde se hallaba. Echó una mano hacia delante hasta que se topó con un bulto cubierto de tela. Instintivamente retrocedió su mano. Ya sabía lo que era, pero quiso confirmarlo. Subió la mano por el bulto hacia su cabeza hasta que rozó otro material que le hizo cosquillas. Era el cabello de Marilia. Sus dedos acariciaron el rostro de Marilia y no quiso explorar más por esa zona. Se encontraba cara a cara con el cadáver de su vecina, y la idea no le gustó nada. Es más. Deseó no haberlo descubierto nunca. &lt;br /&gt;La conversación de la pareja continuó por otros derroteros. &lt;br /&gt;Alargó su mano por detrás de él en esta ocasión, y con lo primero que se topó fue con una manta, la cual aprovechó para apoyar en ella su dolorida cabeza.&lt;br /&gt;Continuó el registro para localizar una linterna, pero desgraciadamente no funcionaba. La desechó y alargó aun más el brazo, hacia donde tenía sus pies, y allí encontró una caja que no tardó en identificarlo como un pequeño estuche de herramientas, ya que él tenía en su coche uno parecido. Lo abrió y a tientas localizó un destornillador.&lt;br /&gt;“¡Bien! Esto me puede servir para abrir esta puerta”&lt;br /&gt;Pero para intentar abrir la puerta primero tendría que superar un obstáculo que le parecía insalvable. Su difunta compañera de viaje. Tendría que pasar por encima de ella para situarse bien frente a la cerradura. De modo que sacó el valor suficiente para acercarse a ella hasta que sus cuerpos se rozaron. El siguiente paso le llevó más tiempo, pero finalmente lo tomó.&lt;br /&gt;Se abalanzó sobre ella, y se situó justo encima. El contacto con el cuerpo de la difunta no fue agradable, y deseó que el roce de los pechos de ella contra el suyo hubiese coincidido en otro lugar y otras circunstancias. Tan solo le quedaba dar el siguiente paso y ya superaría el obstáculo. Pero en ese momento el vehículo se detuvo. Ismael se quedó inmóvil hasta que el motor se apagó. Entonces saltó a su posición inicial a toda prisa. Escondió el destornillador en su vientre sujetándolo con la goma elástica de sus bermudas y tapándolo después con su camiseta. &lt;br /&gt;Las puertas del vehículo se abrieron, el coche basculó al bajar sus ocupantes y las puertas se cerraron de nuevo con dos fuertes golpes.&lt;br /&gt;Ismael reparó en la caja de herramientas, y se apuró en intentar cerrarla, pero las prisas nunca son buenas. Las descolocadas herramientas impedían que la caja cerrara, y cuando notó que una llave entraba en la cerradura del maletero Ismael tiro la caja de herramientas a un lado y la tapó con la manta que tenía en su cabeza.&lt;br /&gt;La puerta se abrió, y el rostro de Carlos se dibujó iluminado por la suave luz de la luna.&lt;br /&gt;–¡Vaya! La bella durmiente ya ha despertado –anunció en tono irónico.&lt;br /&gt;–¿Qué...? ¿Qué vais a hacer conmigo? –inquirió Ismael con nerviosismo.&lt;br /&gt;– ¿Que qué vamos a hacer? –preguntó Carlos dibujando una expresión de sorpresa como si le hubiesen echo la pregunta más tonta del mundo– Matarte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-1334071184552451530?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/1334071184552451530/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=1334071184552451530&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1334071184552451530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1334071184552451530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/09/insomnio-vii.html' title='Insomnio (VII)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4266353563612708418</id><published>2009-09-18T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-09-18T00:00:02.391+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (VI)</title><content type='html'>Carlos y Marta se conocieron ocho años atrás, en un curso de preparación para agentes de seguridad. Ambos se ayudaron a superar las pruebas para conseguir el título. Nunca se dudó de la inteligencia de Marta, es más, siempre había sido una estudiante modelo. Sin embargo a él no se le daba bien estudiar, y ella orientó todo su entusiasmo en hacerle comprender los temas teóricos. Carlos por su parte siempre había practicado deporte, y preparó a conciencia a Marta para superar las pruebas físicas.&lt;br /&gt;Ambos resultaron ser buenos tiradores tanto con escopeta como con arma corta, y tan solo Marta tuvo problemas al principio para superar el miedo que sentía por las armas de fuego. Carlos ese miedo lo había superado hacía tiempo, cuando estuvo en el ejército profesional. &lt;br /&gt;Alcanzó la graduación de Cabo primero. Su destino fue el cuerpo de operaciones especiales de Jaca. El cuartel se encontraba enclavado en un frondoso paraje rodeado por las elevadas crestas de los pirineos, y en invierno la nieve cubría en su totalidad el paisaje hasta donde alcanzaba la vista.&lt;br /&gt;Allí aprendió técnicas de supervivencia, buceo, lucha cuerpo a cuerpo y a disparar con todo tipo de armas, además de otras muchas cualidades como la de ser un estupendo hijo de la gran puta.&lt;br /&gt;Carlos se dedicó a ser el mayor responsable en “llevar por el buen camino” a los novatos del cuartel. Palizas a media noche, insultos y humillaciones, e incluso el obligar a comer sus propios excrementos a los reclutas eran las técnicas empleadas para llevar a cabo su cometido.&lt;br /&gt;La culminación de ese comportamiento tuvo lugar una gélida noche de enero. Carlos y otros tres compañeros obligaron a un novato a salir al patio de armas, y una vez allí le exigieron que se quitase la ropa. El muchacho, descalzo sobre el nevado suelo se negó a desnudarse.&lt;br /&gt;–¡Recluta! Está usted desobedeciendo una orden directa de un superior –amenazaba uno de los cómplices de Carlos.&lt;br /&gt;–Con todos mis respetos, no tiene autoridad para obligarme a hacer esto –se defendía el recluta.&lt;br /&gt;–¿Cómo se llama? –intervino Carlos con un volumen de voz casi inaudible. &lt;br /&gt;–Arranz, mi primero.&lt;br /&gt;–Tu nombre de pila.&lt;br /&gt;–José Luis, mi primero.&lt;br /&gt;–Muy bien, José Luis –continuó Carlos en el mismo tono–. ¿Tú sabes que esto se hace por tu bien? Estas en las COES, y aquí tenemos que estar preparados para defender nuestra patria en cualquier circunstancia, incluso en pelota picada –este comentario consiguió una breve risa de sus camaradas–. ¿Entiendes? Lo hacemos por tu bien y por el bien de España.&lt;br /&gt;¬–Esto es una novatada, mi primero. Y las novatadas como ya sabrá muy bien están absolutamente prohibidas. &lt;br /&gt;–¿Una novatada? –gritó Carlos propinando un rodillazo en los testículos del novato que le obligó a hincar las rodillas en el suelo–. ¡Una novatada! Nos ha jodido el chivo de los cojones. Las novatadas están prohibidas. ¿Quién te crees un puto abogado? Si no lo haces por las buenas, te lo haremos por las malas. ¡Desnudarle! &lt;br /&gt;José Luis se revolcaba en la nieve hasta que los ayudantes de Carlos le levantaron y comenzaron a quitarle la ropa. Una vez desnudo le obligaron a ir corriendo, y recibiendo empujones hasta la zona de entrenamiento subacuático. Allí, estratégicamente preparada al borde de la piscina, se encontraba una taquilla de metal. Le metieron en ella y Carlos se encargo de cerrarla con llave.&lt;br /&gt;Rodeado de las risas de sus torturadores José Luis gritó:&lt;br /&gt;–¡Sacadme de aquí! ¡Sacadme! ¡El coronel se enterará de esto!&lt;br /&gt;Esta frase irritó a Carlos:&lt;br /&gt;–¿Qué se enterará el coronel? ¿Se lo vas a decir tú?&lt;br /&gt;–Por supuesto que sí. ¡Esto no va a quedar así! – confir-mó el recluta.&lt;br /&gt;Carlos, envenenado de cólera, empujó la taquilla arrojándola a la piscina ante la atónita mirada de sus compañeros. La capa de hielo que cubría la superficie se fragmentó y la taquilla acabó en el fondo.&lt;br /&gt;–¡Carlos, tío! ¿Te has vuelto loco? –censuró uno de sus compinches saltando al agua.&lt;br /&gt;–¡Que le den por el culo al cabrón ese! –respondió Carlos–. ¡Chivato de mierda, habla ahora!&lt;br /&gt;No tardaron en saltar los otros dos para ayudar a su compañero. Carlos se quedó en el borde de la piscina, observando cómo intentaban sacar la taquilla del fondo sin éxito. Finalmente regresaron a la superficie y le pidieron a Carlos las llaves de la taquilla, a lo que él respondió:&lt;br /&gt;–¡Que salga por sí mismo si tantos huevos tiene!&lt;br /&gt;–¡Carlos, basta ya! Dame las llaves.&lt;br /&gt;–¿Está dando ordenes a un superior, cabo?&lt;br /&gt;–¡Danos las llaves de una puta vez, coño que se va a ahogar! –requirió otro de los soldados.&lt;br /&gt;–¡Pues que le jodan!&lt;br /&gt;Armando, un vasco que sacaba una cabeza de altura y el doble de espaldas al que menos, salió de la piscina. Se acercó a Carlos con paso firme y agarrándole de la pechera con sus enormes manos le exigió susurrándole palabra por palabra:&lt;br /&gt;–Dame las putas llaves.&lt;br /&gt;Carlos arrojó las llaves de la taquilla a la piscina y cayeron sobre un trozo de hielo que continuaba adherido al borde. Los que allí se encontraban las tomaron y se sumergieron para sacar al recluta. Armando soltó a Carlos y se lanzó de nuevo al agua para ayudar a sus compañeros, mientras Carlos se alejaba de la zona.&lt;br /&gt;Sacaron a José Luis en estado inconsciente. Una ambulancia le trasladó al hospital más cercano con graves síntomas de hipotermia, y más tarde su estado de salud se complicó con una neumonía aguda que apunto estuvo de matarlo.&lt;br /&gt;Carlos fue arrestado y posteriormente expulsado del cuerpo. Sus cómplices declararon en su contra y eso y el hecho de ayudar al recluta les salvaron de su expulsión aunque no de un fuerte castigo. Por su parte José Luis, una vez mejorado no quiso volver al cuerpo, con lo que fue licenciado con una considerable gratificación, y el ejercito además le tapó la boca con otra sustanciosa suma de dinero, con tal de que el asunto no saliera a la luz pública y así cuidar la imagen del cuerpo.&lt;br /&gt;Pero a Carlos le gustaban demasiado las armas como para renunciar a ellas, y por eso en cuanto se le presentó la oportunidad entró en la academia para agentes de seguridad. &lt;br /&gt;Ambos superaron las pruebas entre los primeros de su promoción, y no tardaron en colocarse en una conocida empresa de transporte de seguridad. Coincidieron en el mismo equipo. Realizaban una ruta en furgón blindado recogiendo las sacas de dinero que los bancos recaudaban cada día. Grandes sumas de dinero pasaban por sus manos, y lo que al principio resultó un mero trabajo se fue convirtiendo cada vez con mayor fuerza en una gran tentación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4266353563612708418?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4266353563612708418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4266353563612708418&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4266353563612708418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4266353563612708418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/09/insomnio-vi.html' title='Insomnio (VI)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-1101597145478876493</id><published>2009-09-11T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-09-11T00:00:01.754+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (V)</title><content type='html'>Un escalofrío recorrió su cuerpo con tal intensidad que el marco se le escapó de las manos. Por suerte cayó sobre la gruesa alfombra sin causar ruido.&lt;br /&gt;Por un momento se quedó perplejo, pero un repentino grito de la pareja entre jadeos y resoplidos le devolvió el movimiento.&lt;br /&gt;“¡Tengo que largarme de aquí!” –pensó Ismael saliendo a toda prisa del salón.&lt;br /&gt;Por el pasillo pudo ver la sombra de una persona asomando por el umbral de la habitación donde la pareja intercambiaba fluidos. Retrocedió y entró de nuevo en la cocina, miró a su alrededor, y el único lugar en el que le pareció lógico esconderse fue un pequeño armario en el que normalmente se guardaban los utensilios de limpieza; de modo que a él se encamino, y cuando abrió la puerta se encontró con su vecina en el interior, vestida tan solo con un pequeño tanga, pálida, con los ojos en blanco y una mueca entre sorpresa y terror reflejada en el rostro.&lt;br /&gt;Contuvo un grito, y dispuesto a cerrar la puerta para buscarse otro escondite, observó como la sombra se acercaba.&lt;br /&gt;No le daría tiempo. Tuvo que sacar el valor suficiente como para meterse con su vecina en el armario. Entró y cerró la puerta tras sí en el momento justo en que el hombre, el llamado Carlos, atravesaba el umbral de la cocina accionando el interruptor.&lt;br /&gt;La luz se filtraba por las ranuras de la puerta, alumbrando a medias el interior de la estancia donde se ocultaba. Ismael echó un vistazo a su compañera de cubículo. Las rayas de luz iluminaban su cuerpo dándole una apariencia aún más macabra si cabe. Una raya en los ojos, otra en su boca, otra en el cuello, otra en los pechos...&lt;br /&gt;No pudo remediar recordar aquel momento en que se encontró por primera vez con ella, en un cuchitril de pareci-das dimensiones y tan apretados como en esta ocasión. Ese día, durante el corto trayecto en el ascensor, fantaseó con desnudarla y hacerla el amor allí mismo. ¡Qué extraña ironía tiene la vida! Ahora la veía desnuda pero cualquier clase de deseo se había evaporado.&lt;br /&gt;El llamado Carlos abrió la puerta del frigorífico, extrajo una botella de agua y bebió un largo trago. Ismael observaba sus movimientos entre las ranuras, aunque perfectamente sabía que si se dirigía hacia él no tendría escapatoria posible.&lt;br /&gt;La otra mujer, la que suponía que era hermana de su vecina apareció en el umbral de la puerta. A diferencia de su compañero ella se había puesto una bata. La misma con la que había salido a recibirles cuando llegó con la policía. &lt;br /&gt;–Tendremos que irnos ya –le dijo a su compañero.&lt;br /&gt;–En efecto –aprobó éste–. Si no se nos hará tarde. Voy vistiéndome.&lt;br /&gt;–De paso búscame algo para cambiarme. &lt;br /&gt;La mujer bebió de la botella de agua y a continuación la devolvió al frigorífico, cerró su puerta y se encaminó hacia el armario donde se hallaba escondido Ismael, al que el corazón le dio un vuelco. ¡Estaba perdido! Cuando la mujer asió el puño de la puerta, la voz de Carlos la detuvo.&lt;br /&gt;–¡Marta! Ven a ver si te gusta esto.&lt;br /&gt;Ella soltó la puerta y antes de salir de la cocina dijo:&lt;br /&gt;–¡Lo siento!&lt;br /&gt;Ismael quedó algo desconcertado pero ese atisbo de humanidad en esa mujer, pero no quiso pensar mucho en ello. Era ahora o nunca. En cuanto Marta abandonó la cocina, huyó del armario y sin perder un segundo llegó hasta la galería de nuevo. No tenía la menor idea de cómo escapar de allí, pero lo único que podía intentar en ese momento era salir por el mismo sitio por el que entró. De modo que se subió a la barandilla dispuesto a saltar a la casa de enfrente igual que había hecho con anterioridad. &lt;br /&gt;Ismael oía las voces de la feliz pareja.&lt;br /&gt;–O no; eso es horrible –protestaba Marta.&lt;br /&gt;–¿Qué tal este? –sugería Carlos a lo que Marta contestó con una carcajada–. ¿Y este?&lt;br /&gt;–Bueno, ese no esta mal.&lt;br /&gt;–¡Pruébatelo!&lt;br /&gt;Actuaban como si no hubiesen roto un plato, y eso alteraba en sumo grado a Ismael, que no veía muy claro el salto. Si antes lo había pasado mal, ahora con los nervios no se veía capaz de alcanzar la otra barandilla.&lt;br /&gt;La pareja seguía charlando, y por lo que parece ya habían encontrado una indumentaria de su agrado. No tenía tiempo que perder. Buscó una alternativa. Si no podía saltar, no importaba. Aunque no llegara a su casa, lo prioritario era salir de ese piso como fuese. &lt;br /&gt;Se dispuso a bajar por el tubo del gas hasta el piso de abajo. Asió el conducto con una mano. El corazón se le aceleró aun más. Llevó la otra mano y se resbaló. Se asió con los brazos al tubo y quedó suspendido en el aire durante unos segundos hasta que logró alcanzar con el pie nuevamente la barandilla.&lt;br /&gt;Tenía las manos sudorosas y resbalaban por el tubo. Decidió bajarse de la barandilla, secarse las manos y volverlo a intentar. Pero cuando iba a subirse a la barandilla, oyó la voz de la mujer que se acercaba por el pasillo.&lt;br /&gt;–¡Bien! Ahora le toca el turno a Marilia.&lt;br /&gt;–¿Le valdrá tu ropa?&lt;br /&gt;–¡Por favor, Carlos! ¡No seas idiota! ¿No me vale a mí la suya? Pues la mía a ella también.&lt;br /&gt;Apresuradamente Ismael se apartó de la puerta de la cocina y se dirigió al otro extremo de la galería. Se acurrucó debajo de la ventana que daba a la habitación donde segundos antes habían estado ellos vistiéndose.&lt;br /&gt;No podía arriesgarse a que aparecieran por un casual en la galería y le sorprendieran, por lo que se asomó por la ventana hacia el interior del dormitorio. No había nadie, pero sobre la mesilla vio el objeto tan deseado que antes había buscado. ¡Allí estaban las llaves!&lt;br /&gt;Saltó por la ventana se condujo hasta el ansiado metal y lo tomó con avidez. Seguidamente se dirigió a la puerta y se asomó al pasillo. Podía oírles cuchichear desde la cocina. Se encaminó por el pasillo hasta la puerta del comedor. Y allí extremó las precauciones y lentamente, pegado a la pared se fue acercando hasta la puerta de la cocina.&lt;br /&gt;Llegó a un lugar en el que podía ver a la pareja vistiendo el cadáver de Marilia. (¡Por fin conocía su nom-bre!) El hombre se había vestido con una camisa azul de manga corta que colgaba por el exterior de un pantalón azul oscuro de tela fina, ella llevaba una blusa blanca de manga larga con los dos últimos botones sin abrochar mostrando un generoso escote, y una minifalda negra que le cubría hasta la mitad de sus torneados muslos cubiertos por medias negras. Estaban de espaldas de modo que aprovechó para ir más deprisa y pasar por delante de la puerta.&lt;br /&gt;–¡Esto ya está! –dijo Marta dándose la vuelta en el instante en que Ismael cruzaba la puerta. Fue tal su sorpresa que lanzó un grito. Que asustó a los dos hombres que en ese momento tenía más cerca.&lt;br /&gt;Ismael salió corriendo hacia la puerta. Llevó una llave a la cerradura y por causa del temblor de manos tardó en atinar, pero ésa llave no encajaba. Probó con otra y ésta si encajó. En ese instante apareció Carlos detrás de él vociferando.&lt;br /&gt;–¡Pero qué cojones…! &lt;br /&gt;A Ismael tan solo le dio tiempo a girar la llave media vuelta. Había acertado pero no fue lo suficiente rápido. Carlos ya le había cogido por la espalda y de un tirón lo mandó al suelo. Ismael retrocedió arrastrándose, pero el energúmeno se le abalanzó de nuevo y agarrándolo del pescuezo lo alzó.&lt;br /&gt;–¿Cómo demonios has entrado? ¡Di! –le gritó en la cara justo antes de darle un rodillazo en el estómago que le cortó la respiración y lo dejó retorciéndose de dolor en el suelo.&lt;br /&gt;Carlos se llevó la mano a la parte trasera de su cintura, sacó un revolver y balanceando el percutor hacia atrás apuntó a la cabeza de Ismael.&lt;br /&gt;–¡No! –le detuvo Marta gritando–. ¿Qué coño vas a hacer tío? ¿Qué quieres? ¿Pegarle un tiro? ¿Despertar a todos los vecinos y que esto se nos llene de policías para que no podamos salir? &lt;br /&gt;–¡Muy bien! –consintió Carlos situando el percusor de nuevo en su posición inicial–. Pero de esto no se libra.&lt;br /&gt;Y descargó un golpe con la culata del revolver sobre la cabeza de Ismael dejándolo inconsciente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-1101597145478876493?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/1101597145478876493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=1101597145478876493&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1101597145478876493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1101597145478876493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/09/insomnio-v.html' title='Insomnio (V)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4465276979407402358</id><published>2009-09-04T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-09-04T00:00:00.427+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (IV)</title><content type='html'>Ismael se acostó sobre la cama. No se desvistió. No se descalzó. Simplemente se tapó con la sabana e intentó dormir.&lt;br /&gt;Empezó a asfixiarse de calor y lanzó la sábana con brusquedad contra el otro lado de la cama. A los pocos minutos comenzó a sentir frío y se tapó de nuevo, y antes de que sintiera nuevamente el calor se levantó de la cama de un salto.&lt;br /&gt;Deambuló intranquilo por la habitación. La fotografía de Irene le observaba desde el escritorio con rostro de reproche, como siempre.&lt;br /&gt;“Pero, ¿que haces?” Parecía estar diciendo.&lt;br /&gt;–¡Claro! Tú sí sabrías lo que hacer. ¿Verdad? –recriminó Ismael a la silenciosa fotografía–. Tú lo sabes todo.&lt;br /&gt;Ese era uno de los mayores problemas que tenía con Irene. Ella siempre lo sabía todo. Ella siempre lo hacía todo bien. Ella nunca se hubiese involucrado en una situación así, y si lo hubiese hecho, seguro que habría sido culpa de él. Así lo arreglaba todo ella. ¡Menuda bronca le estaría echando ahora si estuviese aquí!&lt;br /&gt;Ismael no sabía porque ahora le había entrado esta hostilidad contra Irene. Tal vez la culpaba por no estar allí con él, pero ella tenía que adelantar las vacaciones para irse sola con sus padres. No podía esperarle. ¡El bueno de Don Manuel Ordeno y Mando!&lt;br /&gt;El corazón le latía con fuerza. No sabía que pensar, no sabía que hacer, no sabía lo que había ocurrido. Lo único que sabía era que lo que había visto era real. (¿O no?).&lt;br /&gt;Se dirigió a la cocina sin encender ni una sola luz, y con disimulo se asomó por la terraza.&lt;br /&gt;La casa de su vecina estaba completamente a oscuras. No se veía ni una luz, ni un movimiento. Nada.&lt;br /&gt;“Están ahí”–pensó Ismael–. “Tal vez observándome. Sí, claro. Riéndose de mí”.&lt;br /&gt;De pronto lo vio claro. Ya sabía lo que había pasado. Lo vio tan claro que en ningún momento se le pasó por la imaginación la idea de estar equivocado.&lt;br /&gt;Ella le había visto espiarla mientras se desnudaba, y al llegar su “novio” decidieron gastarle una broma pesada.&lt;br /&gt;“Y piqué. ¡Vaya si piqué!” –pensó sin poder contener un hilo de risa.&lt;br /&gt;“¡Qué bien lo hicieron!, y que risas se estarán echando ahora. En el fondo me lo merezco por fisgón”.&lt;br /&gt;Iba a salir de la terraza cuando de pronto sintió el impulso irrefrenable de vengarse. Pero,  ¿cómo podía hacerlo?&lt;br /&gt;Miró hacia abajo. Al oscuro patio interior cuya negrura impedía ver el suelo. Ni una sola luz se vislumbraba en la comunidad. La pared sostenía un par de gruesos tubos. Las conducciones del gas que recorrían el edificio de arriba a abajo.&lt;br /&gt;Seguramente si lo hubiese pensado dos veces jamás se habría atrevido a hacerlo. Pero no lo pensó. Se aferró con ambas manos a la tubería del gas y se descolgó por ella. Apoyó los pies en la pared y comenzó el descenso. A mitad de camino hacia el piso de abajo, uno de sus pies resbaló de la pared y a punto estuvo de caer, pero se agarró con fuerza al tubo. Dos gruesas gotas de sudor resbalaron por su frente. Fue en ese momento cuando pensó en lo que estaba haciendo. Demasiado tarde, como de costumbre.&lt;br /&gt;“Debo estar loco”&lt;br /&gt;Pero ya no había marcha atrás. Estaba en el punto en que es mucho más fácil seguir bajando que intentar subir de nuevo. De modo que prosiguió el descenso,  esta vez con mayor precaución.&lt;br /&gt;Alcanzó la barandilla del piso de abajo, y posó los pies en ella, sin soltar sus manos de la tubería.&lt;br /&gt;A continuación miró hacia la terraza de enfrente, la de su vecina. Había una distancia aproximada de tres metros, e Ismael pensó que no sería tan difícil alcanzarla. Tomó impulso y flexionando las rodillas se lanzó hacia la terraza. Su salto fue más corto del necesario. Se asió a la barandilla casi de milagro, y un golpe en su rodilla le hizo ver las estrellas.&lt;br /&gt;Tuvo que sacar fuerzas de donde no tenía para levantar su cuerpo con el impulso de sus brazos. Cuando lo consiguió se dejó caer en el suelo de la terraza y permaneció allí sin moverse unos minutos, recobrando el aliento.&lt;br /&gt;El corazón parecía saltar de su pecho.&lt;br /&gt;“¿Y ahora qué?”&lt;br /&gt;La verdad es que no sabía que hacer, de modo que se arrastró hasta la ventana de la cocina y se asomó por ella con precaución.&lt;br /&gt;Estaba oscura y vacía.&lt;br /&gt;Siguió arrastrándose por la galería hasta alcanzar la ventana del servicio.&lt;br /&gt;El relieve de los cristales impedía ver su interior, pero la estancia estaba a oscuras. Ismael empujó ligeramente la ventana y comprobó que estaba cerrada, con lo que continuó su andadura hasta la última ventana. La que correspondía al dormitorio donde anteriormente se había desnudado su vecina.&lt;br /&gt;Mientras se acercaba escuchó unos jadeos. Se asomó levemente por la ventana abierta y pudo observar a la pareja en la cama. Él tumbado, y ella moviendo su cadera encima de él mientras enseñaba su espalda desnuda.&lt;br /&gt;“Menudo susto les voy a meter” –pensó Ismael. &lt;br /&gt;Pero después recapacitó. Era una completa idiotez todo esto que había hecho. Era ridículo haber arriesgado su vida para asustar a una pareja que hacía el amor. Como un chaval sorprendiendo a las parejas dentro del coche cuando lo hacían en algún apartado lugar de la ciudad. &lt;br /&gt;“¡Qué estúpido!”.&lt;br /&gt;Ismael decidió salir de allí antes de que se dieran cuenta, de modo que se arrastró hasta la puerta de la cocina, la abrió y entró en la vivienda para dirigirse a la puerta de entrada en el más absoluto silencio.&lt;br /&gt;El pasillo estaba completamente a oscuras, y sin conocer la casa era más difícil moverse por allí, de modo que con los brazos por delante, palpando para evitar chocarse con cualquier objeto que pudiese haber en el pasillo alcanzó la puerta.&lt;br /&gt;Asió el pomo y con mucho cuidado lo giro. La puerta no se abrió.&lt;br /&gt;“¡Mierda! Está cerrada con llave.”&lt;br /&gt;Buscó a su alrededor por si se encontraba la llave por allí. No vio nada.&lt;br /&gt;Regresó en silencio a la cocina y registro cada uno de los cajones, baldas y los lugares imaginables donde se pudiesen colocar unas llaves, pero tampoco las encontró.&lt;br /&gt;Entró en el salón, y rebuscó también por allí. Era un lugar acogedor, al menos en apariencia. Cómodos sillones, sedosa alfombra en el suelo, una mesita de cristal en el centro ornamentada con varias figuritas de cristal represen-tando diversos animales, un gran armario de madera de nogal enriquecía la pared frontal, y completaban la exquisita decoración varios cuadros repartidos por la estancia, que dada la oscuridad no pudo apreciar si eran de calidad, aunque podría jurar que sí.&lt;br /&gt;No quiso abrir los cajones del mueble. Supuso que harían demasiado ruido. Comenzó a buscar por los equili-bradamente adornados estantes. Unos pocos libros en un lado, una figurita en el centro, y un marco de fotografía en el otro lado. Un reloj en otra balda, acompañando otra foto y otro montoncito de libros, y así cada una de las repisas. Pero ni rastro de las llaves.&lt;br /&gt;Los aullidos de la pareja se hicieron más rápidos y audibles, con lo que supuso que pronto acabarían. No tenía mucho tiempo, y no había modo de salir, porque si había estado a punto de matarse bajando por el patio, si intentaba subir por él hasta su casa se mataría sin lugar a dudas.&lt;br /&gt;De pronto, sus ojos repararon en algo de lo que no pudo apartar la vista. No eran las llaves, pero sí algo importante. Justo en el último estante del armario, alumbrado por la luminosidad de las farolas que entraba por la ventana, surgió el marco de una fotografía. La acercó con la mano para verla mejor. Se trataba de un retrato en color de hace bastantes años, que mostraba a una mujer junto a dos niñas rubias de unos siete años ataviadas con idéntico vestido azul floreado, idéntico peinado e idénticos rasgos faciales. ¡Gemelas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4465276979407402358?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4465276979407402358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4465276979407402358&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4465276979407402358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4465276979407402358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/09/insomnio-iv.html' title='Insomnio (IV)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-2966090030973683912</id><published>2009-08-28T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-08-28T00:00:01.732+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (III)</title><content type='html'>Pasaron unos minutos que a Ismael se le antojaron horas. De pronto el sonido del timbre le sorprendió levantándole de un salto. Su cuerpo empezó a temblar como un flan de gelatina.&lt;br /&gt;“Es él” –pensó–. “¡Viene a por mí! ¡Viene a por mí!”.&lt;br /&gt;Se acercó a la puerta dubitativo. Cuando se encontraba a dos pasos de ella sonó de nuevo el timbre sobresaltándole de tal forma que tuvo que llevarse las manos a la boca para no dar un grito.&lt;br /&gt;Recorrió rápidamente los metros que le separaban y se asomó por la mirilla. Detrás de la puerta unos policías uniformados esperaban. Uno alto  y fornido cuya camisa parecía que iba a reventar en cualquier momento, como si la llevara dos tallas por  debajo de lo necesario, y el otro, mas bajito, con el rostro redondo como el de una cebolleta y un pequeño bigote que parecía pintando con rotulador por encima de su labio superior. Ismael les abrió la puerta precipitadamente y a punto estuvo de echarse en sus brazos.&lt;br /&gt;–¡Gracias a Dios que han venido! –exclamó a los agentes con una sonrisa dibujada en su rostro, mezcla de alivio y de nerviosismo.&lt;br /&gt;–Buenas noches, señor –le contestó el agente grandón–. ¿Me puede explicar lo que ha sucedido? &lt;br /&gt;–Sí, sí... como no.&lt;br /&gt;Les hizo pasar hasta el salón, una estancia con las paredes pintadas de color amarillo pálido presidido por un gran mueble de estilo moderno con puertas de cristal, donde un televisor de treinta y dos pulgadas sobresalía de su balda dando la percepción de que, de algún extraño modo, estaba por encima de la ley de gravedad. Frente a él se encontraba un sofá de dos plazas color granate, y entre medias una mesa de centro en tono haya. En el lado más próximo a la puerta, una mesa de comedor de madera negra con cuatro sillas bordeándola.   Los policías le sentaron en una de esas sillas, y a continuación uno de ellos le acercó un vaso de agua de la cocina.&lt;br /&gt;Después de beberlo y cuando se hubo calmado les contó con todo detalle lo que había visto y oído. Al concluir su explicación, uno de los agentes se dirigió a la galería y observo la casa de su vecina.&lt;br /&gt;–¿Es desde aquí donde lo presenció todo? –interrogó el agente cara cebolla.&lt;br /&gt;–Sí, exactamente.&lt;br /&gt;–La casa está a oscuras.&lt;br /&gt;–Sí. No han vuelto a encender las luces desde entonces.&lt;br /&gt;–Creo que será mejor que bajemos a echar un vistazo.&lt;br /&gt;–Sí –asintió el otro agente.&lt;br /&gt;Ismael les acompañó al piso de abajo y les mostró la puerta. Los agentes le instaron a que volviera a casa, pero no obstante, se quedó observando en el otro extremo del pasillo.&lt;br /&gt;Los agentes apretaron el pulsador y el “Ding - Dong” del timbre se dejó oír en todo el pasillo. Pasaron unos segundos y nadie acudió a la llamada. Volvieron a llamar.&lt;br /&gt;Nada.&lt;br /&gt;–A lo mejor ya se ha ido –sugirió Ismael saliendo de su escondite.&lt;br /&gt;–¡No le hemos dicho que volviera a casa! –increpó el agente grandón.&lt;br /&gt;En ese instante la puerta se abrió y tras ella apareció vestido con un albornoz de color verde, un hombre alto y fornido que rondaría los treinta y cinco años. Pelo corto y negro, desaseada barba de cuatro días y unos profundos y fríos ojos negros. El hombre que Ismael reconoció como el que momentos antes había estrangulado a su vecina. &lt;br /&gt;–¡Ese, ése es! –acusó Ismael con decisión mientras avanzaba dedo en alto señalándole. El pequeño agente del bigote pintado le detuvo.&lt;br /&gt;–¿Es usted el dueño de la casa? –inquirió el otro policía.&lt;br /&gt;–No... –contestó el hombre desde el umbral–. Soy...&lt;br /&gt;–¿Qué pasa Carlos? –preguntó una voz femenina desde el interior de la vivienda.&lt;br /&gt;–No sé, cariño –respondió el llamado Carlos–. Dos policías que preguntan por ti.&lt;br /&gt;En ese instante una mujer vestida con una batilla de seda rosa con la que mostraba todos sus encantos se reunió con el hombre de la puerta. Ismael quedó completamente anonadado. Se trataba de su vecina, exactamente la misma que momentos antes había sido estrangulada por el hombre al que ahora abrazaba en el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;–Pero... yo... –balbuceó Ismael  sin dar crédito a lo que veía–. Yo vi cómo la mataba. ¡Yo vi cómo la mató!&lt;br /&gt;–¡Cállese, por favor! –ordenó el policía que le sujetaba. &lt;br /&gt; –¿Es usted la dueña de la casa? –interrogó el agente. &lt;br /&gt;–Bueno; la dueña no, pero vivo aquí –respondió la chica–. Estoy en alquiler.&lt;br /&gt;–¿Está es la mujer que asegura ver cómo asesinaban? –inquirió el agente de la camisa ajustada en un tono nada reconciliador.&lt;br /&gt;–Sí –afirmó Ismael con un hilo de voz.&lt;br /&gt;–¿Yo? ¿Asesinada? ¡Qué tontería! –rió la mujer.&lt;br /&gt;–¿Me puede enseñar su documentación, y algún comprobante que certifique que éste es su domicilio? –quiso saber el agente de la puerta.&lt;br /&gt;–Sí, como no –afirmó la chica perdiéndose en el pasillo.&lt;br /&gt;–¿Me pueden decir qué es lo que pasa? –curioseó Carlos con los agentes.&lt;br /&gt;–Por lo que parece nada más que un mal entendido –in-formó el agente–. Este hombre aseguraba que usted había estrangulado a esa mujer, pero está más que claro que no es así.&lt;br /&gt;–Bueno,  y si no, no he visto muerto con mejor pinta –rió el hombre–. Al llegar hemos tenido una pequeña discusión, pero no tanto como para que llegara la sangre al río.&lt;br /&gt;–Aquí tiene –entregó la chica la documentación al regresar–. Mi D.N.I. y el contrato de alquiler a mi nombre.&lt;br /&gt;El agente recogió la documentación y la inspeccionó.&lt;br /&gt;–¿Has visto lo que dicen? –comentó Carlos a la mujer–. ¡Que yo te he matado!&lt;br /&gt;–¡Qué ridículo! –respondió ella besando en los labios al hombre.&lt;br /&gt;–Todo en orden  –certificó el agente devolviendo la documentación–. Disculpen las molestias.&lt;br /&gt;–Ha sido un placer –atestiguó Carlos–. Lo único que nos ha cortado... la reconciliación; ya me entiende.&lt;br /&gt;–¡Pero bueno! –se quejó la chica atizando un ligero golpe de reproche en su pecho.&lt;br /&gt;–Pues pueden continuar –comentó el agente bromeando–. Buenas noches, y disculpen.&lt;br /&gt;–Adiós –se despidió la pareja.&lt;br /&gt;Ismael contempló con asombro cómo la puerta se cerraba con la imagen de los dos amantes besándose, y mientras se besaban, él le miraba de reojo.&lt;br /&gt;–Unidad seis. Falsa alarma. Regresamos al coche –comunicó el policía bajito por el receptor.&lt;br /&gt;–Y usted, haga el favor de ir a casa y tranquilizarse un poco –dijo a Ismael el otro agente–. Y si tiene insomnio pruebe a contar ovejas, a beber o a dar paseos, pero no llame a la policía a tocar los cojones, ¿De acuerdo? Y de gracias a que no me apetece estar con papeleos que si no, le iba a meter un puro que se iba a enterar.&lt;br /&gt;Y entonces los agentes entraron en el ascensor y descendieron.&lt;br /&gt;Ismael se quedó unos minutos en la escalera sin saber que hacer. No comprendía nada de lo que había sucedido. ¡Estaba tan seguro de lo que vio!&lt;br /&gt;Finalmente subió las escaleras abatido y se encaminó hacia su casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-2966090030973683912?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/2966090030973683912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=2966090030973683912&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2966090030973683912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2966090030973683912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/08/insomnio-iii.html' title='Insomnio (III)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4910910050219616117</id><published>2009-08-21T00:00:00.001+02:00</published><updated>2009-08-21T00:00:02.188+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (II)</title><content type='html'>Resultó tal la impresión que dio un respingo hacía atrás por miedo a ser descubierto. Se sintió como un niño haciendo algo que sabe que está mal, pero que no puede dejar de hacer. De modo que se asomó nuevamente.&lt;br /&gt;La chica ya se había desprendido de su falda dejando al descubierto unas espléndidas piernas cubiertas por unas medias de color canela. Ahora se desabrochaba los botones de la blusa pausadamente, casi de modo sensual.&lt;br /&gt;Cuando la blusa se deslizó por su espalda hasta el suelo levantó la vista como si un escalofrío la hubiese recorrido todo el cuerpo. Sus ojos se habían posado sobre la silueta de Ismael, pero él no se movió. &lt;br /&gt;Ella continuó con su tarea como si nada. La oscuridad consiguió convertir a Ismael en el hombre invisible. &lt;br /&gt;La chica posó una de sus piernas sobre un lado de la cama y empezó a desabrocharse el liguero para después deslizar las medias por sus piernas.&lt;br /&gt;“Parece que la cabrona lo está haciendo adrede para ponerme cachondo”; pensaba Ismael. &lt;br /&gt;Y es que, en verdad, el conjunto de belleza que contemplaba con deseo era de infarto; y su miembro se lo demostró abiertamente.&lt;br /&gt;Cuando terminó con las medias se llevó las manos a la espalda y se desabrochó el enganche del sujetador. A Ismael se le aceleró el corazón y los ojos se le abrieron como platos. &lt;br /&gt;En ese instante se oyó un timbre. &lt;br /&gt;“¡Qué oportuno!”.&lt;br /&gt;La chica volvió la cabeza sorprendida. Dio la espalda a Ismael y posó el sujetador sobre la cama. Tan solo pudo ver su espalda desnuda que era tapada por una bata antes de que desapareciera de la habitación. A continuación la cocina quedó tenuemente iluminada por la luz  del pasillo.&lt;br /&gt;Decidió que ya había tenido suficientes emociones por esa noche y se dirigió a la cocina con intención de dejar la botella de nuevo en la nevera y acostarse. Le quedaban poco más de tres horas para coger el avión y si seguía así, al final viajaría sin dormir, y de sobra sabía que eso el cuerpo no se lo iba a agradecer.&lt;br /&gt;Ya se encaminaba a su habitación cuando unas voces llamaron su atención.&lt;br /&gt;–¡Lárgate de aquí! ¡No quiero verte!&lt;br /&gt;Una breve pausa y la misma voz que subía el tono.&lt;br /&gt;–¡Pero yo no quiero hablar contigo, fuera de mi casa!&lt;br /&gt;Ismael regresó a la galería y observó el piso de su vecina. Ahora la luz de la cocina se había encendido y ella paseaba nerviosa entrando y saliendo. No podía ver con quién discutía.&lt;br /&gt;–¡No, no! No deberías estar aquí y lo sabes. Deja que te diga una cosa, para mí has muerto. ¿Lo oyes? ¡Has muerto!&lt;br /&gt;En ese momento se escuchó el sonido de una fuerte bofetada, e Ismael vio que la chica caía al suelo en medio de la cocina. &lt;br /&gt;La chica alzó la cabeza mirando al hombre que se acercaba a ella. Ismael pudo distinguir la sangre brotando por su labio y el temor reflejado en su rostro. El hombre se abalanzó sobre ella y apretó las manos en torno a su cuello. Ella intentó zafarse de él, pero sus esfuerzos fueron inútiles.&lt;br /&gt;Ante la atónita mirada de Ismael la chica quedó inerte en el suelo. &lt;br /&gt;El hombre se incorporó y levantó la vista, e inmediatamente y de un brusco movimiento echó las cortinas. &lt;br /&gt;–¡Maldita sea! –dijo Ismael escondiéndose. Le había visto. ¡Le había visto! Y ahora,... ¿qué podía hacer? &lt;br /&gt;Presa de la histeria del momento echó a correr hacía su habitación. Se golpeó contra el marco de la puerta de su cocina y una ráfaga de dolor le recorrió la pierna.&lt;br /&gt;Entró en su dormitorio y se dirigió directamente al teléfono. Estaba tan nervioso que no consiguió recordar un número tan sencillo como el de la policía, hasta que no lo vio escrito en un calendario con los números de urgencias que Irene siempre ponía al lado del aparato. Lo marcó.&lt;br /&gt;–¡Por favor, por favor! –dijo en cuanto le contestaron–. Vengan rápido. Acabo de presenciar un asesinato.&lt;br /&gt;–Por favor, cálmese –le dijo una voz al otro lado del hilo–. Dígame, ¿Cual es su nombre?&lt;br /&gt;–Soy... Me llamo Ismael Torres, vivo en la calle Princesa 34, séptimo “B”, y acabo de presenciar un asesinato. ¿No se de cuenta? Yo la estaba viendo y de pronto ese... él la mató.&lt;br /&gt;Se encontraba fuera de sí.&lt;br /&gt;–Procure serenarse, por favor. Le mandaremos una patrulla ahora mismo.&lt;br /&gt;–Sí, y rápido por favor –dijo mientras colgaba el auricular.&lt;br /&gt;En ese momento no sabía ni que hacer. Encendió la luz y dio varias vueltas a la habitación nervioso. Se vistió con unas bermudas y una camiseta en la que se leía “buy now, pay later. Why work?” junto al holograma de la empresa propiedad del “todopoderoso” Manuel del Solar y Börgenherm; y se calzó sus playeras “Nike” regalo de cumpleaños. Después se dirigió a la cocina y, con precaución se asomó por la galería para ver lo que hacía ese hombre.&lt;br /&gt;Todas las luces de la vivienda se encontraban apagadas. &lt;br /&gt;Se alejó de la barandilla y regresó a su habitación,  pero de pronto se le ocurrió... ¿Y si venía a por él? Era testigo de un asesinato, y seguro que después  de matar a esa chica no tendría ningún escrúpulo en matar a otra persona... Sobre todo si le podía traer problemas.&lt;br /&gt;El pánico le inundó. Corrió hacia la puerta de entrada, echó la llave y colocó la cadena. Después se dejó caer apoyándose contra la pared y, sentado en el suelo, comenzó a llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4910910050219616117?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4910910050219616117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4910910050219616117&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4910910050219616117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4910910050219616117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/08/insomnio-ii.html' title='Insomnio (II)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-2377874140374226917</id><published>2009-08-15T00:00:00.000+02:00</published><updated>2009-08-15T00:00:00.989+02:00</updated><title type='text'>Insomnio (I)</title><content type='html'>Ismael dio una nueva vuelta sobre la cama. Intentó evitar abrir los ojos, pero como casi siempre sucede en esas ocasiones, en  cuanto piensas en no abrirles, se abren irremediablemente.&lt;br /&gt;El despertador digital que relucía sobre el escritorio marcaba las 3:27. La madrugada encima y él no podía dormir.&lt;br /&gt;Hacía un calor asfixiante esa noche de Julio, y a pesar de estar completamente desnudo no había manera de quitarse esa sensación de ahogo. &lt;br /&gt;Ismael tenía treinta y dos años, pero con un aspecto bastante aniñado con el que apenas los aparentaba. Pelo negro, ojos marrones, rondaba el metro setenta y tenía una complexión corporal bastante normal. Era como le decían sus amigos, un españolito de a pie.&lt;br /&gt;Arrojó la sábana hacia los pies de la cama y se levantó para abrir la ventana. Al lado de ella y sobre la mesilla dónde se encontraba el teléfono, había un billete de avión que Ismael esperaba utilizar a las siete de la mañana; siempre y cuando no se quedara dormido, claro. El vuelo era para pasar unas merecidas vacaciones en las Islas Canarias después de una larga temporada de trabajo en la empresa de publicidad de su “futuro” suegro.&lt;br /&gt;“¡Su suegro!”. Un viejo podrido de dinero con nombre rimbombante: Manuel del Solar y Börgenherm. Siempre metiendo cizaña a su hija porque la quería proteger de los caza fortunas como Ismael, según decía.&lt;br /&gt;Ismael abrió la ventana. Por ella no entró ni un leve asomo de brisa. La calle estaba desierta, y el único sonido que se percibía era el motor de un coche que pasaba cerca. Hacía una noche preciosa, en verdad. La luna llena brillaba en el cielo, y seguro que el firmamento estaba bañado de estrellas, aunque las luces de la gran ciudad impedían comprobarlo.&lt;br /&gt;Ismael pensó en Irene, su novia, que estaría disfrutando mucho mejor de esa noche... en las Canarias. Irene viajó con sus padres una semana antes, y allí le esperaría hasta su llegada.&lt;br /&gt;“No esperes que te de un duro si te casas con mi hija –le dijo una vez Don Manuel–. Te lo tendrás que ganar. Yo no he estado toda la vida trabajando para que llegue un muerto de hambre a arrebatarme lo que me pertenece”.&lt;br /&gt;A Ismael se le escapó una mueca de sonrisa. ¡Suerte que por lo menos había aceptado la relación! ¿Por qué demonios no se creerá su suegro que realmente amaba a su hija? Nunca había mostrado interés ni por su dinero ni por nada relacionado con su familia, pero por desgracia la fortuna no le sonrió demasiado y finalmente tuvo que depender de un empleo en su negocio. &lt;br /&gt;“Pero algún día me podré mantener sin depender de él” –afirmó.&lt;br /&gt;De pronto sintió sed. Se alejó de la ventana y sin encender las luces, se dirigió a la cocina. La tenue ilumina-ción de las farolas que penetraba por las ventanas era suficiente para desenvolverse con soltura en esa casa que conocía tan bien. Le encantaba andar a oscuras. Además, como le sucede a todo el mundo, no soportaba la luz en los ojos cuando los tenía acostumbrados a la penumbra. &lt;br /&gt;Ismael abrió el frigorífico y la luz que desprendió le cegó durante unos segundos. Alcanzó la botella de agua y bebió un largo trago que, si bien no le quitó la sed, sí le refrescó. &lt;br /&gt;En ese momento la galería que daba al patio de luces se iluminó. Ismael cerró la puerta de la nevera y, con la botella en la mano salió a la galería y se asomó por la barandilla.&lt;br /&gt;La luz provenía justo de la casa de enfrente pero del piso de abajo. Ante la ventana abierta se podía ver un dormitorio de paredes empapeladas con tonos suaves, y una cama sencilla vestida con un edredón.&lt;br /&gt;El edredón voló de la cama, y a continuación Ismael reconoció a la chica que lo posaba correctamente doblado sobre una silla. Era una chica joven, muy bien proporcionada y que vestía elegantemente.&lt;br /&gt;Ismael tan solo la conocía de haber subido en el ascensor con ella unas cuantas veces. No sabía ni su nombre, pero la recordaba perfectamente: Pelo rubio que le caía sobre los hombros formando una hermosa cascada, penetrantes ojos azules, rostro de rasgos delicados con su justo toque de maquillaje, exuberantes curvas en pechos y caderas y, sobre todo, un embriagador aroma que despertó en él un apetito voraz por esa “hembra”.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando a Ismael se le cayó la mandíbula como si se tratase de una marioneta a la que le cortan los hilos.&lt;br /&gt;Ante sus ojos la chica comenzó a desnudarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-2377874140374226917?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/2377874140374226917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=2377874140374226917&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2377874140374226917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/2377874140374226917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/08/insomnio-i.html' title='Insomnio (I)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-379942911383698815</id><published>2009-01-30T00:00:00.001+01:00</published><updated>2011-01-31T19:21:53.870+01:00</updated><title type='text'>EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (V)</title><content type='html'>–¡Me encanta verte sonreír así! –exclamó el hombre de improviso.&lt;br /&gt;Noelia lanzó al hombre una hiriente mirada borrando su sonrisa del rostro. Se le encontró con los ojos llenos de lágrimas.&lt;br /&gt;¬–¿Qué ha dicho? –increpó ella.&lt;br /&gt;El hombre apartó la mirada, se llevó la mano a los ojos y los presionó con los dedos, que se humedecieron con las lágrimas.&lt;br /&gt;–¡Esta maldita alergia! –dijo–. El polen, ¿Sabe usted?&lt;br /&gt;–¿Qué es lo que ha dicho usted antes?&lt;br /&gt;–¿Cuándo? –preguntó el hombre disimulando muy mal.&lt;br /&gt;–Antes de la tontería esa del polen –apuntó ella visiblemente molesta.&lt;br /&gt;–¿Que me encanta verla sonreír así? ¿Se refiere a eso?&lt;br /&gt;–Sí. A eso precisamente. ¿Por qué ha dicho eso?&lt;br /&gt;–Pues porque cuando ha sonreído usted de esa manera me ha parecido que estaba muy guapa.&lt;br /&gt;–Y a mí me parece que eso no viene a cuento en este momento. Será mejor que se vaya. ¿Tengo que firmar algo?&lt;br /&gt;–No –negó el hombre cerrando su cartera.&lt;br /&gt;–¿No necesita un comprobante de entrega, o algo así?&lt;br /&gt;–¡Para nada! ¡Es todo suyo! No necesito que me firme nada –el hombre se levantó de su asiento–. Lo que sí necesitaría es que no se lo gastara todo en alcohol.&lt;br /&gt;–¿Cómo ha dicho?&lt;br /&gt;–Cien mil Euros dan para mucho whisky. Espero que no se lo gaste todo.&lt;br /&gt;–¿Cómo se atreve a hablarme de eso modo?&lt;br /&gt;–Pues me atrevo porque Jacob ya ha perdido a su padre y no creo que merezca perder a su madre.&lt;br /&gt;Noelia quedó petrificada. El hombre la miraba fijamente, y sus ojos le resultaron muy familiares. En ese instante Noelia vio la mirada de su marido en los ojos de aquel hombre desconocido, y hasta en el tono de su voz pudo escuchar la voz de Oscar.&lt;br /&gt;–¿No recuerdas ya por todo lo que pasamos? –decía el hombre–. ¿No recuerdas lo que nos costó salir del hoyo? ¿Por qué quieres volver allí? ¿No crees que nuestro hijo se merece una vida mejor? Ya que tiene que vivir sin padre, ¿no crees que merece tener a su madre cerca?&lt;br /&gt;El hombre se aproximó a ella y acarició su rostro con la mano. Noelia cerró los ojos y por sus mejillas resbalaron un par de lágrimas. El las secó con los dedos.&lt;br /&gt;–No llores, cariño –escuchó Noelia la voz de Oscar mientras continuaba con los ojos cerrados–. Mi amor siempre estará contigo.&lt;br /&gt;Y a continuación Noelia sintió en los labios de aquel hombre, la misma forma apasionada con la que Oscar le mostraba todo su cariño besándola. Sus labios se separaron, aunque ella intentó alargar el beso más tiempo. ¡No quería que se terminara nunca!&lt;br /&gt;Abrió los ojos, y vio la cara de aquel hombre desconocido, que la miraba con la mirada de Oscar, que la sonreía con la sonrisa de Oscar, y que con la voz de Oscar la dijo lo que no quería oír:&lt;br /&gt;–¡Tengo que irme!&lt;br /&gt;–No –suplicó ella–. No te vayas.&lt;br /&gt;–Siempre estaré contigo, ¡Aquí! –aseguró posando su mano sobre el pecho de ella.&lt;br /&gt;El hombre salió del salón. Noelia corrió tras él, con su habitual cojera.&lt;br /&gt;–¡Espera! –imploró.&lt;br /&gt;El hombre se giró hacia ella, pero ya no tenía la mirada de Oscar, ni la sonrisa de Oscar. Ni nada de Oscar. Noelia quedó paralizada, en el umbral de la puerta que separaba el salón del pasillo, sin ninguna idea clara de qué hacer a continuación, y al final dijo:&lt;br /&gt;–¡Se le olvida el maletín!&lt;br /&gt;–¡Quédeselo! –respondió él sonriendo.&lt;br /&gt;Continuó su camino hasta la puerta de salida. Cuando la abrió, Noelia le interrumpió nuevamente:&lt;br /&gt;–¡Perdone! ¿Qué…? –a Noelia le costaba sacar las palabras–. ¿Qué ha ocurrido?&lt;br /&gt;–Se lo debía –contestó el hombre tras un segundo de recapacitación, tras lo cual, abandonó la vivienda.&lt;br /&gt;Noelia se quedó casi un minuto ahí de pie, sin moverse, sin pensar, sin saber… Tan solo reaccionó cuando el pequeño le dio una suave patada. Ella se llevó la mano al vientre y lo acarició. A continuación se puso a llorar y dijo sollozando:&lt;br /&gt;–¡Lo siento, mi chiquitín! Perdóname. Esto no volverá a suceder.&lt;br /&gt;Y de inmediato, recobró la calma, y con rapidez se dirigió al mueble bar del salón, abrió el compartimiento donde guardaba la bebida, y cogiendo la única botella entera de whisky que quedaba, la llevó a la cocina y la arrojó al cubo de la basura junto a otra botella por la mitad y los cascos de las ya vacías.&lt;br /&gt;Luego se vistió con un chándal, tomó la bolsa de basura y bajó a la calle. Depositó la bolsa en el contenedor, y ya, mas calmada se dirigió de nuevo a su casa. Fue entonces cuando se percató de un coche que se encontraba parado ante un semáforo en rojo. En su interior se encontraba al volante el hombre que la había visitado, y a su lado, una mujer rubia que tenía su mano derecha vendada en cabestrillo.&lt;br /&gt;Ambos la miraban sonrientes. Ella con unos profundos ojos, que hasta en esa distancia se veían de color azul brillante. Un escalofrió paralizo a Noelia. En ese instante tuvo la certeza de que se trataba de la mujer que había visto en su sueño la noche en la que asesinaron a Oscar.&lt;br /&gt;El semáforo se puso en verde, y tras un breve saludo con la mano por parte del hombre, el vehículo se puso en marcha y se perdió de vista en una esquina.&lt;br /&gt;Noelia subió a casa. Tomó el teléfono y marcó el número de su madre.&lt;br /&gt;–Mamá. ¿Puedes venir? &lt;br /&gt;–¿Te pasa algo, mi amor? –preguntó su madre con preocupación.&lt;br /&gt;–No. Estoy bien. Pero me gustaría algo de compañía.&lt;br /&gt;Su madre la dijo que llegaría en una hora. Colgó el teléfono y se sentó en el sillón. El bebé dio una patada. Noelia puso la mano en su vientre y lo acarició con delicadeza.&lt;br /&gt;–Tranquilo pequeño Jacob –dijo sonriendo–. A partir de ahora todo empezará a ir mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-379942911383698815?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/379942911383698815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=379942911383698815&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/379942911383698815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/379942911383698815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/01/en-su-primera-noche-de-guardia-v.html' title='EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (V)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8373661023732287630</id><published>2009-01-23T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-01-23T00:00:00.954+01:00</updated><title type='text'>EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (IV)</title><content type='html'>La noche llegó. Y Noelia utilizó los calmantes que le había dado el médico de guardia para conciliar el sueño. Y funcionaron. Durmió plácidamente aquella noche, soñando con su marido. Aunque más que sueños, eran recuerdos que vivía de nuevo. En cierto momento vio cómo Oscar se alejaba de ella y se perdía entre una densa niebla. Ella le buscaba desesperada, pero la niebla impedía ver más allá de un paso.&lt;br /&gt;Se despertó llorando. Había amanecido ya, y su estómago le exigió que lo llenara con algo. Al fin y al cabo llevaba más de veinticuatro horas sin probar bocado.&lt;br /&gt;Se dirigió a la nevera y tomó un cartón de leche con el que pudo llenar un tercio del vaso antes de que el envase se vaciara por completo. Buscó en la nevera y no vio nada que le motivara para comer. Y tampoco tenia ganas de cocinar, de modo que se vistió y bajó al supermercado.&lt;br /&gt;Compró dos cartones de leche, una docena de huevos y un paquete de jamón cocido. Y al pasar por la sección de licores no pudo resistir la tentación de coger una botella de Bourbon. &lt;br /&gt;Se hizo un par de huevos revueltos que acompañó con un par de lonchas de jamón cocido. Después llenó un vaso con Bourbon y lo contempló durante unos minutos.&lt;br /&gt;Seguro que Oscar no aprobaría en absoluto lo que estaba haciendo, y la echaría una buena reprimenda. Pero Oscar no estaba aquí para decirla nada. Y nunca lo estaría.&lt;br /&gt;Tomó el vaso y se lo llevó a los labios. El primer sorbo supo amargo y la hizo toser. Pero después se bebió todo el contenido de un trago. A ese vaso le siguió otro, a ese un tercero y cuando se acabó la botella estaba demasiado borracha para levantarse del sillón, si no hubiese bajado al supermercado a comprar otra.&lt;br /&gt;Se quedó dormida, y la despertó el teléfono. Le costó encontrar el auricular, y cuando lo hizo, le costó contestar.&lt;br /&gt;–¿Diga?&lt;br /&gt;–Noelia, hija. ¿Qué tal estas? –dijo su madre desde el otro lado.&lt;br /&gt;–Bien. Bien.&lt;br /&gt;–¿Qué te pasa? Hablas como si estuvieras borracha. No habrás bebido.&lt;br /&gt;–No, mamá. Es que me acabo de despertar –a pesar del dolor de cabeza que tenía pensó con rapidez–. Me he tomado unos tranquilizantes y me quedé dormida, y todavía me deben hacer efecto. Tengo sueño. Eso es todo.&lt;br /&gt;–¿Quieres que vaya a echarte una mano?&lt;br /&gt;–No. Gracias, mamá. No necesito nada. Prefiero estar sola.&lt;br /&gt;–¿De verdad, hija? Me preocupa que pases tanto tiempo sola en unos días tan difíciles. Lo debes estar pasando muy mal.&lt;br /&gt;–No, mamá. En serio. No te preocupes. Estoy bien. Y… lo siento pero tengo que colgar, que se me quema la comida, ¿vale? Un beso mamá. Recuerdos para todos.&lt;br /&gt;Y colgó sin esperar una respuesta, para seguir durmiendo.&lt;br /&gt;Al día siguiente actuó de la misma forma. Pero esta vez en lugar de una de bourbon, compró dos botellas de whisky. Y así pasó cuatro días entre resacas y borracheras, como en sus peores tiempos. Hasta que una mañana la despertó el timbre de la puerta. &lt;br /&gt;Tuvo que sonar tres veces hasta que se incorporó para abrir, y al hacerlo, descubrió tras la puerta a un hombre, que debía ser algo más joven que ella. Tenía el pelo corto y moreno, ojos marrones y vestía con un elegante traje marrón y una corbata azul oscura sobre una camisa de seda blanca. De su mano colgaba una pequeña cartera de cuero negro.&lt;br /&gt;–Buenos días –dijo el hombre–. ¿Es usted Noelia Castro?&lt;br /&gt;–Sí –afirmó ella con extrañeza ante esa persona que no conocía.&lt;br /&gt;–La viuda de Oscar Cimas.&lt;br /&gt;Noelia bajó la mirada y dijo con tristeza:&lt;br /&gt;–Sí.&lt;br /&gt;–Verá usted. Me llamo Miguel Ángel Rodríguez, y soy agente de seguros. ¿Me permite pasar?&lt;br /&gt;–No me interesa ahora un seguro –rechazó Noelia intentando cerrar la puerta. El hombre la detuvo con la mano.&lt;br /&gt;–No, no. No la intento vender ningún seguro. Es que su marido tenía contratado uno con nosotros.&lt;br /&gt;Noelia le miró con desconcierto.&lt;br /&gt;–¿Me permite pasar? –preguntó el hombre de nuevo y después, en cierto tono de complicidad añadió–: Creo que esto es mejor resolverlo dentro, sin la mirada de los cotillas de los vecinos.&lt;br /&gt;Noelia le abrió paso y cerró la puerta tras él. Cuando se giró el hombre ya se encontraba de pie en medio del salón, con los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia abajo, como si le hubiese dado un mareo.&lt;br /&gt;–¿Se encuentra usted bien?&lt;br /&gt;Cuando el hombre abrió los ojos tenía en su rostro una mueca que se parecía bastante a la que solía poner su marido cuando se enfadaba. ¡Todo le recordaba a Oscar!&lt;br /&gt;–Sí, sí. Perfectamente –contestó el hombre con una amplia sonrisa y luego, tomando una silla preguntó–: ¿Me permite?&lt;br /&gt;–Por supuesto –respondió Noelia apresurándose en recoger los cascos de botellas de whisky vacías que se acumulaban sobre la mesa. Las llevó a la cocina y regresó al salón con rapidez.&lt;br /&gt;El hombre se encontraba sentado frente a la mesa en la que había posado el maletín. Noelia tomó otra silla y se situó frente a él. Esperó unos segundos a que el hombre hablara, pero él tan solo la observaba, como si quisiera memorizar cada rasgo de su cara.&lt;br /&gt;–Perdone el desorden –se excusó Noelia para romper el hielo-. Es que no he tenido mucho tiempo y…&lt;br /&gt;–No importa –aseguró él.&lt;br /&gt;¿Y por qué le iba a importar?, se preguntó Noelia.&lt;br /&gt;–Bien –comenzó a hablar el hombre-. ¿Se preguntará que por qué estoy aquí?&lt;br /&gt;–¡Pues sí! &lt;br /&gt;–Verá usted. La agencia en la que trabajaba su marido tiene concertado con nosotros un seguro de vida para todos sus empleados. Al haber fallecido en acto de servicio es usted la beneficiaria de la póliza. Y por eso estoy aquí.&lt;br /&gt;El hombre abrió su maletín, extrajo de él un sobre y se lo entregó a Noelia. Ella lo tomó y lo abrió. En su interior había un montón de billetes, todos ellos de quinientos Euros.&lt;br /&gt;–¡Dios Santo! –exclamó Noelia–. ¿Cuánto hay aquí?&lt;br /&gt;–Cien mil Euros.&lt;br /&gt;–¿Mi marido tenía un seguro de vida por valor de cien mil Euros?&lt;br /&gt;– No señora. Eso es lo que ha sobrado después de saldar todos los préstamos que tenían  ustedes pendientes. Hipoteca incluida por supuesto.&lt;br /&gt;¡No podía creerlo! A Noelia se le iluminó el rostro con una amplia sonrisa.&lt;br /&gt;–¡Me encanta verte sonreír así! –exclamó el hombre de improviso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8373661023732287630?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8373661023732287630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8373661023732287630&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8373661023732287630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8373661023732287630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/01/en-su-primera-noche-de-guardia-iv.html' title='EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (IV)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5133578697268460288</id><published>2009-01-16T00:00:00.003+01:00</published><updated>2009-01-16T00:00:01.409+01:00</updated><title type='text'>EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (III)</title><content type='html'>–¡Mi hijo! Por favor, ¡Mi hijo se muere!&lt;br /&gt;–Procure serenarse, por favor –aconsejó la voz de una mujer al otro lado del hilo. &lt;br /&gt;–¡Mi hijo se muere! –prorrumpió Noelia sin poder controlarse.&lt;br /&gt;–¿Qué ha ocurrido? –quiso saber la mujer del teléfono.&lt;br /&gt;–Estoy embarazada –logró decir Noelia retomando la calma–. Y el bebé no para de darme patadas. ¡Creo que se está muriendo!&lt;br /&gt;–Díganos la dirección. Enseguida mandaremos una ambulancia.&lt;br /&gt;Cuando la ambulancia llegó los asistentes se encontraron con una alterada Noelia que no paraba de llorar.&lt;br /&gt;–¡Está muerto! –decía entre lágrimas–. Me estaba dando patadas y de repente se ha parado. Ya no se mueve.&lt;br /&gt;La ambulancia condujo a Noelia al hospital. Allí sin espera ninguna la sometieron a otro examen ecográfico. El médico de urgencias que la atendió sonrió ampliamente al ver las primeras imágenes.&lt;br /&gt;–¿Por qué está tan alterada? –tranquilizó–. ¡Mire el monitor! ¿Lo ve? El niño está perfectamente.&lt;br /&gt;Noelia observó la pantalla y rompió a llorar de nuevo, aunque esta vez fue de alegría. El pequeño movía los brazos risueño. Y su corazón latía con fuerza. Estaba bien.&lt;br /&gt;–Es usted primeriza, ¿no? –indagó el doctor.&lt;br /&gt;–Sí –afirmó ella con una mirada huidiza. Se sentía avergonzada del numerito que había montado.&lt;br /&gt;–Normal. Se ponen nerviosas con cualquier tontería –alargó unas cápsulas que ella recibió sin rechistar–. Tómese estos calmantes. Le ayudarán a descansar y a relajarse.&lt;br /&gt;Cuando regresó a casa eran ya casi las nueve de la mañana. Se encontraba agotada, en parte por no descansar bien y en parte por los nervios pasados. Pero decidió que no se acostaría ya. Además, Oscar llegaría en breve. Así que decidió que le recibiría con un suculento desayuno.&lt;br /&gt;Pasado poco más de un cuarto de hora de las nueve, sonó el teléfono. Noelia retiró del fuego la sartén en la que estaba tostando dos rodajas de pan de molde y contestó el aparato.&lt;br /&gt;–¿Señora de Cimas? –se dejó oír una varonil voz por el auricular.&lt;br /&gt;–¿Sí? &lt;br /&gt;–Buenos días. Verá, me llamo Claudio González y le llamo de Seguridad Halcón. Me temo que tengo malas noticias.&lt;br /&gt;Seguridad Halcón era la empresa para la que trabajaba Oscar. A Noelia se le puso el corazón en un puño.&lt;br /&gt;–¿Qué… Qué pasa? –apremió Noelia con temor. No estaba segura de quererlo saber.&lt;br /&gt;–Ha ocurrido un desafortunado accidente.&lt;br /&gt;–¿Le ha pasado algo a mi marido?&lt;br /&gt;El hombre del otro lado permaneció mudo.&lt;br /&gt;–¿Qué le ha pasado a mi marido? ¡Dígame! –exigió Noelia al borde del llanto–. ¿Está bien?&lt;br /&gt;–Me temo que ha muerto.&lt;br /&gt;Sintió que el mundo se hundía bajo sus pies. Dejó caer el auricular del teléfono y luego se dejó caer ella de rodillas. Se llevó las manos a la cara y rompió a llorar.&lt;br /&gt;–¡No! ¡NO! –gritó intentando buscar a alguien que la escuchase y pudiese cambiar lo ocurrido. Pero nadie la escuchaba. Nadie podía cambiar lo ocurrido. Oscar, su marido, había muerto en su primera noche de guardia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El funeral fue la experiencia más dolorosa por la que tuvo que pasar Noelia en toda su vida. Se vio arropada por la compañía de numerosa gente. Los familiares de Oscar, los suyos propios, los compañeros del centro de desintoxicación… hasta una pequeña representación de Seguridad Halcón se acercó hasta el cementerio para rendirle homenaje.&lt;br /&gt;En los doce años de existencia de la agencia, éste era el segundo funeral al que tenía que acudir el director general. El anterior tuvo lugar unos años atrás. Un furgón blindado fue asaltado y robado por dos de sus empleados, asesinando al conductor.&lt;br /&gt;A la hora de descender el féretro a la fosa, Noelia se abalanzó contra el ataúd abrazándolo sin poder contener el llanto. Se necesitó la ayuda de tres personas para separarla de él y poder concluir con el sepelio.&lt;br /&gt; Al llegar a casa su madre se ofreció a pasar con ella unos días, pero ella rehusó la oferta. Quería estar sola. Cuando al fin lo consiguió, anduvo por la casa como un fantasma. Parándose en cada fotografía en la que aparecía Oscar y recordando aquel momento en que se la hicieron. Con cada imagen, nuevas lágrimas resbalaban por sus mejillas y empañaban algunas leves sonrisas que se asomaban en su rostro tras recordar algún momento gracioso. &lt;br /&gt;Cuando llegó a su retrato de boda no pudo aguantar más. Rompió a llorar y se dirigió con rapidez al dormitorio, donde lloró amargamente durante un largo espacio de tiempo. Ahí se quedó el resto del día. Tumbada. Con la vista perdida en el recuerdo. Sin parar de llorar. Y preguntándose por qué habían disparado tres tiros contra su marido aquella noche. No habían robado nada en apariencia. Pero mataron a su marido. ¿Por qué? ¿Quién?&lt;br /&gt;En ese instante el bebé le sacudió un puntapié.&lt;br /&gt;–¡Mi pequeño…! –dijo acariciándose el vientre. Lo pensó un segundo, y después continuó–: …Raúl. Te has quedado sin papá.&lt;br /&gt;De pronto le dio por pensar que el niño sabía lo que iba a ocurrir, y que por eso estaba tan alterado aquel día. Rompió a llorar nuevamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5133578697268460288?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5133578697268460288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5133578697268460288&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5133578697268460288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5133578697268460288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/01/en-su-primera-noche-de-guardia-iii.html' title='EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (III)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-7950573354678422003</id><published>2009-01-09T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-01-09T00:00:00.470+01:00</updated><title type='text'>EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (II)</title><content type='html'>El niño continuó dando patadas en el vientre de su madre durante toda la tarde. Durante el embrazo Noelia había notado sus movimientos de vez en cuando, pero nunca con la intensidad con la que se movía esa tarde. Era como si el bebé tuviese una pesadilla. Noelia empezó a preocuparse.&lt;br /&gt;–¿No le estará pasando algo al bebé?&lt;br /&gt;–¡No creo! –rebatió Oscar mientras se vestía con el uniforme de trabajo.&lt;br /&gt;–Debería llamar al médico. ¿No te parece?&lt;br /&gt;–No sé. Como tú veas. Si así te quedas más tranquila.&lt;br /&gt;Oscar terminó de vestirse. Se volvió hacia su mujer y se encajó la gorra. Luego puso sus manos en forma de jarra y preguntó:&lt;br /&gt;–¿Qué tal estoy?&lt;br /&gt;–¡Guapísimo! –halagó Noelia besándole. En ese instante el bebé sacudió dos patadas seguidas.&lt;br /&gt;–¡Otra vez! Esto no creo que sea normal –señaló Noelia con preocupación.&lt;br /&gt;–¡Llama al doctor!&lt;br /&gt;–¿Tú crees?&lt;br /&gt;–Sí. Llámale y se lo explicas, no sea que tengas razón y le esté pasando algo.&lt;br /&gt;–De acuerdo –aceptó Noelia.&lt;br /&gt;–Yo me tengo que ir. Si no, llegaré tarde. Allí no tengo teléfono, de modo que ya me contarás mañana. Pero si ocurre algo llamas a la oficina y que se pongan en contacto conmigo.&lt;br /&gt;–De acuerdo.&lt;br /&gt;Se despidieron con un beso y Oscar se dirigió a la puerta. En ese instante el bebé golpeó de nuevo en tres ocasiones. Esta vez a Noelia sí le resultó doloroso.&lt;br /&gt;–¿Otra vez? –preguntó Oscar ya con la puerta abierta.&lt;br /&gt;–Sí –afirmó contrariada, e intentando sonreír para restarle importancia–. ¡Parece que no quiere que te vayas!&lt;br /&gt;–Pues explícale que tengo que trabajar para ganar dinerito y comprarle cosas. Hasta mañana, mi amor. Te quiero.&lt;br /&gt;–Te quiero –convino Noelia sonriente, aunque cuando Oscar salió de la vivienda se borró su sonrisa con dos nuevas patadas del bebé.&lt;br /&gt;Se dirigió al teléfono y, tras buscar en una pequeña libreta el número del sanatorio, lo marcó. El doctor la aconsejó que se dirigiera a la clínica para someterla a una exploración, ya que eso podía ser normal, pero era mejor asegurarse. Durante el trayecto el bebé continuó pegando patadas, aunque el tiempo entre ellas fue aumentando. Al llegar no tuvo que esperar mucho. La entraron en una habitación y mediante una ecografía se percataron de que no hubiese ningún problema.&lt;br /&gt;–Todo está en orden –anunció el doctor tras la exploración.&lt;br /&gt;–¿Pero tantas patadas?&lt;br /&gt;–Es normal. En este punto del embarazo las patadas son frecuentes. Si bien es cierto que no con tanta frecuencia como nos dices que te ocurre, pero vamos, eso puede ir por rachas. Algunas veces más, otras menos. Cada mujer es un mundo, cada niño un universo y cada embarazo distinto. Lo único que te debe importar es que en la ecografía no vemos nada que pueda inquietarnos. Todo está bien. &lt;br /&gt;Noelia regresó a casa más tranquila y, aunque con menor frecuencia, las patadas continuaron; con lo que su nerviosismo no se extinguía del todo. Preparó la cena y la tomó mientras veía la televisión. No tenía ganas, pero se obligó a fregar los platos después de la cena. Luego se metió en la cama e intentó dormir un poco. &lt;br /&gt;Tardó en conciliar el sueño, y cuando lo hizo soñó con  que daba a luz y el niño nacía muerto, con lo que volvió a despertarse. Fue a la cocina y bebió un vaso de agua. Regresó a la cama y se durmió de nuevo. En esta ocasión soñó que estaba vestida de negro, y andaba por un parque rodeado de numerosa gente que también vestía prendas negras. De pronto se dio cuenta que el parque por el que paseaba era en realidad un cementerio. Todo el mundo se colocó en círculo, rodeándola, y un sacerdote frente a ella hablaba y hablaba cosas que ella no lograba entender. Enfrente de ella había un agujero, y una mujer rubia cavaba dentro de él con una pala. Al girarse pudo contemplar los ojos de la mujer, de un azul profundo. Brillaban a causa de las lágrimas que tenía en ellos.&lt;br /&gt;–¡No puedo seguir! –decía la mujer- ¡Me duele la mano demasiado!&lt;br /&gt;–¿Quieres que te deje de doler? –contestó un hombre que la apuntaba con una pistola y al que no pudo ver la cara.&lt;br /&gt;Noelia echó un vistazo a su alrededor. Todo el mundo la contemplaba a ella con caras de consternación. Algunos decían entre ellos:&lt;br /&gt;–¡Pobrecilla!&lt;br /&gt;–¡Hagan algo! –gritó Noelia sin obtener ninguna respuesta.&lt;br /&gt;Cuando regresó la vista hacia el agujero, el hombre y la mujer habían desaparecido, y su lugar lo ocupaba un pequeño féretro de color blanco. Noelia comenzó a llorar y a mover la cabeza a modo de negación.&lt;br /&gt;–¡No! –gritó Noelia sin dar crédito a lo que veía–. ¡No! ¡Mi hijo!&lt;br /&gt;Noelia se abalanzó contra el féretro abrazándolo, pero descubrió que sus brazos no alcanzaban. Ahora era de color marrón oscuro y de mayor tamaño. Era el ataúd de un adulto.&lt;br /&gt;–¡No! Por favor, ¡mi hijo no! –continuó gritando Noelia.&lt;br /&gt;Despertó empapada en sudor, con el rostro bañado en lágrimas y con un fortísimo dolor en el vientre. El bebé no paraba de patalear,  como un niño enrabietado al que se le quita un juguete.&lt;br /&gt;Noelia se levantó de un salto y corrió hacia el teléfono. No necesitó encender la luz. Los rayos del sol al amanecer inundaban la estancia. Tecleó el número de urgencias y en cuanto atendieron su llamada gritó sin poder contener el llanto:&lt;br /&gt;–¡Mi hijo! Por favor, ¡Mi hijo se muere!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-7950573354678422003?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/7950573354678422003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=7950573354678422003&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/7950573354678422003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/7950573354678422003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/01/en-su-primera-noche-de-guardia-ii.html' title='EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (II)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5424562188713320929</id><published>2009-01-02T00:00:00.000+01:00</published><updated>2009-01-02T00:00:00.903+01:00</updated><title type='text'>EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (I)</title><content type='html'>Oscar se levantó malhumorado. Llevaba ya un buen rato en la cama y no había conseguido dormir. Claro, que la televisión a todo volumen de sus vecinos no ayudaba en absoluto. Se dirigió al salón.&lt;br /&gt;Tumbada sobre el sofá se encontraba su mujer, Noelia. Su panza se elevaba sobre su delgado cuerpo manifestando ya sin ninguna duda su condición de embarazada. Tenía la televisión encendida, pero a Oscar no le pareció que estuviese viendo nada, ya que tenía los ojos cerrados. Se acercó con sutileza y arrimó su rostro al de ella. Un ligero sonido silbante se escapaba por la comisura de sus labios. Oscar sonrió. El intentando dormir para trabajar por la noche, y no lo conseguía, y ahí estaba ella durmiendo plácidamente.&lt;br /&gt;En ese momento Noelia abrió los ojos y dio un respingo acompañado de un pequeño grito.&lt;br /&gt;–¡Cariño! Me has asustado –dijo con una sonrisa en los labios de esas que a Oscar le derretían.&lt;br /&gt;–Lo siento. –se disculpó Oscar–. No quería despertarte.&lt;br /&gt;–Y tú, ¿no deberías dormir?&lt;br /&gt;–Sí, pero no puedo. Los vecinos. Están con la tele a todo trapo.&lt;br /&gt;–Voy a decirles algo –expuso Noelia mientras se incorporaba.&lt;br /&gt;–No –la detuvo Oscar–. Déjalo. No importa.&lt;br /&gt;–Pero tienes que dormir algo. Si no, ¿Cómo vas a trabajar esta noche?&lt;br /&gt;–Tú tranquila, mujer. Es mi primera noche de guardia. Anoche ya dormí suficiente. Cuando vuelva del trabajo mañana por la mañana ya dormiré y verás como no me molesta ni la tele de los vecinos, ni nada. ¡Con el sueño que traeré…!&lt;br /&gt;Noelia sonrió mostrando su conformidad, aunque con cierta reticencia.&lt;br /&gt;–Entonces te voy a preparar un termo de café –decretó levantándose–. Lo vas a necesitar.&lt;br /&gt;–De acuerdo –consintió Oscar dándola una palmada en el trasero.&lt;br /&gt;–¡Oye! –se quejó ella en un tono de fingido reproche–. Que hay menores delante.&lt;br /&gt;El comentario hacía referencia a su barriga, con lo que consiguió una sincera carcajada de Oscar. Luego continuó su camino hacia la cocina. Noelia andaba con una notable cojera, producida por un accidente de autocar ocurrido hacía ya más de veinte años, y del que había sido la única superviviente. &lt;br /&gt;No había tenido suerte en la vida, y tan solo ahora empezaba a sonreír de nuevo. Tras el accidente estuvo muchos años en tratamiento psiquiátrico. Sentía una gran angustia y culpabilidad, trastorno que, psicológicamente, era bastante común en casos de supervivencia similares. Con el tiempo dejó la terapia, pero no precisamente porque estuviese curada, si no porque encontró una terapia, que si bien no es aconsejable, a ella le servía para evadirse: el alcohol.&lt;br /&gt;Cuando se decidió a ingresar en un centro de desintoxicación, había pasado gran parte de su vida entre bares y resacas. Sus trabajos duraban poco (justo el espacio de tiempo que se mantenía sobria cuando se quedaba sin dinero), y su familia hacía tiempo que ya no quería saber nada de ella. Definitivamente, desintoxicarse fue la mejor decisión que tomó en su vida y lo que se la cambió. Allí conoció a Oscar.&lt;br /&gt;Él era el hijo de un pequeño empresario. Pero nunca le había interesado el negocio familiar. Sus intereses tan solo estaban dirigidos a la diversión, las juergas nocturnas, y las drogas. Al morir su padre se vio dueño de una empresa que no sabía llevar, así que no tardó mucho en llevarla a la banca rota. Y con ello consiguió que la miseria entrara en los hogares de numerosas familias que dependían de esa fábrica para subsistir. Esto, y el hecho de que se quedara sin fondos para sus vicios es lo que le llevó a la clínica de desintoxicación. Y al igual que Noelia, fue lo mejor que le pudo ocurrir.&lt;br /&gt;El romance en el centro no resultó sencillo, ya que una de las normas era que no se podía tener contacto fuera del centro con personas que estén o hallan estado consumiendo cualquier tipo de droga (incluida el alcohol). Pero con lucha y tesón, y demostrando claramente sus sentimientos recíprocos consiguieron el beneplácito de la dirección, y tras el tratamiento ambos decidieron vivir juntos. &lt;br /&gt;Alquilaron un pequeño pisito en las afueras de Pincia, pero que con unos cuantos detalles consiguieron que fuese un hogar acogedor, y ambos trabajaron con tesón para conseguir unos ahorrillos. Justo cuando empezaban a disfrutar de la vida, llegó la noticia del bebé para alegrarles aun más la existencia.&lt;br /&gt;Oscar mientras trabajaba realizó un curso de Agente de Seguridad. La suerte que tuvo, fue que nunca necesitó delinquir para proporcionarse sus dosis. De haber tenido antecedentes penales, de ningún modo hubiese podido graduarse. No tardó en colocarse y esa noche sería su primer día de trabajo como agente de seguridad.&lt;br /&gt;De pronto un ruido a cristal roto llegó al salón procedente de la cocina. Oscar se incorporó a toda prisa y en pocos segundos alcanzó el umbral de la cocina. En medio de ella, Noelia acariciaba su vientre con la cabeza agachada. Y a sus pies, la jarra de la cafetera se encontraba hecha añicos junto al café que contenía.&lt;br /&gt;–¿Qué te pasa? –preguntó Oscar asustado.&lt;br /&gt;Noelia alzó la vista hacia su marido mostrando una amplia sonrisa ilusionada.&lt;br /&gt;–¡Me ha dado una patada! –dijo con sus ojos marrones brillantes de alegría.&lt;br /&gt;–¿Una patada? –preguntó Oscar escéptico.&lt;br /&gt;–¡Pero menuda patada! Me asuste tanto que dejé caer la jarra –entonces miró a sus pies y su alegría se tornó en lamento–. ¡Cariño, te he dejado sin café!&lt;br /&gt;–Da igual –restó importancia Oscar acercándose a ella, y luego, a modo de reproche, se dirigió a su hijo no nato–. Y tú, Raúl ¿Qué es eso de pegar patadas a tu madre? ¡Como vaya a ti!&lt;br /&gt;Noelia rió con ganas, y después corrigió:&lt;br /&gt;–No se va a llamar Raúl. Se va a llamar Jacob.&lt;br /&gt;–Se va a llamar Raúl. Como el delantero del Real Madrid. Y le voy a enseñar a jugar al fútbol –explicó Oscar mientras recogía los restos de la jarra con una escoba.&lt;br /&gt;–¡Sí, claro! ¿Y qué más? –rebatió Noelia mientras buscaba entre los armarios algún cacharro que sirviera para sustituir la jarra quebrada.&lt;br /&gt;–Y va a ser el mejor jugador de fútbol del mundo. Y fichará por el Real Madrid y ganará mucho dinero y sus padres vivirán como reyes.&lt;br /&gt;Noelia rió de nuevo.&lt;br /&gt;–Yo soy su madre, y yo digo que se llamará Jacob.&lt;br /&gt;Oscar terminó de recoger el café con la fregona y abrazó a Noelia por la cintura.&lt;br /&gt;–Ya, pero yo soy su padre y soy yo el que va a ir al registro civil y por lo tanto, se llamará Raúl.&lt;br /&gt;–¡Tramposo! –reprochó Noelia–. ¡Ah! Aquí está. Esto me servirá.&lt;br /&gt;Noelia tomó un tarro de plástico de la alacena y lo colocó bajo la cafetera.&lt;br /&gt;–Te haré más café –dijo Noelia girándose hasta quedar frente a frente con su marido–. ¡Aunque no sé si te lo mereces!&lt;br /&gt;–Me lo merezco porque te quiero.&lt;br /&gt;–Yo también te quiero –alegó Noelia besando con dulzura los labios de Oscar. &lt;br /&gt;En ese momento el bebé dio otra patada. Noelia se quejó para reír a continuación.&lt;br /&gt;–¿Lo has sentido?&lt;br /&gt;–¡Claro que sí! –afirmó Oscar riendo a su vez–. ¿Lo ves? Va a ser un futbolista cojonudo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5424562188713320929?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5424562188713320929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5424562188713320929&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5424562188713320929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5424562188713320929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2009/01/en-su-primera-noche-de-guardia-i.html' title='EN SU PRIMERA NOCHE DE GUARDIA (I)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-6374359562713489748</id><published>2008-12-26T00:00:00.001+01:00</published><updated>2008-12-26T00:00:00.683+01:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (V)</title><content type='html'>–¡Mierda, mierda, mierda, mierda! –repetía una y otra vez Raúl desde su refugio, con el puño en alto deseando estrellarlo contra algún sitio, o darse de cabezazos contra el suelo. Necesitaba descargar su cólera, y el no poder hacerlo, la aumentaba aún más. Deseaba matar al hijo de puta ese. Y casi sin darse cuenta, la rabia se transformó poco a poco en impotencia.&lt;br /&gt;–¡Se la está follando! –exclamó con los ojos llenos de lágrimas, y, como consecuencia del llanto controlado, un profundo quemazón en la garganta le impidió respirar.&lt;br /&gt;Silvia y Dani comenzaron a moverse al unísono, con una sincronización casi perfecta, y a medida que iba aumentando la intensidad de las embestidas, iba aumentando a su vez en volumen y en número los jadeos de ella. Hasta que llegó el punto en que Silvia comenzó a gritar:&lt;br /&gt;–¡Sí! ¡Sí! &lt;br /&gt;Raúl no estaba seguro de si esos gritos iban dirigidos a él, o (lo más probable) porque estaba alcanzando el clímax. En cualquier caso se decidió salir de su escondite de una vez por todas. Con una temible mirada cargada de odio en sus ojos, y en sus labios una burlona sonrisa de aquel que saborea la dulce venganza, desenchufó la lamparita de cerámica que decoraba la mesilla de noche, enroscó el cable en torno a ella y la esgrimió como arma, acercándose con cautela de espaldas a Dani.&lt;br /&gt;Los placenteros gemidos de Dani se unieron a los de Silvia, y tras unos segundos de desenfreno por ambas partes, un estremecedor grito que paralizó al furibundo Raúl se dejó escuchar con total nitidez. Los gemidos de Silvia cesaron, y tan solo se sintieron los últimos placenteros estertores de Dani, que la sujetaba con una mano en la espalda y la otra por debajo de las nalgas.  Los brazos de ella colgaban inertes por su espalda. Raúl vio cómo las piernas de Silvia caían flácidas a ambos lados de la cadera de él mientras realizaba sus movimientos finales, tras los cuales, dejó de sostenerla y cayó al suelo como un saco de escombros cuando es arrojado al contenedor. Silvia quedó tendida, sin moverse, con sus ojos verdes mirando al infinito y una estúpida expresión de asombro dibujada en su rostro. Raúl solamente se dio cuenta de lo que la pasaba cuando el reguero de sangre se asomó por debajo de su cuerpo.&lt;br /&gt;Mientras Raúl cogía la lámpara de la mesilla para usarla como arma, Dani deslizó su mano derecha por uno de los bolsillos laterales de la bolsa de viaje y extrajo un cuchillo de cocina de grandes dimensiones que clavó en la espalda de Silvia cuando estaba a punto de eyacular dentro de ella.&lt;br /&gt;Raúl lanzó un grito enérgico y prolongado:&lt;br /&gt;–¡Nooooooo! &lt;br /&gt;Dani se giró sorprendido. En su mano sostenía el cuchillo ensangrentado. Pero Raúl o no reparó en él, o no quiso hacerlo. Se abalanzó lámpara en alto contra Dani, con la intención de golpearle. Tal vez si no hubiera gritado hubiese tenido alguna oportunidad.&lt;br /&gt;–¡Hijo de puta! ¿Por qué lo has hecho? –gritó antes de encontrarse con el cuchillo clavado en su vientre.&lt;br /&gt; Dejó caer la lámpara, que se estrelló contra el suelo rompiéndose en mil pedazos. Se llevó las manos a la herida y al instante se tiñeron de rojo. Comenzó el dolor, y se sintió débil y mareado. Dio cuatro tambaleantes pasos hacia atrás hasta apoyarse en la pared para después deslizarse hasta el suelo.&lt;br /&gt;–¡Chico! ¿Pero a ti qué coño te pasa? ¿Me querías pegar? –interrogó Dani. Raúl le miraba con una expresión de absoluto pavor–. ¡Ella vino a mí! Yo… yo tenía mi esposa pero ella quiso cambiarla el puesto. Por supuesto, acepte. Ella es mucho más guapa. Y estaba libre. Me dijo que no era nada tuyo.&lt;br /&gt;Dani tomó su bolsa de viaje, la abrió y metió la mano dentro. Raúl no se sabe de donde sacó las fuerzas, pero ante la imagen que presenció, lanzó el grito de horror más espeluznante que él mismo había oído en toda su vida.&lt;br /&gt;Del interior de la bolsa Dani extrajo una cabeza de mujer en avanzado estado de descomposición. La agarró con ambas manos y acercándosela a la cara dijo:&lt;br /&gt;–Laura cariño, quiero el divorcio.&lt;br /&gt;Tras lo cual la besó en los labios y la arrojó al regazo de Raúl. Este comenzó a gritar histéricamente sin ser capaz de quitarse la cabeza de encima. Y entre el dolor, y el páni-co, las sombras le envolvieron.&lt;br /&gt;Cuando amaneció el encargado del hostal entró en la habitación, y se encontró el cuerpo decapitado y desnudo de Silvia, una podrida cabeza humana, y el moribundo cuerpo de Raúl. El hombre de la bolsa de viaje había desaparecido.&lt;br /&gt;Raúl logró reponerse. Al menos físicamente, porque el resto de sus días los pasó en una institución mental. En sus pensamientos, en sus sueños, en cualquier rincón donde mirase, su mente siempre le ofrecía la tenebrosa imagen del hombre de la bolsa de viaje, con la cabeza de Silvia en su interior.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-6374359562713489748?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/6374359562713489748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=6374359562713489748&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6374359562713489748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6374359562713489748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/12/el-hombre-de-la-bolsa-de-viaje-v.html' title='EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (V)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-1419951099838682335</id><published>2008-12-19T00:00:00.002+01:00</published><updated>2011-01-31T19:24:27.233+01:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (IV)</title><content type='html'>Dani estaba de pie, mirándola con frialdad mientras el agua escurría por las duras facciones de su impenetrable rostro. Cerró el grifo del agua y con rapidez, salió de la bañera y se apoderó de la bolsa de viaje estrechándola contra su pecho.&lt;br /&gt;Raúl tras oír el ruido de las cortinas reaccionó con presteza. Se abalanzó al suelo y reptó hasta situarse debajo de la cama, en un lugar privilegiado donde podía ver a Silvia y a Dani sin ser visto por este.&lt;br /&gt;–¿Qué haces aquí? –preguntó Dani con aspereza.&lt;br /&gt;–¡Dani! –profirió Silvia intentando disimular mientras pensaba en alguna excusa convincente. Por suerte, era una chica con unos recursos indiscutibles–. Discúlpame, es que no he podido resistir la tentación de venir a conocerte más íntimamente. –se acercó a él balanceando su cadera con aires insinuantes–. ¿Sabías que desnudo estás mucho más atractivo todavía?&lt;br /&gt;Silvia le tomó por la cintura y, con su mano derecha, le acarició los brazos con la punta de las uñas. Notó con total claridad que su acto había desorientado a Dani por completo.&lt;br /&gt;–Y… ¿Raúl? –increpó Dani dubitativo.&lt;br /&gt;Silvia miró a su espalda, y tras verle debajo de la cama se volvió a Dani y sonriendo con coquetería pregunto:&lt;br /&gt;–¿Qué pasa con él?&lt;br /&gt;–¿Qué opina de esto?&lt;br /&gt;–¿A quién le importa?&lt;br /&gt;–A mí me importaría que mi mujer o… mi novia se fuera a la habitación de otro hombre –rebatió Dani con dureza.&lt;br /&gt;Silvia soltó una carcajada tan escandalosa que hasta Dani se asustó.&lt;br /&gt;–Él no es mi novio –aclaró cuando paró de reírse–. Y mucho menos mi marido. ¡Quita, quita! –deslizó la mano por su abdomen y comenzó a acariciarle sus partes–. A mí me gustan los hombres de verdad, como tú.&lt;br /&gt;–¡Pero que coño está diciendo! –rezongó Raúl desde su escondite sin alzar la voz.&lt;br /&gt;–¡Vaya! –alabó Silvia cuando rodeó con su mano el miembro cada vez más grande de Dani–. ¡Menudo calibre gastas! –ella le miraba a los ojos con su mirada más seductora–. Seguro que contigo las mujeres quedan bien satisfechas. ¡Me muero de ganas por probarlo!&lt;br /&gt;–Yo tengo mujer –indicó Dani.&lt;br /&gt;–¿Y eso es un inconveniente? –acercó sus labios a los de él hasta casi rozarlos, pero él no se lanzaba. Silvia tuvo que poner más de su parte–. ¿No te diste cuenta, que desde que entraste en el coche, no te quitaba el ojo de encima?&lt;br /&gt;–Sí –atestiguó él.&lt;br /&gt;–Era porque me estabas poniendo a cien. Me excité con sólo verte. ¡Tócame! Estoy ardiendo.&lt;br /&gt;–¿Pero qué cojones está haciendo? –murmuró Raúl molesto.&lt;br /&gt;Silvia se despojó de su camiseta y la dejó caer al suelo.&lt;br /&gt;–¿Me deseas? –preguntó insinuante.&lt;br /&gt;Él contempló sus pechos, y con mucha cautela, soltó una de sus manos de la bolsa y comenzó a acariciarlos.&lt;br /&gt;–Desde el primer momento en que te vi –aseveró Dani.&lt;br /&gt;Silvia continuó acariciando con suavidad su pene, que ya se encontraba al máximo de su esplendor. &lt;br /&gt;–¿Pues a qué esperas? –tentó Silvia.&lt;br /&gt;–¿Tú querrías ser mi mujer a partir de ahora?&lt;br /&gt;–¡Seré lo que tú quieras!&lt;br /&gt;Sus labios finalmente se juntaron en un ansioso beso ante la atónita mirada de Raúl, que alcanzó su límite de serenidad.&lt;br /&gt;–¡Me cago en la puta! Esta tía es capaz de tirárselo con tal de conseguir la pasta.&lt;br /&gt;Dani posó de nuevo la bolsa de viaje en el lavabo y comenzó a besarla con mayor frenesí. Entonces Silvia le hizo girar, de modo que Dani ahora mostraba la espalda a Raúl. Se besaron con mayor intensidad. Dani bajó su rostro y comenzó a lamer los pechos de Silvia y morderle los pezones. Ella le acariciaba la nuca y empezó a jadear. Raúl hizo amago de salir de debajo de la cama, pero Silvia le hizo señales para que no lo hiciera, con lo que se mantuvo en su escondite.&lt;br /&gt;–¡Pero será posible! –bramó Raúl–. No, si encima a ella le gustará.&lt;br /&gt;Las manos de Dani se perdieron por debajo de la minifalda de Silvia y volvieron a aparecer tras subirla hasta la cintura. Después enredó las manos en los laterales de sus bragas y las deslizó por sus esbeltas piernas hasta los tobillos mientras bajaba a su vez la cabeza, conduciendo su lengua por el vientre hasta su ombligo. En este punto ya se había arrodillado. Ahora sus manos ceñían los redondeados glúteos de Silvia y su boca mordía la parte interna de los muslos. Ella por su parte, separó ligeramente las piernas facilitándole la entrada a su sexo. El, aceptando la invitación, exploró con la lengua ese caliente y húmedo “cáliz” que ella le brindaba. Era una lengua experta, que hizo sentir a Silvia sensaciones hasta ahora desconocidas para ella. Cerró los ojos, y echando la cabeza hacia atrás dejó escapar de su garganta un profundo y prolongado aullido de placer.&lt;br /&gt;Raúl no pudo contenerse más. Emergió de su escondite y, con los puños apretados con ímpetu, y su rostro desfigurado por la ira, avanzó decidido hacia ellos. Pero en cuanto dio un paso, Silvia le vio y dirigiéndole una hiriente mirada gritó: &lt;br /&gt;–¡No!&lt;br /&gt;Ambos hombres se detuvieron en sus respectivas acciones. Raúl cambió su rabiosa expresión por otra de sorpresa que, en otras circunstancias hubiese resultado cómica; y Dani alzó la cabeza para mirarla también con una cara  de extrañeza que no resultó nada cómica. Después, sin apartar la mirada de los ojos de Silvia, se levantó con parsimoniosa lentitud, mientras que Raúl regresó a su escondite con extrema rapidez.&lt;br /&gt;–¡Es que me estás volviendo loca! –disimuló Silvia. A continuación abrazó con ímpetu a Dani por el cuello y se estrechó a él, juntando sexo con sexo–. ¡Vamos a la cama! Quiero sentirte dentro de mí.&lt;br /&gt;–¡No! –contestó Dani–. ¡Aquí!&lt;br /&gt;Tras lo cual agarró con rudeza sus glúteos con ambas manos y la alzó en vilo. Ella al verse por los aires, entrelazó las piernas en torno a la cintura de él facilitando la embestida. Cuando Dani la penetró, Silvia sintió un inmenso placer que la inundó por completo, y consiguió que de su garganta brotara un intenso jadeo tan explícito, que hacía evidente su goce. En ese momento Silvia pensó que aunque no consiguiera el dinero, el intento mereció la pena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-1419951099838682335?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/1419951099838682335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=1419951099838682335&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1419951099838682335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1419951099838682335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/12/el-hombre-de-la-bolsa-de-viaje-iv.html' title='EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (IV)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5798879082458073680</id><published>2008-12-12T00:00:00.002+01:00</published><updated>2008-12-12T00:00:01.553+01:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (III)</title><content type='html'>–Tú se la robaras.&lt;br /&gt;–¿Qué?&lt;br /&gt;–Mira. Entro en la habitación con cualquier excusa. Te dejo la puerta abierta, y mientras le entretengo, tú coges la bolsa, bajas al coche y me esperas en la puerta. Yo me deshago de él, bajo y los dos juntitos disfrutaremos de veinte millones de pesetas.&lt;br /&gt;–Nada, así de fácil. ¡Tú te has vuelto loca!&lt;br /&gt;–¿Por qué?&lt;br /&gt;–¿Pero cómo vamos a hacer eso?&lt;br /&gt;–El que roba a un ladrón…&lt;br /&gt;–Pero, ¿y si es él? ¿Y si va armado? Podría ser peligroso.&lt;br /&gt;–¡No seas tonto! El atraco lo cometió con una pistola de fogueo, y luego la abandonó.&lt;br /&gt;–Yo creo que era mejor avisar directamente a la policía y dejarnos de complicaciones.&lt;br /&gt;–Ni hablar –objetó ella–. No pienso renunciar a ese dinero. Además, si luego resulta que no es él, ¿Qué quieres? ¿Que nos arresten por denuncia falsa?&lt;br /&gt;–¿Pero cómo vas a entretenerle? No se separa de la bolsa. ¿Cómo la voy a coger?&lt;br /&gt;–Ya me encargaré yo de que deje la bolsa.&lt;br /&gt;Y diciendo esto le dio la espalda y se quitó la camiseta, tras lo cual le siguió el sujetador. &lt;br /&gt;–No. No cuentes conmigo –expuso Raúl con total convicción.&lt;br /&gt;–¿Cómo?&lt;br /&gt;–Que no. Que estoy harto de hacerte caso en todo. Es demasiado peligroso.&lt;br /&gt;Silvia se giró mostrando a Raúl sus desnudos pechos que colgaban como frutos maduros. Se acercó a él y tomando su mano se la llevó a uno de ellos. Luego cruzó las manos por detrás de su nuca y le besó con ardiente pasión mordiéndole el labio, tras lo cual con una penetrante mirada tentadora, le susurró:&lt;br /&gt;–¿Me deseas?&lt;br /&gt;–Sabes que sí –ratificó Raúl posando la otra mano sobre el trasero de ella.&lt;br /&gt;–Pues si me demuestras tener cojones –continuó hablando Silvia seductoramente mientras bajaba su mano hasta acariciarle la entrepierna–, te juro que seré tuya para siempre. Mis pechos, mi sexo, cada milímetro de mi piel, cada beso de mis labios, cada caricia de mis manos, todo será para ti. Y lo único que tienes que hacer, es coger esa bolsa.&lt;br /&gt;Silvia le besó de nuevo sin dejar de acariciar su miembro erecto por encima del pantalón. Cuando finalmente sus labios se separaron Raúl asintió con la cabeza y dijo:&lt;br /&gt;–Me has convencido. Lo haré.&lt;br /&gt;–¡Estupendo! –aclamó ella separándose de él con brusquedad y colocándose de nuevo la camiseta, tras lo cual empujó a Raúl fuera de la habitación–. ¡Vamos!&lt;br /&gt;Al llegar al aposento de Dani, Silvia pegó la oreja a la puerta.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa? –quiso saber Raúl.&lt;br /&gt;–¡Calla! –protestó ella en voz baja–. No me dejas oír.&lt;br /&gt;En el interior, Dani se había quitado la ropa y andaba desnudo por la habitación, con la bolsa de viaje de la mano. Entró en el baño y abrió el grifo de la ducha. Introdujo su mano libre bajo el chorro de agua para comprobar la temperatura y cuando estuvo a su gusto, apoyó la bolsa sobre el lavabo y se metió en la bañera cerrando las cortinas.&lt;br /&gt;–¡Creo que se está duchando! –comunicó Silvia sin alzar la voz.&lt;br /&gt;Seguidamente, tomó el pomo con su mano y lo giró muy despacio. La puerta se abrió sin oponer resistencia. Ambos se miraron, y una malévola sonrisa se dejó ver en el rostro de la muchacha.&lt;br /&gt;–¿No ha echado la llave? –preguntó Raúl con sorpresa.&lt;br /&gt;–¡Chsss! –hizo callar Silvia llevándose un dedo a los labios.&lt;br /&gt;Entreabrió la puerta y asomó la cabeza. Dani no estaba a la vista. Buscó con la mirada el bolso y lo localizó en el cuarto de baño. Luego se volvió hacia Raúl.&lt;br /&gt;–La bolsa está sobre el lavabo y él se está duchando. Aprovecha ahora y cógela.&lt;br /&gt;–¿Ya? –interpeló Raúl con el rostro descompuesto.&lt;br /&gt;–¡Vamos! –instó Silvia-. ¡Date prisa, que no se va a estar toda la noche en la ducha!&lt;br /&gt;–Pero… Y si… Oye, ¿y si luego me haces como de costumbre, y una vez que tengamos la bolsa olvidas lo prometido?&lt;br /&gt;–¡Vamos chico! ¿Qué pasa? ¿No te fías de mí?&lt;br /&gt;Raúl agachó la cabeza sin contestar.&lt;br /&gt;–¿O es que no tienes cojones?&lt;br /&gt;–¡Tengo cojones! –se indignó él.&lt;br /&gt;–¡Pues demuéstralo, coño! &lt;br /&gt;Raúl tomó la puerta con determinación, pero no se atrevió a abrirla. &lt;br /&gt;–¿Y si me descubre? –expresó con temor.&lt;br /&gt;–Vale, olvídalo. ¡Cobarde de mierda! Iré yo a por ella.&lt;br /&gt;Sin más dilación se internó en la habitación apartándole con un violento empujón y se dirigió al baño con sumo cuidado. Raúl la siguió hasta el centro de la estancia llamándola con voz casi imperceptible y haciéndola señas para que volviera. Como respuesta tan solo consiguió una furiosa mirada de reproche por parte de ella. Silvia entró en el cuarto de baño. Estaba tan lleno de vaho que parecía niebla. Se acercó lentamente hacia la bolsa sin perder de vista la ducha, y cuando estaba a menos de tres pasos de su alcance las cortinas de la ducha se abrieron repentinamente. Silvia se quedó petrificada.&lt;br /&gt;Dani estaba de pie, mirándola con frialdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5798879082458073680?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5798879082458073680/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5798879082458073680&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5798879082458073680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5798879082458073680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/12/el-hombre-de-la-bolsa-de-viaje-iii.html' title='EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (III)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-1504891408141710945</id><published>2008-12-05T00:00:00.002+01:00</published><updated>2008-12-05T00:00:01.210+01:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (II)</title><content type='html'>Recorrieron unos cuantos kilómetros más hasta encontrarse con las luces de neón que anunciaban la presencia de un hostal de carretera. Durante todo el trayecto Silvia no quitó el ojo de encima a Dani ni un momento. Y Dani a su vez, no levantó las manos de su bolsa de viaje ni un instante.&lt;br /&gt;El hostal era muy poco lujoso. Tenía una pequeña recepción decorada con un par de plantas de plástico. Repartidos por el hall se hallaban tres sillones de tela marrones que mostraban el espumillón amarillo del interior por sus raídas costuras. En el mostrador, un hombre medio calvo levantó la vista del periódico que ojeaba.&lt;br /&gt;–Buenas noches. ¿Tiene habitaciones? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;El viejo sonrió retirándose unas gruesas gafas de montura de pasta negras y dijo:&lt;br /&gt;–Esto es un hotel, ¿no?&lt;br /&gt;–Déme una habitación doble –solicitó Raúl.&lt;br /&gt;–¡Aquí todas son dobles! –informó el viejo girándose hacia el casillero. Recogió una llave y se la entregó a Raúl.&lt;br /&gt;–¿Otra para usted? –le preguntó después a Dani.&lt;br /&gt;–Sí, por favor. &lt;br /&gt;El viejo le entregó otra llave y a continuación sacó dos tarjetas de debajo del mostrador y dijo:&lt;br /&gt;–Necesito que me rellenen esto.&lt;br /&gt;Los huéspedes rellenaron las fichas y pagaron las habitaciones. Ante la atónita mirada de los jóvenes, Dani extrajo de uno de los bolsillos laterales de su bolsa un par de billetes arrugados y se los entregó al recepcionista. En el interior del bolso se vislumbraron muchos más. Silvia se acercó a su compañero y le susurró:&lt;br /&gt;–¿Has visto eso?&lt;br /&gt;–¡Claro que lo he visto! –afirmó Raúl–. ¿Te crees que estoy ciego?&lt;br /&gt;–Quédese con el cambio –dijo Dani.&lt;br /&gt;–¡Muchas gracias! –correspondió el viejo con una sonrisa–. Las habitaciones están en el primer piso. Son contiguas.&lt;br /&gt;Dani se dirigió a la escalera que les había señalado el viejo seguido de cerca por la pareja. Subieron a la primera planta y se encontraron en un angosto pasillo con las paredes pintadas de rojo, que producía un efecto claustrofóbico.&lt;br /&gt;–¿Cómo es que tiene tanto dinero en la bolsa? –inves-tigó Silvia descaradamente obteniendo un codazo de repro-che por parte de Raúl.&lt;br /&gt;–De trabajos que realizo –respondió Dani–. Como no gasto mucho, ahorro bastante.&lt;br /&gt;–¿Y no te da miedo llevarlo en esa bolsa? –curioseó de nuevo Silvia. Raúl la miró con desaprobación.&lt;br /&gt;–No. ¿Debería?&lt;br /&gt;–Pues sí. ¿Y si te atracan? Por ese dinero hay gente capaz de todo.&lt;br /&gt;–¿Quién iba a atracar a un vagabundo? –refutó Dani sonriendo. Alcanzó su habitación y abriendo la puerta, se despidió–: Hasta mañana.&lt;br /&gt;–Buenas noches –deseó Raúl–. Por cierto, ¿quiere que le avisemos mañana cuando salgamos y le acercamos a algún sitio?&lt;br /&gt;–No gracias. Ya me las apañaré –rehusó Dani cerrando la puerta.&lt;br /&gt;Raúl abrió la puerta contigua mientras recriminaba a Silvia:&lt;br /&gt;–¿Cómo se te ocurre hacer esas preguntas?&lt;br /&gt;–Tenía curiosidad –se defendió ella.&lt;br /&gt;–¿Pero a ti qué más te da?&lt;br /&gt;–¿No te parece curioso que un vagabundo tenga tanto dinero?&lt;br /&gt;Los jóvenes entraron a la habitación y tras cerrar la puerta, Raúl se abalanzó contra Silvia abrazándola.&lt;br /&gt;–Pues sí, ¿pero a mí qué me importa?&lt;br /&gt;–¡Suelta! –protestó Silvia deshaciéndose de él.&lt;br /&gt;Raúl volvió a abrazarla e intentó besarla.&lt;br /&gt;–¡Vamos, no seas tonta!&lt;br /&gt;–¡Déjame! –le evitó Silvia.&lt;br /&gt;Raúl regresó al ataque subiéndola la camiseta con la intención de quitársela. Silvia le sujetó las manos y esta vez le gritó:&lt;br /&gt;–¡Que me dejes en paz!&lt;br /&gt;–¿Pero qué demonios te pasa ahora? –rezongó Raúl molesto–. ¿Recuerdas? Eres tú la que me hizo parar en este hotel con la promesa de que íbamos a hacer “cositas”. Llevo tres años detrás de ti y tú siempre me desprecias. Ahora me dices que quieres pasar la noche conmigo, ¿y me dejas con las ganas? ¿Pero qué te has creído que soy, tu juguete? Además, fue tuya también la idea de irnos juntos de vacaciones. ¡Yo no te lo pedí! Pero cada vez que te planta uno de tus ligues siempre vienes a mí. A darme esperanzas, y a joderme de nuevo. Claro que más gilipollas soy yo que siempre te recibo con los brazos abiertos. Haces conmigo lo que quieres, y te aprovechas porque sabes de sobra que estoy loco por ti.&lt;br /&gt;Silvia le miraba con los brazos cruzados y el semblante muy serio.&lt;br /&gt;–¿Has terminado? –inquirió Silvia sin cambiar su expresión.&lt;br /&gt;–No –bramó Raúl. Y tras un corto silencio concluyó en un tono más suave:&lt;br /&gt;–Sí.&lt;br /&gt;–Bien –dijo Silvia, y comenzó a andar de un lado para otro por la habitación–. ¿No te parece sospechoso el hombre ese?&lt;br /&gt;–Quién, ¿Dani?&lt;br /&gt;–Sí.&lt;br /&gt;–Bueno… –dudó Raúl–. Sí, es un hombre curioso... y algo rarito, lo reconozco. Pero…&lt;br /&gt;–¿Y no te parece casualidad que un tipo, de idénticas características que él, atracara un banco este mediodía por esta zona?&lt;br /&gt;Raúl hizo amago de decir algo pero Silvia no le dejo.&lt;br /&gt;–¿Y no te parece curioso que Dani, un simple vagabundo, esté forrado de pasta?&lt;br /&gt;Silvia se detuvo y esperó la respuesta de Raúl, la cual llegó al instante.&lt;br /&gt;–Ya oíste lo que dijo.&lt;br /&gt;–Ya. ¡Y vas tú, y te lo crees! Si es que desde luego, eres más inocente que un niño Jesús.&lt;br /&gt;–Oye, ¿Qué tratas de decir? ¿Insinúas que Dani es el hombre que robó el banco?&lt;br /&gt;–No. No lo insinúo. Lo afirmo.&lt;br /&gt;–¡Pero eso no es posible!&lt;br /&gt;–¿Y por qué no? Le acabas de conocer.&lt;br /&gt;–¡Pero si parece un muertecito!&lt;br /&gt;–Y si no es él, ¿Cómo explicas que no suelte esa piojosa bolsa ni para mear?&lt;br /&gt;–Pues…&lt;br /&gt;–Yo te lo diré –le interrumpió Silvia-. Porque en esa bolsa lleva nada más y nada menos que ¡veinte millones de pesetas!&lt;br /&gt;–Entonces llamemos a la policía y que lo compruebe.&lt;br /&gt;–¿Tú estás tonto o lo eres?&lt;br /&gt;–¡Anda! ¿Y por qué?&lt;br /&gt;–¿Tú te imaginas lo que podríamos hacer con todo ese dinero?&lt;br /&gt;–¿No pretenderás robarle la bolsa? –aclaró Raúl preocupado.&lt;br /&gt;–No.&lt;br /&gt;–¡Ah! Bueno –respiró aliviado.&lt;br /&gt;–Tú se la robaras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-1504891408141710945?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/1504891408141710945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=1504891408141710945&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1504891408141710945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1504891408141710945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/12/el-hombre-de-la-bolsa-de-viaje-ii.html' title='EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (II)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3011384207073873655</id><published>2008-11-28T00:00:00.002+01:00</published><updated>2008-11-28T00:00:01.107+01:00</updated><title type='text'>EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (I)</title><content type='html'>Caminaba sin prisas por la solitaria carretera, como una sombra bajo la lluvia. Era una noche oscura. Las nubes cubrían el cielo ocultando el brillo de las estrellas y la luna. El único sonido audible era el de las gotas de lluvia golpeando el asfalto, y sus propios pasos sobre la grava.&lt;br /&gt;Era un hombre alto, de aspecto débil. Por sus entradas en la cabeza y algunas canas que ya se asomaban por su negro y corto cabello, aparentaba unos cuarenta años, a pesar de que realmente tenía algunos menos. Vestía con unos pantalones vaqueros y una camisa a cuadros. Se protegía de la lluvia con un plumas verde oscuro con capucha, convenientemente cerrada en su cremallera. De su mano colgaba una vieja bolsa de viaje, que tan solo se vio azul cuando fue iluminada por los faros de un vehículo que se acercaba en ese momento.&lt;br /&gt;El coche se detuvo unos metros por delante del hombre. Se bajó la ventanilla y la silueta de una cabeza de pelo rizado hasta la altura de los hombros se asomó por ella. Una voz femenina se dejó oír.&lt;br /&gt;–¿Le llevamos a alguna parte?&lt;br /&gt;El hombre apresuró el paso hacia el vehículo, abrió la puerta trasera y entró.&lt;br /&gt;–¡Muchas gracias! –dijo el hombre acomodándose en el asiento.&lt;br /&gt;–De gracias nada –dijo el joven que conducía–. ¿Qué clase de personas seríamos si no le recogiéramos con el diluvio que está cayendo?&lt;br /&gt;El chico hablaba sonriente. Tendría unos veinticuatro años. Era moreno y sus ojos verdes destacaban por detrás de las pequeñas gafas de cristales circulares que llevaba. Su acompañante resultó ser una joven muy atractiva de aproximadamente la misma edad. Su pelo rizado ahora se veía de color rubio oscuro, aunque cambiaba de tonos y en las raíces se distinguía mucho más oscuro. Vestía con una minifalda con la que mostraba unos torneados muslos desnudos, y una camiseta de amplios tirantes que dejaba al descubierto su sujetador blanco.&lt;br /&gt;El coche emprendió la marcha y el silencio que se apoderó de sus ocupantes solamente era roto por la música que sonaba a través de la radio. &lt;br /&gt;–¿Cómo se llama? –preguntó la chica girando su rostro hacia el hombre con la mano apoyada en el respaldo. Mostraba una sonrisa deliciosa y sus ojos, verdes como los del chico (aunque en un tono mucho más claro), resplande-cían intensamente con el brillo característico de la juventud que tiene una vida por delante.&lt;br /&gt;–Dani –contestó el hombre.&lt;br /&gt;–Encantado Dani –dijo la chica alargando la mano–. Yo me llamo Silvia y él es Raúl.&lt;br /&gt;Dani estrechó la mano de la muchacha y dijo:&lt;br /&gt;–¡Mucho gusto!&lt;br /&gt;En cuanto terminó el saludo cordial posó su mano junto a la otra, y ambas aprisionaron con fuerza la bolsa de viaje que descansaba sobre su regazo. Su mirada era huidiza, como si temiera algo. Y esto no pasó desapercibido para la pareja.&lt;br /&gt;–¿Y qué hacía andando bajo la lluvia? –intervino el chico.&lt;br /&gt;–Buscaba un lugar donde pasar la noche –respondió el hombre.&lt;br /&gt;–¿Andando? –preguntó Silvia.&lt;br /&gt;–Sí. No tengo hogar. Soy, como se suele decir, un trotamundos.&lt;br /&gt;–¿Y a dónde va? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;–No sé –contestó Dani encogiendo los hombros–. A donde me lleve el viento.&lt;br /&gt;Los chicos rieron, pero el hombre no. Continuó aferrado a su bolsa de viaje en silencio. En ese momento las señales horarias anunciaron por la radio las dos de la madrugada.&lt;br /&gt;–Noticias –anunció la voz del locutor–: La policía continúa buscando al hombre que este mediodía atracó la sucursal de un banco en la pequeña localidad Leonesa de Arrabal del Bierzo. Los hechos ocurrieron cuando un individuo entró armado en la sucursal, y tras amenazar al cajero introdujo en una bolsa de viaje la totalidad del dinero destinado a las nóminas de los mineros, tras lo cual emprendió la huida en un Ford Fiesta de color blanco. El vehículo fue hallado en un pueblo colindante con el arma de fogueo utilizada por el asaltante en su interior.&lt;br /&gt;–¡Caray! –exclamó Raúl–. Esto ha sido por aquí cerca.&lt;br /&gt;–Se busca a un hombre –continuó con la noticia una voz femenina–, de unos cuarenta años de edad, complexión delgada, uno ochenta y cinco de estatura, pelo negro muy corto y ojos marrones. Se estima que el botín asciende a unos veinte millones de pesetas.&lt;br /&gt;Silvia miró de reojo al hombre que se sentaba detrás de ellos. La descripción facilitada por la radio coincidía con sus características.&lt;br /&gt;–¿Qué le parece? –indicó el chico–. Hoy en día entra cualquiera a un banco con una pistola de juguete y se lleva el dinero que le dé la gana. ¡Qué país!&lt;br /&gt;Las noticias continuaron por la radio:&lt;br /&gt;–En otro orden de cosas, esta tarde en las inmediaciones de Pincia, se ha procedido a la detención de Marta Campos, como presunta autora del atraco al furgón blindado que tuvo lugar la semana pasada en dicha localidad, y en el que resultó muerto …&lt;br /&gt;Silvia apagó el receptor y dijo:&lt;br /&gt;–Raúl, estoy cansada. ¿Por qué no paramos en un hotel y continuamos el viaje mañana?&lt;br /&gt;–¡Pero Silvia! –protestó el aludido.&lt;br /&gt;–Porfa… –suplicó melosa–. Además, a Dani le vendrá bien. Es lo que estaba buscando.&lt;br /&gt;Raúl mostraba su disconformidad en el rostro. Pero entonces Silvia se acercó a su oído y le susurró:&lt;br /&gt;–¡Venga, anda! Así podremos hacer… ¡Cositas!&lt;br /&gt;El rostro de Raúl cambió por completo.&lt;br /&gt;–Bueno, vale –dijo dándoselas de duro. Silvia le besó en la mejilla y regresó a su posición vertical riendo y dando palmas como una niña.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3011384207073873655?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3011384207073873655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3011384207073873655&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3011384207073873655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3011384207073873655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/11/el-hombre-de-la-bolsa-de-viaje-i.html' title='EL HOMBRE DE LA BOLSA DE VIAJE (I)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3016287021094221885</id><published>2008-11-21T00:00:00.001+01:00</published><updated>2008-11-21T00:00:00.709+01:00</updated><title type='text'>EL DESVELO DE UNA MADRE (III)</title><content type='html'>La música que había servido de banda sonora del relato comenzó a sonar de nuevo, dando así por terminado el montaje sonoro. Comenzaba la entrevista. &lt;br /&gt;–Es entonces cuando el caso llega a tus manos, ¿no es cierto Rocío? –dijo la voz del locutor que conducía el programa habitualmente. &lt;br /&gt;–Sí, así es.&lt;br /&gt;–Y cuéntanos, ¿qué es lo que le pasaba al niño?&lt;br /&gt;–Pues el niño era un médium. Pero les puedo asegurar que hacía mucho tiempo que no veía un médium con tales dotes. Es más, han pasado ya quince años y todavía no he encontrado ningún otro caso en que el poder de recepción fuera tan obvio y tan potente. Pero claro, lo que ocurría es que el niño tenía que canalizar esa energía. Tenía que aprender a controlar ese poder, y no a que el poder le controlara a él, que era lo que le estaba pasando. Era, como tú comentaste antes, como un receptor de radio. Recibe un montón de emisoras, y con el dial de la radio se sintoniza una u otra emisora. El niño recibía esas emisoras sin controlar el dial, de modo que se producían interferencias. Tenía que aprender a sintonizar el dial. A poder percibir los espíritus antes de que entrasen en él, para poder controlarlos. Los espíritus sólo se meten en el cuerpo de un médium cuando quiere el médium. Si no, no lo hacen. Pero cuando la mente no esta preparada, o no sabe como hacerlo, los espíritus se aprovechan de esa ventaja y hacen lo que quieren.&lt;br /&gt;–¿Y qué es lo que ocurrió cuando llegó la madre del niño a tu consulta?&lt;br /&gt;–La mujer la verdad es que estaba aterrada. Y yo lo comprendo. Yo le expliqué todo esto, le dije que yo podría enseñar al niño a manejar esas energías para que fuera él el que controlara la situación, pero a la mujer la daba mucho miedo. Decía que apenas podía dormir y hubo una frase que me dijo llorando que me conmovió. Me dijo: “¿Sabe usted lo terrible que es, que una madre sienta pánico de su propio hijo?” Eso me decidió. Y entonces le comenté una posible solución.&lt;br /&gt;–¿Cuál era esa solución?&lt;br /&gt;–Tapar esa vía por la que entraba el flujo espiritual.&lt;br /&gt;–¿Y eso cómo se hace?&lt;br /&gt;–Es sencillo. Con una sesión de hipnosis. Buscas en lo más hondo de su psique, en lo más hondo de su subconsciente, le haces ver la puerta por la que entran los espíritus y la cierras con un muro imaginario. Luego al despertar, le dices que no recuerde nada de lo ocurrido.&lt;br /&gt;–¿Así le hiciste al niño?&lt;br /&gt;–Sí. Así mismo lo hice.&lt;br /&gt;–¿Así que entre tus habilidades también esta la de ser hipnotizadora?&lt;br /&gt;–Esto de ser bruja es un setenta por ciento psicología y un treinta por ciento intuición.&lt;br /&gt;–Y cuente, qué ocurrió después de la sesión de hipnosis.&lt;br /&gt;–Por lo que yo se todo fue a pedir de boca. El niño no volvió a tener ningún episodio paranormal y continuaron su vida como cualquier otra familia. Creció y se mudaron a otra ciudad. Ya no sé que fue de ellos.&lt;br /&gt;–Después de todo hubo un final feliz. &lt;br /&gt;–Sí hubo un final feliz, pero hay un detalle que me gustaría explicar.&lt;br /&gt;–Pero por favor Rocío, brevemente porque nos queda muy poco tiempo.&lt;br /&gt;–Sí, es tan solo un segundo. En casos como el de este niño, la hipnosis es un parche temporal. Porque puede ser que por alguna razón (una fuerte impresión, una experiencia traumática, cualquier cosa que le altere psicológicamente) este mecanismo se rompa, y entonces el caso se puede repetir, pero ya en una persona adulta, sin las limitaciones del niño, puede resultar hasta peligroso. Porque piensen ustedes, que por ahí ahora mismo hay un chaval de unos veinte años con un increíble potencial oculto, y que si sale a la luz, el chaval no sabrá como controlarlo. Lo mejor es que si se nota algún síntoma de tener poderes de esta índole, se aprenda a controlarlo.&lt;br /&gt;–Bien, ahí está la aclaración de Rocío, nosotros nos quedamos sin tiempo, de modo que ya nos despedimos hasta la próxima cita con lo desconocido. Muy buenas noches.&lt;br /&gt;La sintonía del programa se dejó escuchar durante un par de segundo, justo antes de que dieran las señales horarias que anunciaban las seis de la mañana. Para entonces el chico ya se había quedado dormido.&lt;br /&gt;Al día siguiente se levantaría. Tal vez todavía recordaría la historia de “El desvelo de una madre”. Haría el examen. Le saldría bien, y meses después empezaría a estudiar una carrera universitaria que él siempre deseó estudiar. Seguiría con su vida normal. Pasaría el tiempo y olvidaría la historia que una noche de insomnio escuchó por la radio. La olvidaría sin que le pasase ni un instante por su mente, la idea de que era de él de quien hablaba esa historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3016287021094221885?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3016287021094221885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3016287021094221885&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3016287021094221885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3016287021094221885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/11/el-desvelo-de-una-madre-iii.html' title='EL DESVELO DE UNA MADRE (III)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3580594460622833770</id><published>2008-11-14T00:00:00.001+01:00</published><updated>2008-11-14T00:00:01.101+01:00</updated><title type='text'>EL DESVELO DE UNA MADRE (II)</title><content type='html'>Una música de misterio sonaba ahora por el altavoz del receptor y una voz masculina, más grave que la del locutor habitual, se dejó oír por encima de ella:&lt;br /&gt;“Nuestro relato comienza una fría mañana de Enero de 1975. Una mujer joven, llamémosla Carlota, entra en unos grandes almacenes agarrando de la mano a un niño de apenas cinco años al que llamaremos Javier.”&lt;br /&gt;El sonido de la música se esfumó dejando en su lugar un murmullo de gentío.&lt;br /&gt;“Carlota deambulaba por la sección de textil, buscando vestimenta rebajada para comprar. Una vez hubo escogido algunas prendas, se encaminó hacia los probadores.&lt;br /&gt;–Tú espérame aquí. ¿Vale? No te muevas de aquí.&lt;br /&gt;–Sí mamá.”&lt;br /&gt;Las voces que habían sonado eran dos voces femeninas distintas, aunque la última estaba claramente alterada para que aparentase la de un niño. El narrador continuó:&lt;br /&gt;“Mientras su madre se probaba la ropa, el pequeño, desobedeciendo el consejo de su madre, caminó por los pasillos del centro comercial. Subió por las escaleras mecánicas un par de plantas, y continuó vagando por los pasillos hasta que llegó a la sección de instrumentos musicales. Ahí, fijó su mirada en un gran piano de cola. Se situó frente a él, y tocó un par de teclas con sus pequeños dedos. Un comercial le llamó la atención.&lt;br /&gt;–¡Niño! Eso no se toca.&lt;br /&gt;Javier, ignorando el aviso, se sentó frente al piano y comenzó a tocar las teclas con ambas manos, consiguiendo que los sonidos que salían de sus cuerdas formaran una espléndida melodía interpretada con elegancia. El gentío se fue arremolinando en torno al pequeño.”&lt;br /&gt;La música de un piano se dejó escuchar durante un par de minutos a través del receptor, para romper en un ensordecedor aplauso cuando concluyó la pieza. El chico tuvo que bajar el volumen de la radio para no despertar a sus padres.&lt;br /&gt;“Carlota, que se había vuelto loca buscando a su hijo por el centro comercial, se abrió paso entre la muchedumbre, y agarró a su hijo comiéndole a besos.&lt;br /&gt;–¡Hijo! ¿No te dije que no te movieras de ahí? ¡No me vuelvas a dar un susto así! &lt;br /&gt;Carlota se estremeció. Al mirar a su hijo notó algo raro en sus ojos. Eran de otro color, aunque poco a poco recuperaron su aspecto normal.&lt;br /&gt;–¡Hijo! ¿Estás bien?&lt;br /&gt;–Sí mama.&lt;br /&gt;–¿Qué te ha pasado?&lt;br /&gt;–Nada.&lt;br /&gt;La gente fue abandonando el lugar y entonces el dependiente se dirigió a Carlota:&lt;br /&gt;–¿Es su hijo? ¡Pues enhorabuena! Su hijo acaba de tocar de forma magistral una de las piezas más complicadas de interpretar que compuso Mozart. ¿Desde cuando lleva tocando el piano?&lt;br /&gt;Carlota le miró extrañada&lt;br /&gt;–¡Nunca ha tocado el piano!”&lt;br /&gt;La misma música de misterio del principio del relato se dejó escuchar una vez más. Al chico le pareció una historia entretenida, pero que distaba mucho de ser real.&lt;br /&gt;“Pero claro, algo tienen que contar para que el programa sea interesante” –pensó.&lt;br /&gt;La música dio paso a la voz del narrador que continuó con el relato:&lt;br /&gt;“Los meses pasaron, y continuaron ocurriendo episodios parecidos al acaecido en los grandes almacenes. En una ocasión, pintó un cuadro en que, según los expertos, se había imitado a la perfección el estilo del mismísimo Van Gogh. En otra ocasión escribió unos magníficos versos en inglés. En otra, habló durante varios minutos en una lengua que nadie comprendía. Por la entonación y las palabras que sus padres lograron memorizar, algunos expertos llegaron a la suposición de que quizá, podría ser Arameo. Estos y otros episodios fueron calando cada vez más hondo en la moral de los padres, que llevaron al niño a médicos, psicólogos y psiquiatras. Lo llevaron a los mejores especialistas, sin que llegaran a ninguna conclusión. Le hicieron pruebas y más pruebas, pero los resultados siempre fueron negativos. El niño estaba completamente sano.&lt;br /&gt;Un día, el niño sufrió un pequeño accidente mientras jugaba. Se cortó con un cristal en una pierna. Sus padres acudieron al centro sanitario y le tuvieron que coger cinco puntos de sutura. Mientras esperaban en la sala de urgencia a que le atendieran, el niño, con un pañuelo manchado de sangre anudado en torno a la herida, se sentó junto a una mujer.&lt;br /&gt;Adriana (llamémosla así) estaba invadida por un gran desasosiego. Tenía los ojos rojos de tanto llorar. Su marido, Sargento de la guardia civil de profesión, se encontraba realizando un control de carretera rutinario. Cuando se acercó a un vehículo que acababa de detener, su conductor, sin mediar palabra le disparó con una escopeta de caza en pleno pecho. En ese instante se hallaba luchando por su vida en el quirófano de ese hospital.&lt;br /&gt;El niño puso su mano sobre la de ella. &lt;br /&gt;La mujer al mirarle, vio que el niño observaba su rostro con los ojos de su propio marido, y cuando el niño habló, los ojos de Adriana se llenaron de lágrimas y un escalofrío recorrió su espalda. ¡Era la voz de su marido la que oía a través de los labios de aquel niño!&lt;br /&gt;–Adriana, no te preocupes. Estoy bien. Ya todo ha pasado. Yo sólo quería despedirme de ti. Cuida de los niños. &lt;br /&gt;La mujer comenzó a gritar y se dirigió corriendo hacia el quirófano donde operaban a su esposo. Un médico que salía en ese momento la detuvo y la comunicó que había fallecido. &lt;br /&gt;Los padres de Javier le tomaron en brazos y empezaron a sacudirle preguntándole si estaba bien. Cuando el niño recuperó el color normal de sus ojos, se quejó de que le hacían daño, les aseguró que se encontraba bien y continuó sentado como si nada hubiese ocurrido. De hecho, para él no había ocurrido nada.&lt;br /&gt;Este fue el episodio que acabó completamente con su madre. Estaba desesperada. Ya apenas podía conciliar el sueño por la noche. La preocupación era ya insufrible, y lo peor era el miedo. ¡Tenía miedo de su propio hijo! Necesitaba encontrar una solución ya.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3580594460622833770?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3580594460622833770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3580594460622833770&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3580594460622833770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3580594460622833770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/11/el-desvelo-de-una-madre-ii.html' title='EL DESVELO DE UNA MADRE (II)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8598591107698402201</id><published>2008-11-07T00:00:00.001+01:00</published><updated>2008-11-07T00:00:01.182+01:00</updated><title type='text'>EL DESVELO DE UNA MADRE (I)</title><content type='html'>El chico alzó sus brazos y los estiró hasta que el sonido de sus vértebras al enderezarse se dejó escuchar. Después posó de nuevo las manos en el escritorio, sobre sus apuntes. Miró el reloj. Eran casi las cinco de la madrugada.&lt;br /&gt;“Creo que va a ser hora de dormir un poco” –pensó recogiendo los apuntes y apagando la pequeña lámpara que iluminaba el escritorio. &lt;br /&gt;La verdad es que ya llevaba cerca de doce horas estudiando y, por mucho que intentara estudiar más, su cabeza ya no lo asimilaba. De todas formas, tendría que dormir algo, porque si iba al examen sin descansar podría resultar que tanto esfuerzo fuese en vano. Pero el chico consideraba que lo estaba llevando bastante bien.&lt;br /&gt;Se incorporó de su asiento y echó un vistazo a la habitación. Parecía un desastre. Una fila de libros se levantaba en una esquina; un montón de ropa sucia en la otra; la cama se encontraba desecha, y sobre las abundantes estanterías que colgaban de las blancas paredes, donde anteriormente estuvieron los libros perfectamente colocados que ahora descansaban apilados en el suelo, tan solo había un cúmulo de papeles desordenados, algunos libros caídos uno sobre otro y tebeos de Mortadelo y Filemón.&lt;br /&gt;Se metió en la cama y apagó la luz. No tenía sueño, pero estaba cansado. Le dolía el cuello y los hombros de aguantar prácticamente la misma postura durante tantas horas. Pero lo peor para conciliar el sueño eran los nervios. &lt;br /&gt;Mañana probablemente era el examen más importante de su vida. De la calificación que alcanzara dependía su futuro. Estudiar lo que realmente deseaba, o bien estudiar cualquier otra cosa si la nota no fuese lo suficiente alta. Y si luego tanto esfuerzo resultase inútil…&lt;br /&gt;“¡Deja de pensar así!” –se dijo a si mismo. Y dio media vuelta sobre la cama.&lt;br /&gt;Cerró los ojos, y al poco tiempo los volvió abrir. No podía quitárselo de la cabeza.&lt;br /&gt;Se giró de nuevo y encendió la radio. Eso por lo menos le distraería y tal vez así lograra conciliar el sueño.&lt;br /&gt;Por el receptor llegó a su oído una melodía que le resultaba conocida. Se trataba de la sintonía de un programa sobre ciencias ocultas llamado “Espacio en blanco”. No creía en esas tonterías, pero el programa le resultaba entretenido. &lt;br /&gt;La voz del narrador comenzó a escucharse sobre la sintonía. Era una voz varonil muy singular, una voz suave, que modulaba las palabras como si susurrara al oído. Lo cual encajaba perfectamente en la temática del programa.&lt;br /&gt;–Y a continuación vamos a tratar un tema muy intere-sante y que ya hemos tratado con anterioridad en éste programa –decía la voz–. Se trata de los médium. Esas personas que tienen la capacidad de percibir los espíritus que habitan a nuestro alrededor, y canalizan esa energía de tal manera, que son los propios espíritus los que hablan a través del médium. Son como receptores de radio que sintonizan a los espíritus. Para hablarnos de este tema tenemos con nosotros a Rocío Soriano. Buenas noches Rocío.&lt;br /&gt;–¡Muy buenas noches! –contestó la aludida.&lt;br /&gt;–Rocío, a pesar de que llevaba mucho tiempo queriendo que nos acompañara, es la primera vez que está en nuestro programa. Rocío, decía, es médium, clarividente (lee el tarot, la bola de cristal, las líneas de las manos...) y realiza pócimas y filtros mágicos. Además ha escrito varios libros sobre estos temas. Vamos que eres una bruja completísima, ¿no? ¿Te molesta cuando te llaman Bruja?&lt;br /&gt;–No. La verdad es que me hace gracia.&lt;br /&gt;–Pues hoy Rocío nos va a hablar de un caso en particular. Un caso que ella tuvo el honor de tratar y que, por lo tanto, tenemos la historia de primera mano. Se trata de un relato en el que un niño es un médium sin que su familia ni él mismo sepan lo que pasa. Para hacerlo antes vamos a escuchar un montaje sonoro que hemos realizado a modo de introducción, y que es un poco como… como una radionovela de esas que se ofrecían hace unos años. Creemos que nos ha quedado muy bien, la verdad. Antes quería aclararles que este es un relato basado en un hecho real, real y que como dije anteriormente, trató nuestra invitada en persona. Por lo tanto, hemos cambiado los nombres de los protagonistas por unos ficticios. Más que nada, para salvaguardar la identidad de las personas involucradas en el caso. Y ya sin más dilación vamos a escuchar este relato al que hemos puesto por título “El desvelo de una madre”.&lt;br /&gt;Al chico le llamó especialmente la atención el caso, de modo que se puso a escuchar el relato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8598591107698402201?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8598591107698402201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8598591107698402201&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8598591107698402201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8598591107698402201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/11/el-desvelo-de-una-madre-i.html' title='EL DESVELO DE UNA MADRE (I)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-7074886404178428957</id><published>2008-10-31T00:00:00.001+01:00</published><updated>2008-10-31T00:00:00.907+01:00</updated><title type='text'>DANI: "La excursión (V)"</title><content type='html'>–¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!&lt;br /&gt;–¡Laura! –gritó a su vez Daniel, mientras salía disparado hacia el lugar de donde provenían las voces.&lt;br /&gt;La encontró atrapada entre el amasijo de hierros en que se había convertido la cabina del conductor. Por su muslo sobresalía la punta de un hierro que atravesaba su pierna, y quién sabe por que motivo, sostenía entre sus dedos una mano ajena sin brazo donde sujetarse. Cuando sus ojos verdes inundados en lágrimas vieron a Daniel, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro. Probablemente sería la primera vez que sonreía al verle, y esa sonrisa, consiguió que él, a pesar de las magulladuras, las heridas y las manchas de sangre, le pareciera la chica más hermosa del mundo.&lt;br /&gt;–¡Dani! –exclamó Laura con ilusión.&lt;br /&gt;–Laura. ¿Estás bien? –preguntó él agachándose a su lado. &lt;br /&gt;Ella le recibió cruzándole los brazos y las tres manos por el cuello, apoyó su cabeza en el pecho de Daniel y lloró amargamente. Sólo entonces, entre la seguridad de los brazos de Dani, soltó la mano muerta.&lt;br /&gt;–Dani. Busca ayuda –solicitó Laura entre sollozos.&lt;br /&gt;–Yo te sacaré.&lt;br /&gt;Daniel hincó su rodilla en el suelo frente a ella y estudió la herida durante unos segundos, ignorando a Laura que le decía:&lt;br /&gt;–No, Dani, por favor. Ve a buscar ayuda.&lt;br /&gt;–Agárrate a mi cuello –requirió Dani con autoridad mientras pasaba sus brazos por debajo de ella.&lt;br /&gt;Laura obedeció, y una vez que Dani la tuvo bien sujeta, la alzó con decisión. Laura expulsó un enérgico quejido al sentir el metal saliendo de su carne y rompió de nuevo a llorar. Daniel salió del autobús con ella en brazos y la posó en el suelo junto a Noelia. Seguidamente, arrancó los restos que quedaban de su camisa y con ellos hizo un vendaje sobre el muslo de Laura como anteriormente había hecho con Noelia. Laura no paraba de sollozar. &lt;br /&gt;Una vez que Dani hubo acabado sus primeros auxilios reveló con total soltura:&lt;br /&gt;–Laura, yo te amo.&lt;br /&gt;Laura dejo de gimotear y alzó la vista con sorpresa.&lt;br /&gt;–¿Qué? –inquirió sin dar crédito a lo que escuchaba. &lt;br /&gt;–Yo te amo, Laura. Desde el primer día que te vi. ¿Quieres casarte conmigo?&lt;br /&gt;Laura le miraba como si fuese un extraterrestre, y tras un resoplido dijo:&lt;br /&gt;–¡No me lo puedo creer! ¿Qué pasa? ¿Que a ti el golpe te ha dejado más tonto todavía? ¿Cómo me puedes decir eso en estas circunstancias?&lt;br /&gt;–Te he salvado la vida.&lt;br /&gt;–¿Y qué? –preguntó Laura al borde de la histeria–. ¿Te crees que por salvarme la vida voy a caer rendida a tus pies gritando “Oh, ¡Eres el hombre de mi vida! ¡Cómo no me había dado cuenta antes” y que acabaré casándome contigo?&lt;br /&gt;–Me lo debes.&lt;br /&gt;Ahora los brillantes ojos verdes de Laura mostraban desprecio.&lt;br /&gt;–Yo no te debo una mierda, ¡gilipollas! Preferiría haber muerto ahí dentro, antes que pasar el resto de mi vida con un subnormal como tú.&lt;br /&gt;Ahora a quien empezaron a llenarse los ojos de lágrimas era a Daniel.&lt;br /&gt;–Tú serás mi esposa –dijo Daniel mientras tomaba su bolsa de viaje.&lt;br /&gt;–Ni muerta seré tu esposa ¿Me oyes? ¡Ni muerta!&lt;br /&gt;Sus palabras fueron interrumpidas por un golpe seco que atravesó su garganta. Para cuando Laura se quiso dar cuenta de que Daniel sostenía un cuchillo en su mano, la vida ya se le escapaba a borbotones por el corte limpio con el que Daniel le había seccionado la yugular.&lt;br /&gt;Laura se desplomó sobre un charco de su propia sangre. Daniel, arrodillado a su lado, acarició con delicadeza su rostro dejando unos surcos rojizos de sangre al paso de sus dedos. Se inclinó hacia ella y besó dulcemente sus labios.&lt;br /&gt;–Tú serás mi esposa, lo quieras o no.&lt;br /&gt;Poco después, Daniel se había puesto la ropa limpia que llevaba en su bolsa de viaje, y con ella de la mano, se alejó andando tranquilamente de los restos del autocar y de su vida pasada.&lt;br /&gt;Mientras el país entero se mantuvo en vilo por unos guardias civiles que entraron armados en el congreso de los diputados la tarde del 23 de Febrero de 1981, treinta familias lloraban a sus seres queridos por un terrible accidente de autocar que se saldó con  veintinueve  víctimas mortales. Una de esas familias, la de Daniel Rodríguez, además tuvo que sostener la incertidumbre del destino de su hijo, del que nunca más se supo nada. &lt;br /&gt;Para las unidades de rescate que trabajaron en el siniestro, la recuperación de los cuerpos sin vida de tantos niños fue una labor trabajosa y desagradable en extremo. Muchos de ellos se encontraban descuartizados. Y más de uno pensó que algún cadáver se habría enterrado con el brazo o la pierna de otro compañero; y sin ninguna duda, al menos uno sin cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-7074886404178428957?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/7074886404178428957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=7074886404178428957&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/7074886404178428957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/7074886404178428957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/10/dani-la-excursin-v.html' title='DANI: &quot;La excursión (V)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5992791721429354293</id><published>2008-10-24T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-10-24T00:00:00.173+02:00</updated><title type='text'>DANI: "La excursión (IV)"</title><content type='html'>Daniel tardó un par de minutos en incorporarse. Le dolía todo el cuerpo y tenía varios rasguños sangrantes, pero se podía mover perfectamente. Pensó que había sido un milagro que estuviera sano y salvo.&lt;br /&gt;Echó una ojeada a su alrededor. El panorama era dantesco. Daniel vio numerosos cadáveres y segmentos de cuerpos amputados de sus compañeros, pero también oía gemidos y lamentos, señal de que todavía quedaba alguien con vida.&lt;br /&gt;De pronto un grito descomunal llegó hasta sus oídos desde la parte trasera del autocar. Daniel se dirigió hacia allí apresuradamente. Reconoció el cuerpo de José, que se movía. Eran sacudidas como el perenne tembleque de un enfermo de parkinson, pero se extendía por todo el cuerpo. Se estaba acercando a él cuando oyó la voz de Paco.&lt;br /&gt;–¡Dani! ¡Dani, tío! ¡Ayúdame!&lt;br /&gt;Paco se encontraba ensangrentado por el rostro y los brazos, y sus piernas estaban aprisionadas entre los hierros en los que se habían convertido los asientos. &lt;br /&gt;–¿Me  estás pidiendo ayuda a mí?&lt;br /&gt;–Sí –Contestó Paco–. Creo... creo que tengo las piernas rotas y no...  no puedo salir.&lt;br /&gt;–¿Quién es el tartaja ahora? –preguntó Daniel con socarronería. &lt;br /&gt;–¿Qué? –replicó Paco consternado.&lt;br /&gt;–Te lo diré de otro modo, para que tu pequeña mente descerebrada pueda comprenderlo –le gustaba esto de poder decir todas las frases sin interrupciones–. ¿Por qué te ten-dría yo que ayudar?&lt;br /&gt;Paco le miró atónito y tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo fue de la peor manera que lo pudo hacer.&lt;br /&gt;–¡Vamos gilipollas! ¡Ayúdame a salir de aquí y déjate de estupideces! ¿O es que eres tan subnormal de tener en cuenta en estas circunstancias unas bromas de nada?&lt;br /&gt;El rostro de Daniel cambió radicalmente. Frunció el ceño y sus labios se comprimieron formando una fina línea. Su cuerpo acompañando al rostro, se tensó marcando cada uno de sus insignificantes músculos, y sus puños se cerraron hasta que sintió que las uñas se le clavaban en las palmas de sus manos. Entonces, buscó a su alrededor algún objeto que le sirviera. Lo encontró a tres metros de él. Tomó con ambas manos una piedra de tamaño considerable que se había colado en el autobús, y se dirigió hacia Paco, el cual le miró con extrañeza.&lt;br /&gt;–¿Pero qué coño quieres hacer con eso? –dijo.&lt;br /&gt;Cuando Daniel llegó a su altura alzó la piedra por encima de su cabeza y se la arrojó a Paco, al que de nada le sirvió cubrirse la cara con las manos. El impacto del pedrusco le reventó el cráneo esparciendo sus sesos por el techo del autobús.&lt;br /&gt;A continuación se dirigió hacia José, que continuaba moviendo sus brazos convulsivamente. Su respiración era entrecortada. Dani sospechaba que no viviría mucho tiempo, pero eso no le impidió sacudirle patadas en la testa hasta que dejó de moverse. Pensó que le había hecho un favor acelerando lo inevitable.&lt;br /&gt;Luego se dirigió hacia la parte delantera del autobús. Oía el gimoteo de alguna chica, y quiso encontrarla. Pero a quien encontró fue a Noelia, la cual yacía en el suelo con un pie quebrado grotescamente por encima del tobillo. Los huesos astillados sobresalían entre su carne abierta, mos-trando una fea herida que sangraba abundantemente.&lt;br /&gt;Dani se acercó a ella, y vio como su pecho subía y bajaba de forma apenas perceptible. Estaba sin sentido, pero seguía viva. &lt;br /&gt;Actuó con rapidez. Se arrancó un gran trozo de su camisa y tras colocarle el pie en línea con su pierna, más o menos como debería estar, le anudó fuertemente el trozo de tela en torno a la herida, de manera que tapara la hemorragia. A continuación arrastró su cuerpo fuera del autobús a través de uno de los ventanales laterales, y la tendió en el suelo. Regresó al autobús y buscó un par de cazadoras de las que ya no necesitarían sus compañeros. Durante la búsqueda encontró no sólo lo que buscaba, si no también su bolsa de viaje, de modo que la tomó y regresó con ella y las cazadoras junto a Noelia, tras lo cual la abrigó. Mientras lo hacía, se acordó de Laura. Debía estar ahí dentro, y a lo mejor, todavía con vida. Tenía que buscarla.&lt;br /&gt;Como si le hubiese leído el pensamiento, de pronto se escucho el grito desconsolado y lloroso de Laura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5992791721429354293?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5992791721429354293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5992791721429354293&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5992791721429354293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5992791721429354293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/10/dani-la-excursin-iv.html' title='DANI: &quot;La excursión (IV)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5007108613092894021</id><published>2008-10-17T00:00:00.002+02:00</published><updated>2008-10-17T00:00:01.110+02:00</updated><title type='text'>DANI: "La excursión (III)"</title><content type='html'>En ese instante el autocar llegó a la cima del puerto y el ruido del motor sonó mucho más desahogado al iniciar el descenso. A los cinco minutos de bajada los neumáticos comenzaron a chirriar curva tras curva, hasta que en una los viajeros fueron bruscamente desplazados hacia el lado izquierdo del autobús. Los gritos de los chicos fueron de júbilo, pero pronto cambiarían.&lt;br /&gt;Don Antonio puso los ojos en el conductor. Sudaba por la frente y maniobraba el volante frenéticamente mientras apretaba de vez en cuando con nerviosismos contenido, unas palanquitas situadas en el salpicadero. &lt;br /&gt;–¿No creé que debería ir más despacio? –recriminó Don Antonio al conductor.&lt;br /&gt;La respuesta de éste no llegó a los oídos de los alud-nos, pero si a los de los profesores, consiguiendo en el acto que sus rostros palidecieran.&lt;br /&gt;–¡Nos hemos quedado sin frenos!&lt;br /&gt;Un nuevo volantazo del conductor, un nuevo chirrido de neumáticos y un nuevo movimiento de los viajeros, en esta ocasión a la derecha. Esta vez hubo discrepancias en los gritos. Unos de jubilo y otros, sobre todo femeninos, de pánico.&lt;br /&gt;–¿No puede frenar de alguna manera? –preguntó alterado Don Antonio al conductor, el cual tardó un poco en contestar tras tomar con excesiva velocidad otra curva. En esta ocasión únicamente hubo gritos de pánico acompañan-do al chirriar de los neumáticos.&lt;br /&gt;–A unos tres kilómetros hay una rampa de emergencia. Allí frenaremos. –dijo el conductor retirándose con la manga el sudor de la frente, que le resbalaba hasta los ojos perturbando su visión.&lt;br /&gt;Doña Enedina tomó con ambas manos el crucifijo que le colgaba al pecho y empezó a rezar. Eso por lo menos le serviría para ponerse en paz con Dios antes de encontrarse con él.&lt;br /&gt;Uno de los alumnos se levantó de su asiento y se dirigió hacia la parte delantera del autocar.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa? –dijo el chico gritando aterrado.&lt;br /&gt;–Javier, vuelve a tu asiento –ordenó enérgicamente Don Antonio intentando no mostrar su propio pánico en la voz.&lt;br /&gt;–¿Pero qué pasa? –reiteró Javier deteniéndose en medio del pasillo.&lt;br /&gt;–He dicho que vuelvas a tu sitio.&lt;br /&gt;En ese instante el conductor giró el volante para tomar una curva hacia la derecha, pero no pudo impedir que el autobús ocupara el carril de sentido contrario, por donde transitaba un camión de gran tonelaje. El acto reflejo del conductor hizo que girara el volante completamente hacia la izquierda para esquivarlo, pero no fue suficiente. El camión chocó lateralmente con la parte trasera del autocar, llevándose por delante a Alberto y con ello su vida. Luego salió despedido hacia el lado interior de la curva y se estrelló contra la falda de la montaña. Su conductor falleció en el acto.&lt;br /&gt;Mientras tanto, el autocar giró sobre su eje con un estruendoso rechinar de ruedas, chocó contra el guarda raíles arrastrándolo a su paso, y voló sobre un abismo de más de diez metros. En la caída, todos los chicos fueron empotrados en sus asientos como si estuviesen en una montaña rusa mortal. Javier, sin asiento que lo retuviera, se proyectó hacia la luna trasera e impactó contra ella, justo al lado de Daniel. La luna se resquebrajó y quedó manchada por la sangre de Javier que se abrió la cabeza. Quedó tendido sobre los asientos mirando fijamente a Daniel con unos ojos vacíos de vida, mientras un surco de sangre resbalaba por su frente.&lt;br /&gt;El conductor quedó aplastado contra el volante y el salpicadero cuando se produjo el impacto de la parte delantera del autobús contra un peñasco de la montaña. Los profesores a su vez, lanzados contra la luna delantera convertida en un mosaico de vidrios cortantes, se estrellaron contra la dura roca. Las ventanas del vehículo saltaron en mil pedazos produciendo numerosos cortes a los alumnos que, lanzados contra los asientos delanteros por la fuerza del choque, intentaban sujetarse donde podían para no salir despedidos. &lt;br /&gt;Uno no lo consiguió.  Miguel abandonó su asiento y cruzó planeando de lado a lado del vehículo. Su cuello se partió al golpearse contra el borde de una ventana. En ese momento también Daniel dejó de tener a  su lado al compañero fallecido, que sobrevoló como un títere de trapo por encima de las cabezas de los muchachos hasta estrellarse contra el peñasco.&lt;br /&gt;El autobús giró hasta que el techo chocó contra la piedra. La chapa se arrugó como papel de plata y varios alumnos quedaron aplastados por los hierros. Entre ellos se encontraba Ana.&lt;br /&gt;Una mano sesgada golpeó en la cara a Laura y se introdujo en su escote. Laura gritó fuera de sí, y le desagradaba esa presencia en sus pechos. Pero en ningún momento intentó quitarse de encima la mano de David. Estaba demasiado ocupada procurando conservar todas las partes de su cuerpo íntegras.  El pobre David no se enteró de que el gran deseo de su vida, sobar las tetas de Laura, lo iba a cumplir después de muerto.&lt;br /&gt;La parte trasera del autocar se plegó como un acordeón y  a punto estuvo de llevarse a Daniel a su paso. Se soltó y voló un par de metros  hasta que consiguió agarrase a un asiento. Sus ojos se cruzaron por un momento con los de Cristina, la amiga con la que Noelia siempre compartía sus momentos de ocio. Tenía los ojos desmesuradamente abiertos, las dos coletas de su pelo rubio que antes colgaban en perfecta simetría a ambos lados de su cabeza ahora se encontraban enmarañadas y manchadas con restos de sangre. Gritaba sin control, con los brazos extendidos aferrada a un asiento. Aferrada a la vida mientras la fuerza cinética meneaba su cuerpo de un lado a otro, hasta que un tubo de metal se incrustó en su abdomen y la atravesó como a un pincho moruno. Sus manos se soltaron y la muchacha salió despedida y quedó incrustada entre el amasijo de hierros en que se estaba transformando el vehículo.&lt;br /&gt;Durante unos cuantos segundos que se hicieron interminables, el autocar comenzó a descender lateralmente por el barranco dando vueltas de campana, y dejando a su paso un reguero de cuerpos mutilados y miembros destrozados, que esparcía con cada nueva voltereta. Finalmente, se detuvo boca abajo en un pequeño claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5007108613092894021?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5007108613092894021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5007108613092894021&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5007108613092894021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5007108613092894021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/10/dani-la-excursin-iii.html' title='DANI: &quot;La excursión (III)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-3639626524821404334</id><published>2008-10-10T00:00:00.002+02:00</published><updated>2008-10-10T00:00:00.432+02:00</updated><title type='text'>DANI: "La excursión (II)"</title><content type='html'>Se acercaba por su espalda, por que la atención de Paco y sus compinches estaba ahora en Noelia. Intentaba contrariarla con el dichoso cántico, “¡Daniel ya tiene novia!”; pero ella permanecía imperturbable a todo ello. Daniel acortó distancia vertiginosamente. Ya estaba a menos de tres metros de Paco y extrajo de su bolsa el cuchillo. &lt;br /&gt;–¡Pero bueno! ¿Qué es éste alboroto? –gritó Don Antonio callando las voces y frenando en seco la carrera de Daniel, que le dio tiempo a enfundar de nuevo el cuchillo sin ser visto de milagro.&lt;br /&gt;Los profesores, que habían salido del bar al escuchar el escándalo, dieron una vuelta de reconocimiento entre el grupo, que permanecía en silencio.&lt;br /&gt;–¿Qué está pasando aquí? –interpeló Don Antonio plantándose frente a Paco.&lt;br /&gt;–¡Nada! –alegó éste–. Tan solo cantábamos.&lt;br /&gt;Don Antonio repartió una mirada inquisitiva a todo el grupo, pero ninguno abrió la boca siquiera para respirar. Finalmente fijó su vista en Daniel e interrogó:&lt;br /&gt;–¿Seguro?&lt;br /&gt;–Sí –afirmó él sin apartar su atención de Paco. &lt;br /&gt;–¡Venga! Recoger todo –decretó Doña Enedina–. La basura, a la papelera. Y andando todo el mundo al autobús.&lt;br /&gt;Los chicos fueron dispersándose paulatinamente. Cuando Paco iba a iniciar el mutis, Don Antonio le detuvo.&lt;br /&gt;–Me han llegado al oído ciertas quejas sobre ti –advirtió.&lt;br /&gt;–¿De qué? –cuestionó Paco mostrando un desprecio absoluto.&lt;br /&gt;–¡Quejas! –atajó Don Antonio¬–. Tú ya me entiendes y si no me quieres entender es tu problema. Pero que sea la última vez que recibo una queja tuya o me encargaré de ti personalmente. ¿Queda claro?&lt;br /&gt;Paco esquivaba su mirada con una mueca burlona dibujada en los labios hasta que Don Antonio colocó el dedo índice sobre su mejilla interrumpiendo el vaivén de su cabeza.&lt;br /&gt;–¿Queda claro? –remarcó la pregunta.&lt;br /&gt;–Sí –contestó él de mala gana.&lt;br /&gt;–Bien. Eso espero –dijo antes de retirarse hacia el autobús.&lt;br /&gt;Paco miró de soslayo hacia Noelia, que ya había recogido sus cosas y se encaminaba con el resto del grupo; y le dijo a Miguel por lo bajo:&lt;br /&gt;–Seguro que ha sido la mosquita muerta esa. ¡Pues se va a enterar!&lt;br /&gt;Seguidamente se dispuso a tomar sus cosas y fue cuando se percató de que Daniel seguía ahí sin apartar su vista de él.&lt;br /&gt;–¿Y tú que miras? ¡Pelele! –menospreció Paco.&lt;br /&gt;Daniel no se retiró ni un ápice. Paco intentó amedrentarlo alzando un puño en alto a modo de amenaza, pero fracasó. Daniel ni se inmutó. &lt;br /&gt;–Ahora éste se ha quedado tonto –comentó Paco a Miguel.&lt;br /&gt;–¡Normal! –contestó él–. ¡Con la hostia que se ha metido!&lt;br /&gt;Y entre inconmensurables carcajadas enfilaron hacia el autocar. Solamente cuando estuvieron a bastante distancia Daniel se puso en marcha siguiendo los pasos de sus compañeros. A los diez minutos emprendieron el viaje de regreso.&lt;br /&gt;Daniel se sentó sólo en los asientos del final del autobús. El grupo de Paco ocupó los asientos de la antepenúltima fila. Los profesores en la primera fila. Y el resto de la clase se sentó formando grupitos a su libre albedrío, ocupando el resto de asientos del autocar medio vacío.&lt;br /&gt;Cuarenta minutos después  el vehículo subía a duras penas el puerto. Noelia se sentó al lado de Dani.&lt;br /&gt;–¿Qué tal lo llevas?&lt;br /&gt;–Bien –contestó Daniel.&lt;br /&gt;–Yo sigo pensando que deberías hablar con los profesores.&lt;br /&gt;Daniel no contesto.&lt;br /&gt;–Pero tú mismo. Si prefieres que te sigan tratando como a una puta mierda…&lt;br /&gt;Dani continuó en silencio.&lt;br /&gt;–Bueno chico, ¡que agradable conversación! –dijo Noelia con sarcasmo.&lt;br /&gt;–No se me da muy bien hablar.&lt;br /&gt;–Pues ahora no se te ha dado mal.&lt;br /&gt;Era cierto. No se le había trabado la lengua en ningún momento. Claro que tampoco había hablado tanto.&lt;br /&gt;–Quizá el golpe en la cabeza me  ha provocado algún cortocircuito y me ha arreglado –bromeó Daniel, pero en ese momento se dio cuenta de que había dicho la frase entera, sin tropiezo ninguno. &lt;br /&gt;Ambos se miraron con sorpresa, y Noelia desplegó una sonrisa mezcla de admiración y de alegría que a Daniel se le antojó preciosa, y consiguió que él también sonriera.&lt;br /&gt;–¡Quizá tienes razón! –exclamó Noelia echando la cabeza hacia atrás mientras reía abiertamente.&lt;br /&gt;–Sí. Quizá. –aprobó Daniel riendo a su vez. Por supuesto ese momento mágico tenía que ser roto por el mismo de siempre. &lt;br /&gt;–¡Mirad! La mosquita muerta va al encuentro de su amor –dijo Paco en tono burlesco, y llevándose el dorso de la mano a los labios imitó unos obscenos besuqueos consiguiendo las carcajadas de su grupito particular.&lt;br /&gt;Noelia como respuesta mostró indiferencia. Abrió su mochila y extrajo una botella de coca-cola del interior la abrió y se la llevó a los labios. &lt;br /&gt;–¡Uagh! ¡Está caliente! –manifestó con una mueca–. Bueno. Te dejo. Piensa en lo que te he dicho, ¿vale? &lt;br /&gt;–Vale –aseguró Daniel.&lt;br /&gt;Ella se levantó y se encaminó hacia su asiento. Al llegar a la altura de Paco, que prolongaba su bufonada de la mano en los labios mientras continuasen las risotadas, volcó el contenido de la botella sobre la colosal cabeza del payaso; con lo que la burla cesó pero las carcajadas aumentaron.&lt;br /&gt;–¡Huy! Perdón –satirizó Noelia en tono inocente–. ¡Que torpe soy!&lt;br /&gt;Paco se abalanzó sobre ella, pero fue impedido por José.&lt;br /&gt;–¡Lo que eres es un zorra! –gritó Paco encolerizado.&lt;br /&gt;–Si –convino Noelia en el mismo tono cándido–, lo aprendí de tu madre. Por cierto, ¡Que gran maestra es!&lt;br /&gt;–¡Puta de mierda! –despotricó Paco mientras era retenido por José, que esta vez necesitó la ayuda de Alberto y David–.Veras cuando te pille ¡Hija de puta!&lt;br /&gt;Un inconcebible carcajeo que incluso solapó los insultos de Paco inundó el vehículo. Todos miraron al fondo del autocar desde donde Daniel se descoyuntaba a mandíbula batiente, como si nunca antes lo hubiese hecho y quisiera desquitarse en ese momento.  &lt;br /&gt;–¡Y tú de que te ríes! ¡Subnormal! –atacó Paco más iracundo aún.&lt;br /&gt;–De lo gracioso que estás –confesó Daniel sin dejar de desternillarse.&lt;br /&gt;Don Antonio se levantó de su asiento.&lt;br /&gt;–¿Que está pasando ahí? –requirió con voz firme. &lt;br /&gt;–¡Esta zorra! –reclamó Paco señalando con la cabeza a Noelia–. Que me ha bañado en coca-cola.&lt;br /&gt;–¡Ha sido un accidente! –se excusó Noelia.&lt;br /&gt;–¡Y una mierda accidente! –rebatió Paco–. Lo has hecho a propósito puta mentirosa.&lt;br /&gt;–¡Basta ya de insultos! –decretó Don Antonio–. Si fue casual, está disculpada; y si fue intencionado seguramente te lo tenías bien merecido.&lt;br /&gt;–¿Qué? –clamó Paco atónito.&lt;br /&gt;–¡Que te calles, y te sientes! –sentenció Don Antonio–. No quiero oírte decir ni una palabra hasta que lleguemos a Pincia.&lt;br /&gt;–¡Pero…!&lt;br /&gt;–¡Que te sientes!&lt;br /&gt;Paco obedeció. Y tras unos segundos de tensa espera para comprobar que Paco no protestaba, en los que tan solo se percibían las risas que Daniel trataba ya de aplacar, Don Antonio se dirigió a Noelia:&lt;br /&gt;–Vuelve a tu asiento.&lt;br /&gt;Ella obedeció de inmediato, y cuando ya todos los pasajeros estuvieron en calma (incluso Daniel que puso fin a su ataque de risa); Don Antonio tornó a su asiento, y únicamente cuando ya nadie le veía la cara, esbozó una sonrisa de oreja a oreja conteniendo la carcajada.&lt;br /&gt;¡Cómo se alegraba! “¡Que merecido se lo tenía ese pequeño cabrón!” –pensó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-3639626524821404334?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/3639626524821404334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=3639626524821404334&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3639626524821404334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/3639626524821404334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/10/dani-la-excursin-ii.html' title='DANI: &quot;La excursión (II)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-8031800172182651732</id><published>2008-10-03T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-10-03T00:00:01.005+02:00</updated><title type='text'>DANI: "La excursión (I)"</title><content type='html'>Algunos alumnos de la clase, no recibieron consentimiento de sus padres para realizar la excursión. Otros dos enfermaron y no pudieron ir. De modo que el viaje se inició con dos monitores (Don Antonio y Doña Enedina), y veintisiete alumnos. Entre ellos toda la pandilla de Paco al completo, Laura, Ana, Noelia y, por supuesto, Daniel.&lt;br /&gt;El hecho de que estuviesen en el autobús los profesores no impidió que se burlaran de Daniel que, con el ojo vendado por los puntos de su ceja, ofrecía un nuevo motivo de mofa.&lt;br /&gt;–Pirata –le decían algunos.&lt;br /&gt;–Sólo te falta el loro –decían otros.&lt;br /&gt;–Pues ya que eras poco feo…&lt;br /&gt;Exceptuando ese detalle el viaje de ida transcurrió con normalidad. El autocar, un viejo y destartalado vehículo que desprendía de sus entrañas un cúmulo de sonidos desagra-dables (como quejidos de una anciana artrítica), cumplió su objetivo, y en casi tres horas se encontraron frente al Congreso de los Diputados. &lt;br /&gt;Se adentraron en el edificio guiados por un hombre uniformado que les condujo por las diferentes dependen-cias, mostrándoles la decoración y comentando todo lo que allí hacían los políticos. El Hemiciclo se encontraba cerrado por que en ese día iba a tener lugar una sesión extraordinaria. El Presidente del Gobierno había dimitido días antes y se estaba votando el nombramiento de un nuevo presidente. De modo que con toda probabilidad la estancia más interesante para los muchachos quedó oculta.&lt;br /&gt;Tras la visita al Congreso, el grupo se encaminó hacia el Parque del Retiro donde almorzaron. Mientras los chicos apuraban los últimos restos de sus bocadillos, los profesores entraron en un bar a tomar café. Ese fue el momento que Paco y Miguel aprovecharon para divertirse con Daniel. Paco le tomó de un brazo, Miguel del otro y le levantaron.&lt;br /&gt;–Venga, vamos a jugar –dijo Paco echando a correr junto a Miguel  y arrastrando a Daniel con ellos.&lt;br /&gt;–¡No, No! –gritó Dani mirando hacia su bolsa de viaje, que había quedado tendida sobre el césped, como si quisiera cogerla.&lt;br /&gt;Noelia estaba sentada sobre la hierba junto a otro par de compañeras. En cuanto vio como Paco y Miguel arrastraban a Daniel se levantó y se dirigió a ellos.&lt;br /&gt;–¡Chicos, chicos! Basta ya. Dejadle en paz.&lt;br /&gt;Ignorando por completo a la muchacha, continuaron dando vueltas en círculo y arrastrando tras ellos a Daniel, que intentaba resistirse sin mucho éxito.&lt;br /&gt;–¡Dejadle en paz, joder! –insistió Noelia.&lt;br /&gt;Los chicos pasaron por su lado y Miguel la apartó de un brusco manotazo que casi la hizo caer. Noelia corrió tras ellos.&lt;br /&gt;–¿Pero queréis soltarle de una vez?&lt;br /&gt;En ese momento Paco pasó por un lado de una farola y Miguel por el lado contrario. Por el medio, Daniel no pudo impedir el impacto. Tras el golpe, los chicos le soltaron, y Daniel quedó tendido en el suelo con un enorme chichón en la frente.&lt;br /&gt;–¿Cómo podéis ser tan gilipollas? –se encaró Noelia con ellos–. ¿Por qué no le dejáis en paz de una puta vez? Que sois muy valientes con alguien que no se puede defender.&lt;br /&gt;–¡Mujer, si sólo estábamos jugando un poco! –dijo Paco con sarcasmo.&lt;br /&gt;–Pues iros a jugar con vuestra puta madre.&lt;br /&gt;–No te pases a ver si te doy dos hostias.&lt;br /&gt;–No, Paco. No te pases tú. ¡Que sea la última vez que te metes con Daniel!&lt;br /&gt;–¿Quién me lo va a impedir, tú? &lt;br /&gt;–Pues a lo mejor sí, mira tú. –contestó Noelia sin amedrentarse.&lt;br /&gt;–Pues a verlo –dijo Paco encarándose con ella.&lt;br /&gt;Miguel se interpuso.&lt;br /&gt;–Tranqui, tío. Pasa de ella.&lt;br /&gt;Noelia no apartó sus desafiantes ojos de los de Paco, y fue éste al final quien los desvío.&lt;br /&gt;–Sí, será mejor que pase de ti –dijo girándose.&lt;br /&gt;Cuando Paco se hubo alejado, Noelia se dirigió hacia Daniel, el cual ya estaba incorporándose.&lt;br /&gt;–¿Estas bien? –le preguntó Noelia.&lt;br /&gt;–Sí –contestó él sin apenas reparar en ella. &lt;br /&gt;Daniel se encaminó hacia su bolsa de viaje.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa, Noelia, acaso es tu novio? –preguntó Paco desde una distancia prudencial.&lt;br /&gt;–Tan solo es un ser humano, y no un animal como tú –contestó ella mientras regresaba con sus compañeras.&lt;br /&gt;Entonces Paco y compañía empezaron a entonar un soniquete acompañándolo de palmas que pronto secundarían algún que otro más de la clase.&lt;br /&gt;–¡Daniel ya tiene novia, Daniel ya tiene novia!&lt;br /&gt;A Daniel le parecía oír este griterío desde muy lejos. Él únicamente quería tener en sus manos el cuchillo que había traído de casa y hacerles pagar bien caro su acto a Paco y a Miguel. Agarró su bolsa de viaje, y mientras se encaminaba hacia Paco con los labios apretados y mirada furibunda en su único ojo sano, abrió la cremallera lateral de su bolsa y asió el mango del cuchillo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-8031800172182651732?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/8031800172182651732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=8031800172182651732&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8031800172182651732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/8031800172182651732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/10/dani-la-excursin-i.html' title='DANI: &quot;La excursión (I)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-1507569441661793775</id><published>2008-09-26T00:00:00.002+02:00</published><updated>2008-09-26T00:00:00.278+02:00</updated><title type='text'>DANI: "¿Cómo permites que te hagan ésto? (III)"</title><content type='html'>Daniel hizo su entrada en el vestuario de las chicas en el mismo instante en que Laura salía de la ducha. Había algunas chicas que ya estaban vestidas, otras que andaban en ropa interior y otras, como Laura, que estaban como su madre las trajo al mundo.  Pero todas al verle reaccionaron de la misma manera: gritando.&lt;br /&gt;Daniel había tenido el privilegio de ver las intimidades de Laura a corta distancia, y la imagen en otras circunstancias hubiera sido de lo más agradable. Pero ver a Laura como, en un primer gesto de sorpresa, se tapaba con las manos los pechos y el pubis, para después, con los ojos encendidos, descargar unos fuertes bofetones sobre la cara de Daniel hasta que de un empujón le echó del vestuario fue un precio demasiado caro a pagar por lo que había visto.&lt;br /&gt;Al salir de la dependencia se precipitó contra el suelo. Sin poder sujetarse en ningún sitio el golpe de su cabeza fue inevitable.&lt;br /&gt;Daniel sintió un fuerte dolor en la ceja, y al instante, la calidez de la sangre que manó por la herida hasta que se le metió en el ojo produciéndole un fuerte escozor. A continuación unas manos le tocaron y él se retorció en el suelo gritando de miedo. No quería que le siguieran pegando.&lt;br /&gt;–¡Tranquilo, tranquilo!&lt;br /&gt;Daniel, con su ojo sano miró a la chica que lo apaciguaba. Se trataba de Noelia, una compañera de su clase que comenzó el curso escolar como nueva alumna del colegio y a la que él, y es más que posible nadie de la clase, había reparado nunca en ella dada su naturaleza algo tímida y reservada. Ahora sin embargo, su exiguo cuerpecillo, con sus espigadas piernas y del que brotaban unos imperceptibles bultos que algunos denominarían pechos, se encontraba junto a él, mirándolo con sus profundos ojos marrones llenos de compasión. Su pelo color caoba colgaba perfectamente alisado a ambos lados de su fino y delicado rostro; y en sus labios se intuía una expresión de absoluta desaprobación.&lt;br /&gt;–¡Déjame que te ayude!&lt;br /&gt;Noelia abrió su bolso, hurgó en su interior hasta que extrajo un pañuelo de hilo blanco, y limpió con delicadeza la sangre que ya le ensuciaba toda la cara. &lt;br /&gt;–Esto tiene mala pinta –dijo mientras limpiaba la herida con extremo cuidado.&lt;br /&gt;Luego sus menudas manos desenredaron el nudo que aprisionaba sus pies, y a continuación el que inmovilizaba sus brazos. &lt;br /&gt;–¡Aviso! Te va a doler –advirtió Noelia cuando sus manos tomaron un extremo de la cinta adhesiva. Luego dio un tirón seco y la arrancó.&lt;br /&gt;Daniel lanzó un pequeño alarido de dolor, pero mucho menor del que hubiese despedido de no haberse hecho el valiente. Escupió el pañuelo que tenia en la boca y miró a Noelia.&lt;br /&gt;–¡Gracias! –dijo.&lt;br /&gt; Ella no contestó. Tomó su pañuelo, que ya estaba empapado de sangre, y siguió presionando la brecha de su ceja.&lt;br /&gt;–Sujeta esto aquí –solicitó ella tomando de la mano a Daniel y llevándola hasta el pañuelo. El tacto de su mano hizo sentir escalofríos a Daniel. Era un tacto suave y agradable. Exceptuando a su madre, ninguna mujer le había tocado nunca con tanta sutileza.&lt;br /&gt;En ese instante comenzaron a salir las chicas del vestuario encabezadas por Laura, que emitió una mirada de reproche a Noelia y de aborrecimiento a Daniel.&lt;br /&gt;–¿Por qué pierdes el tiempo con ese mierda? –dijo en tono despectivo.&lt;br /&gt;Noelia se levantó y se dirigió hacia Laura.&lt;br /&gt;–¡Te has pasado! –amonestó.&lt;br /&gt;–¿Que yo me he pasado? –objetó Laura sorprendida ante el enfrentamiento–. El que se ha pasado es él entrando al vestuario.&lt;br /&gt;–No ha sido él. ¿No has visto que estaba atado? ¡Le forzaron a entrar!&lt;br /&gt;–Sí. Seguro que le pusieron una pistola en la cabeza –censuró con total ironía-. Seguro que no quería él verme en pelotas cuando lleva molestándome todo el año.&lt;br /&gt;–¡Pues claro que le obligaron! ¿No te das cuenta cómo se pasan con él Paco y los otros?&lt;br /&gt;–La que no te das cuenta eres tú de que eres la única que opina así. ¡Claro como a ti no te ha visto las tetas! Si te hubiese visto a ti desnuda seguro que no opinabas lo mismo.&lt;br /&gt;Y diciendo esto se dio media vuelta y se encaminó al aula seguida del resto de las chicas. Noelia todavía no había terminado la conversación.&lt;br /&gt;–¡Lo que no hubiera hecho es agredir a una persona indefensa!&lt;br /&gt;Laura ni se molestó en contestar. Continuó su camino como si con ella no fuera la cosa.&lt;br /&gt;Noelia regresó con Daniel, que seguía en el suelo con el pañuelo en la mano presionándose la herida. El pañuelo estaba ya completamente empapado y las gotas de sangre se desprendían de él formando unas elípticas salpicaduras rojas al estrellarse contra las losetas.&lt;br /&gt;Noelia tomó el pañuelo que sirvió de bozal en la boca de Daniel y lo cambió desechando el manchado.&lt;br /&gt;–¿Cómo permites que te hagan esto? –preguntó Noelia.&lt;br /&gt;–Son… son más fuertes q… que yo.&lt;br /&gt;–¿Y qué? Si tú solo no puedes defenderte, tendrás que decírselo a alguien.&lt;br /&gt;–No.&lt;br /&gt;–¿Por qué?&lt;br /&gt;–Me... me pegarían... más.&lt;br /&gt;–¿Y vas a seguir así? ¿Vas a seguir toda la vida dejándote pegar por todos?&lt;br /&gt;Daniel tardó en contestar. Pero cuando lo hizo, su respuesta fue contundente.&lt;br /&gt;–No.&lt;br /&gt;–Eso espero –convino Noelia–. Anda, vamos al botiquín a que te curen eso.&lt;br /&gt;Le ayudó a levantarse y le acompañó hasta la sala de profesores, donde estaba el botiquín. Allí Don Félix, el profesor de Ciencias Naturales que libraba esa hora, no tardó en levantarse al verles aparecer.&lt;br /&gt;–¡Dios santo! ¿Pero cómo te has hecho esto? –dijo alarmado.&lt;br /&gt;–Me… me caí –contestó Daniel.&lt;br /&gt;Noelia cruzó con él una mirada de censura.&lt;br /&gt;–¡Pues te has hecho una buena avería! –dijo Don Félix tras examinar la herida–. Te van a tener que poner puntos.&lt;br /&gt;Se dirigió a toda prisa al perchero y tomó su cazadora asegurándose de que en su bolsillo se hallaban las llaves de su coche. En ese momento Noelia se acercó a Daniel y le dijo en voz baja pero en un tono que dejaba entrever claramente su contrariedad:&lt;br /&gt;–Dani, eres gilipollas.&lt;br /&gt;Y salió de la sala de los profesores súbitamente.&lt;br /&gt;Don Félix le trasladó al hospital, y allí en efecto, le tuvieron que cerrar la herida con cuatro puntos de sutura. Después de eso, le llevó a casa.&lt;br /&gt;Su padre no se creyó la versión de su caída, pero nada pudo hacer. Daniel insistía una y otra vez en que se había tropezado él sólo golpeándose en la cabeza contra el suelo. Y tampoco pudo su padre convencerle de que no fuera a la excursión.&lt;br /&gt;Al día siguiente, Daniel recogió la bolsa de viaje que le regaló su tío Marcos, y la llenó con una camisa y un pantalón limpios (por si acaso manchaba la ropa que llevaba), un par de bocadillos que le había preparado su madre y una botella de agua. Tomó el dinero que le había dado su padre para el viaje y ya de paso, se agenció también un enorme cuchillo de la cocina y lo guardó en uno de los bolsillos laterales de su bolsa de viaje.&lt;br /&gt;Si alguien volvía a meterse con él, recibiría un buen escarmiento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-1507569441661793775?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/1507569441661793775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=1507569441661793775&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1507569441661793775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/1507569441661793775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/09/dani-cmo-permites-que-te-hagan-sto-iii.html' title='DANI: &quot;¿Cómo permites que te hagan ésto? (III)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4171627643937564235</id><published>2008-09-19T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-09-19T00:00:00.548+02:00</updated><title type='text'>DANI: "¿Cómo permites que te hagan ésto? (II)"</title><content type='html'>Pasó las fiestas en el pueblo, con toda su familia. Su tío Marcos vivía en Madrid, y ese año contraería matrimonio con su novia Azucena, con la que llevaba saliendo casi un lustro. Como todos los años le trajo un regalo estupendo. Se trataba de una espectacular bolsa de viaje  color azul, y con un montón de compartimientos. Pero lo mejor estaba en su interior. ¡Un balón de reglamento!&lt;br /&gt;–¡Está firmado por todos los jugadores del Real Madrid! –le dijo su tío.&lt;br /&gt;–¿Sí? –preguntó Daniel sin apartar sus ilusionados ojos del balón mientras lo hacía girar observando cada una de las firmas.&lt;br /&gt;–¡Sí! Estuve una temporada trabajando en el Bernabeu y un día en que estaban entrenando, me fui a la tienda, compré un balón y ahí lo tienes.&lt;br /&gt;–¿Con la firma de todos?&lt;br /&gt;–De todos y cada uno. Tenía que hacerte un buen regalo. Al fin y al cabo, el año que viene con eso de la boda, quién sabe si podré comprarte algo.&lt;br /&gt;–¡Gracias tío Marcos! –y le dio un fuerte abrazo, como si supiera de antemano que iba a ser el último que le daría.&lt;br /&gt;Tras las vacaciones Daniel regresó al colegio. Ese primer día de clase Laura vino deslumbrante. Vestía un top negro sin mangas con la inscripción “sexy girl” en unas brillantes letras rojas sobre sus voluminosos pechos, y una minifalda negra que le cubría hasta la mitad de los muslos, exhibiendo alegremente sus bien torneadas piernas cubiertas por unas medias negras casi transparentes. Y además, iba maquillada, algo novedoso en ella. El rimel en las pestañas, un suave tono rosado en sus labios, la sombra de ojos y un pequeño toque de colorete el los pómulos habían transformado a la hermosa joven en una atractiva y seductora mujer.&lt;br /&gt;Nada más entrar en el aula, atrajo los ojos de todos los chicos, y el riguroso silencio que acompañó su entrada fue más significativo que cualquiera de los comentarios que surgieron después de las bocas de todos ellos.&lt;br /&gt;–¿Dónde vas tan guapa? –gritó Paco como avanzadilla de los vítores, silbidos y aplausos que le siguieron.&lt;br /&gt;Si durante las vacaciones se había atenuado en algo el ciego amor que Daniel sentía por Laura, verla de esa manera consiguió que los emociones brotaran aún con más fuerza.&lt;br /&gt;Doña Enedina impartió la primera hora de las clases ese día, y antes de comenzar con su asignatura les informó que al mes siguiente se irían de excursión a Madrid, para visitar el congreso de los diputados. &lt;br /&gt;Sus compañeros tardaron en fijar el punto de mira en Daniel, lo justo para ponerse al tanto de las anécdotas ocurridas durante las vacaciones que se contaban unos a otros. Después todos volvieron a la rutina, y la rutina de Dani eran los insultos, las collejas y las bolas de papel…&lt;br /&gt;En una ocasión a Daniel se le ocurrió devolver una bola de papel que le había lanzado previamente Alberto. Le dio en la nariz, consiguiendo arrancar una risotada de toda la clase al completo. Para Alberto probablemente resultó más dolorosa la risa generalizada que el pelotazo, pero su respuesta fue contundente. Aferró la silla de su compañero, que en ese momento estaba desocupada, y se la arrojó a los pies de Dani.&lt;br /&gt;El golpe en la espinilla fue descomunal, pero lo fue más el encontronazo de su rodilla contra el suelo al caer. Eso le contuvo por completo las pocas ganas de revelarse que tenía.&lt;br /&gt; Y así fueron pasando los días. Algunos mejores, otros peores, pero en todos ellos Daniel tuvo que sufrir alguna degradación. Hasta que llegó el día previo a la excursión, en el que, tras la clase de gimnasia, sufrió la mayor de todas. La que marcó un antes y un después en la historia que nos ocupa. El punto de inflexión; el desencadenante de lo que tiempo más tarde ocurrió.&lt;br /&gt;A Paco y sus amigos les pareció gracioso que pudieran atar de pies y manos a Daniel, y así actuaron. Se hicieron con  un par de cuerdas y, mientras todos los demás le sujetaban, Paco y José le ataron las manos a la espalda y los pies entre si, dejándole completamente inmovilizado y a su merced.&lt;br /&gt;Daniel comenzó a gritar.&lt;br /&gt;–No, No, por favor, soltadme.&lt;br /&gt;–¿Por qué? Si así estás muy guapo –contestó David.&lt;br /&gt;–Socorro, Socorro.&lt;br /&gt;Alberto embutió un pañuelo en la boca de Daniel y luego David selló sus labios con cinta adhesiva. Ahora sus gritos quedaban ahogados en unos berridos ininteligibles y poco ruidosos provenientes de lo más profundo de su garganta, y sus ojos, abiertos desmesuradamente, permitían ver su miedo por debajo de las lágrimas que manaban de ellos de forma descontrolada. Toda esa escena no hacía más que incrementar la risa de sus agresores.&lt;br /&gt;–¡Se me ha ocurrido una idea genial! –anunció de pronto Paco con el rostro iluminado por una maliciosa sonrisa. A continuación tomó una de sus toallas y la anudó en torno a la cabeza de Daniel transformándola en una venda que cubría sus ojos.&lt;br /&gt;–¿Qué vas a hacer? –quiso saber Alberto.&lt;br /&gt;–Ahora veréis.&lt;br /&gt;–¿Ves algo? –preguntó Paco a Daniel, el cual hizo caso omiso al interrogatorio y prosiguió con sus alaridos ahogados.&lt;br /&gt;–¡Contesta y te soltamos ahora mismo! ¿Ves algo?&lt;br /&gt; Daniel negó con un desorbitado movimiento de cabeza, como si hubiese creído a pies juntillas la palabra de Paco.&lt;br /&gt;–David, vigila el pasillo a ver si no hay moros en la costa.&lt;br /&gt;El aludido salió del vestuario al pasillo y al cabo de un par de segundo regresó.&lt;br /&gt;–¡Vía libre!&lt;br /&gt;Entonces Paco aferró el cinturón de Daniel y haló de él saliendo del vestuario. En la primera envestida Daniel perdió el equilibrio y, de no ser sujeto por José y Alberto sus huesos habrían sabido lo duro que está el suelo. Luego entre todos condujeron el bulto en el que se había convertido entre los pasillos del colegio. David iba por delante vigilando. Se pararon frente a una puerta. Todo el grupo reía sin control por que ya se imaginaban cual era la intención de Paco y les pareció divertidísimo. Paco se llevó un dedo a los labios pidiendo discreción.&lt;br /&gt;–¡Schhhh! &lt;br /&gt;Los demás a duras penas pudieron contener las risas, pero el silencio se logró. Después le retiraron la venda de los ojos y le empujaron contra la puerta hasta que la cruzó para, a continuación, salir apresuradamente a ocultarse.&lt;br /&gt;Daniel hizo su entrada en el vestuario de las chicas en el mismo instante en que Laura salía de la ducha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4171627643937564235?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4171627643937564235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4171627643937564235&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4171627643937564235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4171627643937564235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/09/dani-cmo-permites-que-te-hagan-sto-ii.html' title='DANI: &quot;¿Cómo permites que te hagan ésto? (II)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-544920064776784244</id><published>2008-09-12T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-09-12T00:00:00.998+02:00</updated><title type='text'>DANI: "¿Cómo permites que te hagan ésto? (I)"</title><content type='html'>Otra de las costumbres que se dieron día sí, día también, fue el repartir entre el grupo de Paco el almuerzo de Daniel. Por supuesto sin su consentimiento. José, que era el único que nunca intervenía en las bromas con las que humillaban a Daniel (aunque se reía con ellas más que ninguno), eligió un mal día para olvidarse el almuerzo en casa.&lt;br /&gt;–¿Qué has traído hoy? –preguntó a Daniel hurgando en su cartera.&lt;br /&gt;–¡Déjalo! –impuso Daniel con determinación.&lt;br /&gt;José le sacó el bocadillo y lo desenvolvió.&lt;br /&gt;–¡Jamón! Con lo que a mi me gusta.&lt;br /&gt;Daniel se lo arrebató de las manos.&lt;br /&gt;–¡Que no! Ho… Hoy no me lo… no me lo quitas.&lt;br /&gt;–¡O sea! Que todos los días te lo dejas quitar por todo el mundo y para un día que te lo quito yo, ¿te me pones chulo? &lt;br /&gt;–Hoy no me lo quitas –dictaminó Daniel ocultando el bocadillo en su espalda.&lt;br /&gt;José sin mediar palabra le asentó un puñetazo en pleno rostro que le hizo caer. El bocadillo rodó por el suelo. José lo recogió y se lo tiró a Daniel a la cara.&lt;br /&gt;–¡Para ti todo!&lt;br /&gt;En ese momento llegó Doña Enedina, la profesora y tutora de la clase. Una señora que por su edad, podría perfectamente ser quinta del propio Matusalén.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa aquí? –dijo con voz autoritaria.&lt;br /&gt;Daniel se incorporó.&lt;br /&gt;–¡Éste! –acusó señalando a José con el dedo–. Que me quería quitar el bocadillo y como no se lo daba me ha pegado.&lt;br /&gt;La profesora se acercó a Daniel y, posando su huesuda mano sobre su barbilla, observó con detenimiento su ojo amoratado. A pesar de sus gafas de cristales gruesos como el fondo de un vaso de whisky, no debía verlo bien, por que se acercó tanto que Daniel pudo haber contado cada una de las numerosas arrugas de su cara si se lo hubiese propuesto. &lt;br /&gt;–Ve a la enfermería y que te lo miren.&lt;br /&gt;Daniel salió de clase sin mirar atrás. Si lo hubiese hecho habría visto como José le lanzaba una mirada asesina.&lt;br /&gt;–Tú, ven conmigo –ordenó la profesora. &lt;br /&gt;Ambos salieron de la clase, y al cabo de unos minutos regresó ella sola.&lt;br /&gt;Al acabar la jornada escolar ese día, José esperaba en la calle. En cuanto Daniel pisó la calle recibió un fuerte puñetazo en la cara que le hizo caer sobre los adoquines. No contento con eso, y mientras se encontraba abatido e indefenso, José comenzó a darle patadas.&lt;br /&gt;Una le dio en pleno vientre. Para la segunda se pudo proteger el vientre con el brazo, pero el brazo también era susceptible al dolor. La tercera le hizo ver las estrellas al impactar directamente en sus partes.&lt;br /&gt;Por suerte, no recibió ninguna más. Paco, Miguel y David trabaron a José y le apartaron.&lt;br /&gt;–¡Imbécil! Por tu culpa me han expulsado tres días. –vociferaba José mientras era sujetado por los chicos.&lt;br /&gt;–¡Tranqui, tío! –le decía Paco.&lt;br /&gt;–¡Te has pasado, macho! –secundó David.&lt;br /&gt;–¡Qué me voy a pasar! –dijo José–. ¡Más le tenía que haber dado al subnormal éste!&lt;br /&gt;–¡Cálmate, hombre! –apaciguó Paco probablemente por primera y única vez en su vida–. Si no merece la pena. ¿No ves que es un pobrecillo?&lt;br /&gt;–¡Soltadme ya, coño! –reclamó José.&lt;br /&gt;–Cuando te tranquilices un poco te soltaremos. Antes no, porque tú eres capaz de matarlo.&lt;br /&gt;–¡Exagerado! –refutó José.&lt;br /&gt;Cuando aparentó estar más sosegado le soltaron.&lt;br /&gt;–¡Ahora vas y te chivas otra vez, gilipollas! –espetó José a Daniel antes de dar media vuelta y alejarse del lugar.&lt;br /&gt;Daniel se retorcía en el suelo de dolor.&lt;br /&gt;–¡Pero cómo se te ocurrió chivarte, hombre! –le decía Alberto ayudándole a levantarse.&lt;br /&gt;Alberto y Miguel le acompañaron a casa, y la verdad es que si no llega a ser por ellos hubiese tardado mucho más en llegar. Eso suponiendo que llegara. Cosme Rodríguez, el padre de Daniel, al verle montó en cólera. Era un hombre afable y jovial, y verle de mal humor no era en absoluto normal, pero ese día tenía más que motivos suficientes para encresparse.&lt;br /&gt; Le llevaron al hospital y allí Daniel dijo no saber quién era el que le había pegado. Su padre no le creyó. Pero a pesar de todo no confesó quién fue. Dijo que era la primera vez que veía a aquel chico.&lt;br /&gt;Al día siguiente no pudo ir a clase como consecuencia de las lesiones sufridas. No fue nada grave, tan solo magulladuras, pero los dolores no le dejaban permanecer en pié. El que sí visitó el colegio fue su padre. Se dirigió al despacho del director y entró sin tan si quiera llamar. Se encaró con Don José Luis y sin parar de gritar le dijo que no se podía consentir que a su hijo le dieran una paliza al salir de clase sin que hubiesen hecho absolutamente nada por evitarlo.&lt;br /&gt;–¿Y qué quiere que nosotros hagamos? –expuso en tono conciliador Don José Luis–. Nosotros podemos controlar lo que ocurre dentro del colegio. ¡Y ya es bastante trabajo! Lo que ocurre fuera ni es nuestra obligación, ni podemos controlarlo.&lt;br /&gt;–Creo que no se da cuenta de la situación –señaló Cosme matizando cada palabra–. A mi hijo aquí le ocurre algo. Le ha cambiado el carácter. Ahora cuando llega a casa únicamente se encierra en su cuarto y no sale para nada. Cada día llega con una magulladura nueva, cuando no con una herida sangrante. Se pasa las noches en vela llorando en su cama, ¡que le escucho yo! Y cuando consigue conciliar el sueño se despierta gritando por las pesadillas. ¿Sabe usted lo que es eso para un padre? Es más, ¿Tiene una mínima idea de lo que está pasando entre sus aulas? Porque a mí me da la sensación de que no tiene usted ni puta idea.&lt;br /&gt;–No me consta que aquí pase nada, y nosotros hacemos todo lo que podemos. Y ahora si me disculpa…&lt;br /&gt;Esa fue la respuesta de Don José Luis. Con lo que Cosme Rodríguez salió del despacho con mayor irritación de la que tenía cuando entró.&lt;br /&gt;Al regresar Daniel a la escuela, la cosa continuó más o menos igual. Y así se prolongó hasta que llegaron las vacaciones de navidad, y por fin Daniel pudo estar unos días tranquilo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-544920064776784244?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/544920064776784244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=544920064776784244&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/544920064776784244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/544920064776784244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/09/dani-cmo-permites-que-te-hagan-sto-i.html' title='DANI: &quot;¿Cómo permites que te hagan ésto? (I)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-9157120346336872872</id><published>2008-09-05T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-09-05T00:00:00.732+02:00</updated><title type='text'>DANI: "Comienza el curso (IV)"</title><content type='html'>A las dos semanas de este incidente, un profesor sacó a Laura al encerado para realizar en la pizarra un esquema.  Mientras Laura hacia rayas y escribía lo que el profesor le dictaba, todos los demás de la clase copiaban el esquema en sus cuadernos. Todos menos Daniel.&lt;br /&gt;El observaba detenidamente a Laura. Sus movimientos, sus curvas. Le parecía un ángel tremendamente seductor. Iba vestida con un ajustado pantalón elástico negro, que dejaba entrever el contorno del encantador secreto que guardaba en su entrepierna. Y lo acompañaba con una blusa roja muy ceñida, que acrecentaba aun más sus, ya de por si, colosales pechos. Cuando se daba la vuelta para escribir, el contorno de sus glúteos resultaba tentador. Como si estuviera pidiendo que los tocaran. Y Daniel lo hacía en su mente. Se imaginaba pasando su mano por esas lindas nalgas y, quizá si se dejara, hincarle los dientes en ellas, mientras exploraba con sus manos las cimas de la cordillera que formaban sus senos…&lt;br /&gt;–¡Daniel!&lt;br /&gt;Daniel regresó a la realidad cuando oyó la voz del profesor.&lt;br /&gt;–¿Sí?&lt;br /&gt;–Como veo que usted no escribe en su cuaderno –dijo Don Antonio con autoridad–, va a salir al encerado a escribirlo aquí.&lt;br /&gt;Daniel se incorporó y se dirigió lentamente hacia el encerado. Al pasar al lado de Laura se percató de que ésta se había ruborizado. Sus ojos brillaban y una mueca de rabia se dibujó en su rostro. A Daniel le pareció que si no hubiese estado Don Antonio se le habría lanzado al cuello, pero no precisamente para abrazarlo. &lt;br /&gt;–Laura vuelva a su sitio –ordenó Don Antonio.&lt;br /&gt;Ella regresó a su asiento sin quitar de Daniel esa rabiosa mirada que él no alcanzaba a comprender a qué era debido. Lo descubrió en cuanto se dio la vuelta.&lt;br /&gt;–¡Mirad, pero si está empalmado! –voceó David. La clase rió estruendosamente.&lt;br /&gt;Daniel bajó la mirada. Un bulto se alzaba en su cremallera. Se llevó las manos a la bragueta para taparlo y notó como un inmenso sofocón le subía por las mejillas.&lt;br /&gt;Todos reían. Todos menos el profesor (que intentaba sin mucho éxito sosegar al alumnado), y Laura que le seguía mirando con ira contenida.&lt;br /&gt;–¡Le ha puesto cachondo la Laura! –se dejó oír la voz de Paco entre el griterío.&lt;br /&gt;–¡Silencio! –gritó el profesor golpeando su mesa con el puño.&lt;br /&gt;Daniel no aguantó más. Salio del aula y se alejó de ella corriendo hasta llegar al servicio, donde se encerró en un retrete y aplacó su vergüenza con llanto.&lt;br /&gt;Su humillación ese día todavía no había concluido.&lt;br /&gt;Una vez que se calmó, regresó al aula. Asegurándose, eso sí, de que Don Antonio ya había terminado su hora de clase. En cuanto entró en el aula, tuvo que aguantar las risas y las bromas de sus compañeros. Eso se lo esperaba. Lo que no esperaba fue lo que ocurrió a continuación.&lt;br /&gt;Laura se levantó de su silla, y precipitadamente recorrió la distancia que lo separaba de Daniel para abofetearlo con todas sus fuerzas.&lt;br /&gt;–¡Eres un cerdo! –le dijo antes de regresar a su asiento.&lt;br /&gt;Daniel, bajo las risotadas de sus compañeros, se dirigió a su sitio con la mejilla caliente, dolorida y marcada con los dedos de su amada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-9157120346336872872?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/9157120346336872872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=9157120346336872872&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/9157120346336872872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/9157120346336872872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/09/dani-comienza-el-curso-iv.html' title='DANI: &quot;Comienza el curso (IV)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-5924567413491648422</id><published>2008-08-29T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-08-29T00:00:01.505+02:00</updated><title type='text'>DANI: "Comienza el curso (III)"</title><content type='html'>Era el primer beso que Daniel recibía en toda su vida y había sido precioso para él. Una sensación increíble, aunque luego se truncara cuando escuchó esas últimas palabras de Laura. Ese “¡Que asco!”  le había dolido más que cualquier insulto que pudiese haber recibido en toda su vida. Pero la semilla ya estaba plantada. Ese beso fue el principio de un amor que comenzó a germinar en el corazón de Daniel, y la belleza de Laura (que a su parecer, cada día era mayor) fue lo que hizo crecer ese amor, a pesar de que ella no le diera jamás ninguna muestra de simpatía. Es más, a partir de ese día, Laura demostró una especial animadversión hacia él.&lt;br /&gt;Por eso el día que le preguntó Paco:&lt;br /&gt;–Dani, ¿Quién te gusta de la clase?&lt;br /&gt;Daniel inmediatamente se sonrojó.&lt;br /&gt;–¿Así que te gusta alguna?&lt;br /&gt;–Pues sí –contestó Daniel.&lt;br /&gt;–Dime, ¿Quién?&lt;br /&gt;Daniel no contestó.&lt;br /&gt;–¿Es Ana?&lt;br /&gt;–¡No jodas! &lt;br /&gt;–¡Ah! He acertado. Se nota que te he pillado.&lt;br /&gt;–¡Que no, tío!&lt;br /&gt;–Ana –gritó Paco–. Mira lo que dice Dani, que le gustas.&lt;br /&gt;–Pues que le den mucho por el culo –contestó Ana con su peculiar voz –. Que a mi él no.&lt;br /&gt;–¡Qué... qué me vas a gus... a gustar! –contestó Da-niel–. Pero si eres mmmás fea que... que un culo. &lt;br /&gt;–Ni que tú fueras muy guapo. ¡Subnormal!&lt;br /&gt;–¡Di que sí! –continuó Paco–. Que me lo acaba de con-fesar. Que está loco por ti.&lt;br /&gt;¬Pues a ver si le voy a meter una hostia que le quito la locura –contestó Ana.&lt;br /&gt;Las risas de los compañeros empezaron a ser sonoras.&lt;br /&gt;–Me ha dicho que le encantaría darse un revolcón contigo porque seguro que eres una fiera en la cama.&lt;br /&gt;Eso ya acabó con la paciencia de Ana. Se levantó del asiento y fue encolerizada hacia Daniel.&lt;br /&gt;–¡Qué andas diciendo tú, gilipollas! –le increpó mientras descargaba tres golpes con la mano abierta sobre su cabeza.&lt;br /&gt;–¡Que yo no he di..cho nada! –se defendía Daniel intentando cubrirse sin mucho acierto.&lt;br /&gt;–Pues que no te oiga yo hablar de mí nunca más –dijo Ana mientras regresaba a su asiento.&lt;br /&gt;–¡Que yo de… ti no he dicho… nada! Que no… me gustas. Que a m...i la que m...e gusta es... Laura.&lt;br /&gt;En ese momento la aludida lanzó una mirada furibunda contra Daniel. No necesitó decir nada. Daniel comprendió que la había sentado mal su comentario.&lt;br /&gt;Las risas de los compañeros no pararon hasta que entró el profesor en clase. &lt;br /&gt;–Así que Laura, ¿eh? –le dijo Paco a Daniel–. ¡Joder con el Dani! Y parecía tonto.&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo, apenas unos días, cuando Paco le dijo a Daniel:&lt;br /&gt;–¿Sabes? He estado hablando con Laura. ¡Le gustas!&lt;br /&gt;Daniel le miró extrañado. &lt;br /&gt;–¡En serio! –continuó Paco–. Lo que pasa es que no le gusta que lo sepa la gente. Y además, me ha confesado que no cree que ella te guste de verdad. ¿Te gusta Laura de verdad?&lt;br /&gt;–¡Que si mmme gusta! ¡Ya te… digo!&lt;br /&gt;–Pues entonces demuéstraselo. Díselo a la cara. Me ha dicho que si se lo demuestras de verdad, saldría contigo.&lt;br /&gt;–¿Y cómo se lo demuestro?&lt;br /&gt;–Pídela salir.&lt;br /&gt;Daniel se lo pensó unos segundos.&lt;br /&gt;–No. No meee... atre...vo –dijo después.&lt;br /&gt;–¡Atrévete, no seas tonto!&lt;br /&gt;–Me... me dirá que... no.&lt;br /&gt;–Me ha dicho que si se lo pides de rodillas, aceptará. Porque demostrarás que vas en serio. Y es lo que ella está buscando, un chico que vaya en serio con ella.&lt;br /&gt;–¿De verdad? –preguntó Daniel con desconfianza.&lt;br /&gt;–¡Claro! –contestó Paco convincente-. ¿Por qué te iba a engañar?&lt;br /&gt;–Pa… para reír… te de mi.&lt;br /&gt;–Oye, una cosa. –dijo Paco con gravedad–. Yo con los asuntos del corazón no bromeo. Es un tema muy serio. ¡Me ofendes al pensar eso de mí!&lt;br /&gt;Le convenció. Y Daniel salió al pasillo donde Laura fumaba a escondidas un cigarrillo junto a Ana y otra amiga de otro curso.&lt;br /&gt;Caminó hacia ella y a medio trayecto se detuvo. Iba a dar media vuelta, pero Paco se lo impidió. &lt;br /&gt;–Vamos. No te acojones ahora –dijo Paco empujándole hacia Laura.&lt;br /&gt;Detrás de Paco, toda la banda se agrupaba para disfrutar del espectáculo.&lt;br /&gt;Daniel avanzó y se detuvo en el lugar donde se encontraba Laura. Quedó plantado frente a ella, con rostro compungido y sin atreverse a levantar la vista. -ella le lanzó una mirada de desdén, no obstante, cargada de cierta curiosidad.&lt;br /&gt; “A ver que coño quiere éste ahora” –debió pensar.&lt;br /&gt;Daniel miró a Paco, y éste le hizo un gesto con la cabeza para animarlo. Entonces se arrodilló a los pies de Laura y dijo con un hilo de voz:&lt;br /&gt;–¿Qui... quieres saaalir conmigo?&lt;br /&gt;–Perdona, ¿Qué has dicho?&lt;br /&gt;Cuando Daniel se lo iba a preguntar de nuevo, Laura le interrumpió.&lt;br /&gt;–Es que me a parecido oír que si quiero salir contigo.&lt;br /&gt;–Es looo que he dicho –contestó Daniel.&lt;br /&gt;Laura puso los ojos en blanco y se giró dándole la espalda. A continuación tomó el cigarrillo de los dedos de su amiga Ana y, llevándoselo a los labios, aspiró una honda calada para después girarse de nuevo hacia Daniel, inclinarse a su altura y soltar lentamente el humo en su cara.&lt;br /&gt;–No saldría contigo ni aunque fueras un grano en mi culo, ¡Jodido imbécil! Y ahora aparta de aquí si no quieres que te pisemos.&lt;br /&gt;Y abandonó el lugar abriéndose paso con un puntapié en el costado de Daniel.&lt;br /&gt;Las ya acostumbradas risas volvieron a surgir en su honor y para rematar la escena, Ana se inclinó y despidió un eructo al oído de Daniel según pasaba por su lado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-5924567413491648422?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/5924567413491648422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=5924567413491648422&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5924567413491648422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/5924567413491648422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/08/dani-comienza-el-curso-iii.html' title='DANI: &quot;Comienza el curso (III)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-6638675983785688616</id><published>2008-08-22T00:00:00.001+02:00</published><updated>2008-08-22T00:00:00.350+02:00</updated><title type='text'>DANI: "Comienza el curso (II)"</title><content type='html'>A mediados de noviembre Daniel pensó que la cosa mejoraba, pero resultó ser un espejismo. &lt;br /&gt;Eso ocurrió un día en el que un profesor no pudo asistir a su hora lectiva. Como ningún educador se encontraba libre en ese momento, el director optó por dejar al alumnado solo en el aula. Se dividieron en varios grupos y algunos simplemente charlaban, los más aplicados hasta estudiaban o hacían los deberes… el grupo de paco se decantó por jugar a “verdad, beso o atrevimiento”.&lt;br /&gt; A este grupo, además de Daniel, se les unió dos alumnas de clase. Ana, una chica gruesa, poco agraciada físicamente y que para hacerse entender no conocía otro método que no  fuese decir las cosas a voces; y la otra chica era su amiga Laura, todo lo contrario. Delgadita, muy guapa, con una preciosa melena negra enmarcando unos brillantes ojos verdes, y con un cuerpo capaz de marear a cualquiera con tanta curva. Era la única de la clase que ya tenía los pechos completamente desarrollados, y muy bien desarrollados.&lt;br /&gt;El juego consistía en que por turnos iban eligiendo una de las tres opciones. El que proponía las pruebas era Paco, con lo que él se libraba de realizarlas. &lt;br /&gt;–Verdad, beso o atrevimiento.&lt;br /&gt;–Atrevimiento –contestó Alberto.&lt;br /&gt;–Atrévete a subirte sobre la mesa del profesor y hacer un calvo a toda la clase –dijo Paco después de unos segundos de meditación.&lt;br /&gt;–¡Vale! –contestó Alberto con desparpajo.&lt;br /&gt;A continuación se dirigió a la mesa del profesor, se alzó sobre ella y, de espaldas al alumnado, se bajó los pantalones y los calzoncillos, y se inclinó mostrado su imberbe culo.&lt;br /&gt;Toda la clase rió alborozadamente. Cuando Alberto regresó al grupo, Paco continuó con la ronda.&lt;br /&gt;–Verdad, beso o atrevimiento.&lt;br /&gt;–Verdad –contestó Ana.&lt;br /&gt;–¿Verdad que no te lavas? –preguntó Paco al instante consiguiendo la risa de los presentes.&lt;br /&gt;–Eso es mentira –gritó Ana levantándose de su asien-to–. Yo sí que me lavo.&lt;br /&gt;–Sí, pero muy poquito, por que hueles… –dijo Paco entre risas abanicándose la mano por delante de la nariz.&lt;br /&gt;–¡Vete a tomar por culo, gilipollas! –espetó Ana agarrando su silla y regresando a su pupitre.&lt;br /&gt;Laura fue tras ella.&lt;br /&gt;–No te enfades mujer. Si tan solo es un juego.&lt;br /&gt;–Yo ya no juego más con ese cabrón –gritó Ana para hacerse oír.&lt;br /&gt;–¡Vamos! Si nos reímos de todos.&lt;br /&gt;Laura tomó su brazo y Ana se dejó llevar de nuevo al corro mostrando sus reticencias. Ahora le tocaba contestar a Laura, y eligió beso.&lt;br /&gt;–Tienes que dar un beso… –dijo Paco mirando a cada uno del grupo.&lt;br /&gt;–¡A mi, a mi! –le susurró David.&lt;br /&gt;–No –contestó Paco–. A Daniel.&lt;br /&gt;Laura se incorporó y acercó sus labios al rostro de Daniel, pero fue interrumpida por la voz de Paco.&lt;br /&gt;–No. En los labios.&lt;br /&gt;Las risas se escucharon de nuevo en el grupo.&lt;br /&gt;–¡Vamos, no jodas! –se opuso Laura.&lt;br /&gt;–En los labios.&lt;br /&gt;–¡Que yo en los labios no se lo doy! &lt;br /&gt;–Pues prenda.&lt;br /&gt;–Vale –aceptó Laura desatándose los cordones de su zapatilla.&lt;br /&gt;–La camiseta.&lt;br /&gt;–¿Cómo que la camiseta? Será la prenda que yo quiera.&lt;br /&gt;–No. Es la prenda que yo quiera. Y yo quiero tu camiseta.&lt;br /&gt;–¡Si no llevo nada debajo!&lt;br /&gt;–¡Pues con mayor motivo! –contestó Paco con una sonrisa burlona mientras todos los demás reían a carcajadas.&lt;br /&gt;–¡Vamos, si sólo es un juego! –dijo Ana riéndose, con lo que se ganó una mirada de reproche de Laura como queriendo estrangularla.&lt;br /&gt;Lo que menos le apetecía era enseñar el sujetador a toda la clase, de modo que optó por darle el beso. Tomó de la barbilla a Daniel y acercó los labios a los suyos.&lt;br /&gt;–Con lengua –volvió a puntualizar Paco.&lt;br /&gt;–¡Tampoco te pases! –protestó Laura mirándole de reojo sin soltar a Daniel.&lt;br /&gt;–Con lengua o la camiseta.&lt;br /&gt;Tras una breve reflexión juntó sus labios con los de Daniel e introdujo la lengua en su boca hasta que tocó la de él. El beso finalizó cuando Daniel cayó de su silla dando con sus posaderas al suelo. Todos se desternillaron de risa. Todos menos Laura, que regresó a su asiento limpiándose con el dorso de la mano los labios y la lengua mientras repetía una y otra vez:&lt;br /&gt;–¡Qué asco! ¡Dios, qué asco!&lt;br /&gt;El juego continuó y ahora le tocaba el turno a Daniel.&lt;br /&gt;–Verdad, beso o atrevimiento –inquirió Paco como de costumbre.&lt;br /&gt;–A… atre… vimiento –contestó Daniel con su peculiar forma de hablar.&lt;br /&gt;–¿A… atre… vimiento? –ironizó Paco–. Atrévete a salir de la clase y llamar a la puerta de la clase de al lado.&lt;br /&gt;–¡Bah! Vaya mierda de prueba –se quejó Miguel.&lt;br /&gt;–Tú calla –le increpó Paco.&lt;br /&gt;Daniel, al oír a Miguel, se envalentonó. Cruzó el recinto con decisión y se dirigió a la puerta de al lado. Dio un par de golpecitos con los nudillos sobre la madera y regresó corriendo a su aula, pero se topó con la puerta cerrada. Intentó abrirla sin éxito. Asió la manilla con mayor fuerza y empujó con su hombro, pero aun así la puerta no cedió.&lt;br /&gt;En cuando Daniel hubo salido del aula, Paco cerró la puerta, y en ese instante la presionaba en compañía de Alberto, Miguel y David, impidiendo su apertura.&lt;br /&gt;La puerta en la que Daniel había tocado se abrió, y el profesor hizo su aparición en el pasillo. Era Don Antonio, el de sociales, uno de los más severos e inflexibles del colegio. Su ya arrugado rostro de cincuentón se frunció en el entrecejo, y su áspera voz resonó en el pasillo como la  de un párroco en una iglesia sin feligreses.&lt;br /&gt;–¿Has llamado tú? &lt;br /&gt;Daniel quedó petrificado y enmudecido, con la mano en la manilla y el rostro caído. No tenía valor ni a levantar la vista hacia Don Antonio.&lt;br /&gt;–¡Contesta! ¿Has llamado tú?&lt;br /&gt;Daniel continuó callado.&lt;br /&gt;–¿Qué haces fuera de clase?&lt;br /&gt;–Es que no puedo entrar –contestó al fin Daniel.&lt;br /&gt;Don Antonio se acercó a él, asió el pomo y abrió la puerta sin resistencia alguna. Cada uno de los alumnos se encontraba en su pupitre con libros abiertos o cuadernos en los que escribían.&lt;br /&gt;–¿Tú, que pasa? –le reprendió el profesor¬–. ¿Qué te crees más listo que nadie? Están todos tus compañeros estudiando y tú por ahí de juerga. Me parece que esta tarde te vas a quedar aquí una hora más castigado. ¿Te parece bien?&lt;br /&gt;Daniel asintió con la cabeza y luego la agachó desconsolado.&lt;br /&gt;–Y ahora siéntate en tu sitio y que sea la última vez que te veo fuera del aula.&lt;br /&gt;Daniel obedeció resignado, y una vez que el profesor hubo desaparecido de escena, una lluvia de bolas de papel e insultos le cayó encima.&lt;br /&gt;Daniel esa tarde se quedó una hora más castigado, pero pensó que sólo por ese beso recibido durante el transcurso del juego, había merecido la pena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-6638675983785688616?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/6638675983785688616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=6638675983785688616&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6638675983785688616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/6638675983785688616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/08/dani-comienza-el-curso-ii.html' title='DANI: &quot;Comienza el curso (II)&quot;'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6493593841879068492.post-4325115550043190761</id><published>2008-08-15T00:00:00.003+02:00</published><updated>2008-08-15T00:00:00.714+02:00</updated><title type='text'>DANI: "Comienza el curso (I)</title><content type='html'>En todos los colegios se encuentra un personaje parecido. Un niño, que dada su naturaleza pacífica, o algún rasgo físico determinado, acaba siendo el blanco de las burlas de sus compañeros. En el colegio “San Juan de la Cruz” de Pincia, ese personaje era Daniel.&lt;br /&gt;Una serie de infortunios el día de su nacimiento (una madre primeriza, un parto complicado, unos médicos incompetentes que no utilizaron correctamente los fórceps...) tuvieron como resultado su ligero retraso. Era lo suficiente ligero como para no considerarle retrasado, pero lo bastante como para no ser ni de lejos, el primero de la clase. Por ese motivo había repetido varios cursos de lo que por aquella época se denominaba EGB. Aprobara o suspendiera éste octavo grado, sería su último año en el colegio.&lt;br /&gt;Tenía dieciséis años y su cuerpo larguirucho y enclenque destacaba siempre entre los demás compañeros como el de una jirafa en una estampida de búfalos. Su pelo era negro y muy tupido, motivo por el cual siempre lo llevaba corto.  Su rostro cuadriculado, barbilla prominente y su ancha nariz que  parecía haber sido aplastada por algún objeto contundente, le daban un aspecto de caricatura bastante cómico, por lo que las bromas sobre su persona eran la tónica generalizada. Daniel estaba acostumbrado a ellas, pero nada le podía preparar para lo que estaba a punto de soportar en aquel 1980.&lt;br /&gt; Ya era conocido por todos los compañeros de clase y las burlas comenzaron pronto. Los típicos insultos de “tonto”, “estúpido”, “retrasado”; el tirarle bolas de papel, el copiar su forma de hablar (muy despacio, como si las palabras se formaran una a una en su cerebro en lugar de la fluidez que suele utilizar la gente normal para expresarse); todo eso Daniel lo tenía asumido. Ya lo había sufrido en más ocasiones de las que él hubiese deseado, y lo aguantaba con resignación. Pero luego llegaron las agresiones físicas.&lt;br /&gt;El primero fue Francisco, ó Paco, como le llamaban todos. Era un líder nato, y el cabecilla del grupito de amigos más gamberros del colegio. Era de esos chicos que, a primera vista piensas: “¡Que cara de bruto tiene ese tío!”, pero cuando se le conoce realmente, el calificativo de “bruto” se queda corto. Físicamente, destacaba por su inmensa espalda y su enorme cabeza. Sus rollizos carrillos colgaban flácidos de su rostro incluso cuando se reía a carcajadas, y el resto del cuerpo en concordancia con su cabeza era también de grandes dimensiones, sin llegar a la obesidad.&lt;br /&gt;Paco empezó a darle collejas a Daniel, pero de las que van a hacer daño.&lt;br /&gt;–¡Que tal Dani, como lo llevas! –y “zas”, una colleja.&lt;br /&gt;–¡Tío, que me has hecho daño! –se quejaba Daniel.&lt;br /&gt;–¿Que te duele esto? –“zas”, y le soltaba otra colleja.&lt;br /&gt;¬¬–¡No te pases!&lt;br /&gt;–¡Tíos que le duele esto! –y le soltaba otra colleja más fuerte provocando la risa de toda la clase.&lt;br /&gt;Luego llegó Alberto y le dio otra colleja, y a continuación David, y a él le siguió Miguel. Cada colleja era más fuerte que la anterior. ¡A ver quién le daba la más fuerte!&lt;br /&gt;–Venga, José –animó Paco.&lt;br /&gt;El aludido, que se entretenía meciéndose sobre las patas traseras de su silla de atrás a delante, declinó la invitación.&lt;br /&gt;José era un tipo alto, aunque no llegaba a alcanzar a Daniel. Iba siempre enfundado en una cazadora de cuero decorada con innumerables cremalleras. Su pelo castaño caía sobre sus hombros formando una descuidada melena y sus ojos azules destacaban sobre su níveo rostro.&lt;br /&gt;–¡Joder tíos! –dijo–. Si es que me da pena. ¡Miradle!&lt;br /&gt;Daniel tenía el rostro rojo y los ojos aguados. Una mueca entre dolor, rabia e impotencia se dibujaba en su rostro. Eso no impidió que Paco le asestara una última colleja. Entonces Daniel se levantó bruscamente de su asiento y se dirigió hacia la puerta, justo en el momento en que el profesor hacía su aparición:&lt;br /&gt;–¡Daniel! ¿Qué le pasa?&lt;br /&gt;Daniel quedó paralizado con la respiración entrecortada. Miró a sus agresores, los cuales le devolvieron la mirada amenazantes, y volvió el rostro hacia el profesor.&lt;br /&gt;–Nada –dijo agachando la cabeza.&lt;br /&gt;–¡Pues regrese a su asiento! –le apremió el profesor.&lt;br /&gt;Cuando regresó a su asiento, Paco le susurró:&lt;br /&gt;–¡Gilipollas!&lt;br /&gt;Ese tipo de agresiones se prolongó en el tiempo, y a pesar de que Daniel les sacaba dos años al que menos jamás se le ocurrió hacerles frente. A mediados de noviembre Daniel pensó que la cosa mejoraba, pero resultó ser un espejismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6493593841879068492-4325115550043190761?l=novela-noches-de-insomnio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/feeds/4325115550043190761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6493593841879068492&amp;postID=4325115550043190761&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4325115550043190761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6493593841879068492/posts/default/4325115550043190761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-noches-de-insomnio.blogspot.com/2008/08/dani-comienza-el-curso-i.html' title='DANI: &quot;Comienza el curso (I)'/><author><name>Ángel J. Blanco</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05341236849804237042</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/__Bw6ZqceprE/SLQDAvsUGZI/AAAAAAAAAB4/BaIA-NvupUs/S220/autor.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
